Vampira, la "Morticia hot" acusada de matar a James Dean

Astrid Riehn
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29 de mayo de 2019  • 00:01

La damisela avanzaba desde el fondo de un pasillo humeante, flanqueada por altos candelabros, miraba fijo a la cámara y levantando las cejas en punta lanzaba un grito tan agudo que hubiera espantado a la misma muerte. "¡Ah! ¡Gritar me relaja tanto!", suspiraba poco después sonriente y acariciándose el cuello. La fama de Vampira (cuyo verdadero nombre era Maila Nurmi) duró casi lo mismo que ese suspiro. Su programa de televisión, El show de Vampira, debutó en el canal local KABC de Los Angeles en 1954. Un año después, en 1955, llegaba a su fin, pero ese tiempo fue suficiente para construir un mito.

Considerada la madre de los llamados horror hosts -aquellos anfitriones, por lo general monstruosos, que comenzaron a poblar la TV estadounidense a fines de los 50 para presentar películas de terror y misterio del paquete Shock Theater de la Universal-, cuando esta suerte de Morticia Adams hipersexualizada aparecía en pantalla lograba hechizar a los espectadores. Con su cabellera negro azabache, las uñas largas como raíces y una cintura tan pequeña que recordaba a un reloj de arena, su imagen era la antítesis de la obediente ama de casa que la publicidad norteamericana de posguerra se empeñaba en difundir.

Su fama fue breve, sí, pero mientras duró fue intensa: se le atribuyeron romances con Orson Welles y James Dean -incomprobables, pero que ella se encargó de alimentar- y hasta fue acusada de haber provocado la muerte prematura del segundo mediante un maleficio. Fue, incluso, una suerte de musa del punk: la banda estadounidense The Misfits le dedicó un tema de su álbum debut de 1982, Walk Among Us, titulado "Vampira", en el que cantaban: "Toma mi corazón/Toma mi mano/Y me iré contigo, lo juro/Tuyo esta noche/Por todos los tiempos/Estaré aquí a tu lado/Por todos los tiempo/Oh, oh/Mi chica vampiro/Te amaré por todos los tiempos".

Sin embargo, gran parte de su vida estuvo marcada por las dificultades económicas y el olvido. La desesperación la llevó a trabajar en proyectos imposibles como Plan 9 del espacio sideral (1959), de Ed Wood, considerado uno de los peores directores de todos los tiempos.

A mediados de los '90 su fama sufrió un modesto revival cuando Tim Burton recreó el accidentado rodaje de Plan 9. en su película de culto Ed Wood (1994), de cuyo estreno se cumplen 25 años. Varios canales de televisión volvieron a buscar a esta extraña dama de la noche, quien para ese entonces ya era una anciana que vivía modestamente California y, según sus propias palabras, pintaba cuadros de Vampira y fabricaba "collares, pins y ropa" para sobrevivir.

Sus inicios: de Finlandia a Howard Hawks

Maila Nurmi nació en Petsamo, Finlandia, el 11 de diciembre de 1922. Siendo apenas un bebé, la pequeña Maila migró a Estados Unidos con sus padres. No es mucho lo que se sabe de sus primeros años, aunque entre los datos curiosos de su biografía figura su parentesco con el mundialmente famoso atleta Paavo Nurmi, conocido como "el finlandés volador". Este corredor, considerado una leyenda de los Juegos Olímpicos modernos y que obtuvo nueve medallas de oro y tres de plata, era nada más ni nada menos que su tío.

Según cuenta Robert Michael "Bob" Cotter en su libro Vampira and her daughters - Women Horror Movie Hosts from the 1950s into the Internet Era (Vampira y sus hijas: Las Anfitrionas de las Películas de Terror desde los 50 hasta la era de Internet), Nurmi comenzó trabajando como modelo para artistas como Man Ray y el peruano Alberto Vargas, considerado uno de los grandes pintores de chicas pin-up.

A mediados de los 40 se trasladó a Nueva York, donde dio sus primeros pasos en la actuación interpretando a una sirvienta en un musical de Broadway junto a Mae West. Allí fue descubierta por Howard Hawks, director de películas como Scarface y Los caballeros las prefieren rubias, quien se la llevó a Los Angeles para filmar una adaptación de la novela gótica Dreadfull Hollow, de la rusa Irina Karlova. Al parecer, Hawks soñaba con convertirla en la próxima Lauren Bacall. Pero el proyecto nunca se concretó y, harta de quedarse esperando, Maila rompió su relación (y su contrato) con el director.

La finlandesa Maila Nurmi, como Vampira
La finlandesa Maila Nurmi, como Vampira

Nace una estrella: a la conquista de la TV con una Morticia hot

Cuenta la historia que el personaje de Vampira nació casi como un juego, cuando Nurmi asistió a una fiesta de disfraces del coreógrafo Lester Horton caracterizada como la futura estrella de la televisión. Por ese entonces, estaba casada con el exniño actor Dean Riesner, quien había actuado junto a Charles Chaplin en El peregrino y que luego se convertiría en guionista de series de TV (Nurmi se casaría dos veces más; nunca tuvo hijos).

La joven finlandesa se inspiró para su disfraz en uno de los personajes de una historieta de Charles Addams que leía en la revista The New Yorker. Ese personaje era Morticia, la matriarca de los lúgubres Addams, aunque en ese entonces la familia aún no tenía nombres ni apellido (los personajes pasarían a llamarse Morticia o Tío Cosa recién cuando saltaron a la TV a mediados de los 60). No hay dudas de que Vampira se parecía muchísimo a Morticia, aunque la primera era una versión mucho más hot de la segunda e incorporaba aspectos de la imaginería bondage. Lo cierto es que Nurmi se presentó en la fiesta disfrazada de vampiresa y ganó el concurso.

Así y todo, la creación de Charles Addams no fue su única inspiración. "Cuando tenía 14 años se estrenó Blancanieves y los siete enanitos y me enamoré perdidamente de la reina malvada. Yo era depresiva y pobre, y pensé que quería ser así", confesó Nurmi en 1988 durante una entrevista con el conductor de cable estadounidense Skip E. Lowe. Basta observar la creación de Walt Disney para darse cuenta de que esa cara de alabastro con las cejas en punta bien puede haber estado basada en aquella madrastra.

En 1954 Nurmi firmó contrato para presentar películas de terror en la televisión por la noche. Su éxito fue inmediato: los espectadores quedaron subyugados por esa misteriosa dama que tomaba cócteles humeantes rodeada de calaveras y telas de araña y sugería a los espectadores decorarlos con un ojo en lugar de una cereza o aceituna. "Me pareció que sexo y muerte eran una buena combinación", explicó Nurmi años después, ya anciana, en el documental The Haunted World of Ed Wood (1995).

En aquel mismo 1954 fue nominada a un premio Emmy en la categoría de "personalidad televisiva más destacada". La revista Life le dedicó un artículo de tres páginas y también apareció en Newsweek y TV Guide. La invitaban a participar en shows de televisión como el del humorista George Gobel, por el que pasaban estrellas como Henry Fonda y James Stewart, y se presentaba en shows en Las Vegas junto con artistas como el pianista Liberace. Y por si fuera poco, su destino se cruzó con el de James Dean.

James Dean
James Dean Crédito: Twitter

Un maleficio para James Dean y un cadáver para Orson Welles

Sin lugar a dudas, la de James Dean fue una de las figuras más trágicas de Hollywood. Todo el mundo quedó en shock cuando en 1955 se conoció la noticia de la muerte del joven actor a los 24 años en un terrible accidente automovilístico.

Nurmi siempre dio a entender que ella y el protagonista de Al este del Edén habían sido buenos amigos ("era mi mejor amigo", llegó a decir), e incluso algo más. En una de las tantas entrevistas que dio cuando ya era una mujer mayor, la actriz contó que vio a Dean por primera vez durante el estreno de La princesa que quería vivir y quedó impactada. Un día después, un conocido en común los presentó en un café. "Nunca más nos separamos. Ocasionalmente yo volvía a casa con mi marido", aseguró risueña años después.

Sin embargo, según cuenta el periodista español Héctor Sánchez en su libro Kubrick en la luna y otras leyendas urbanas del cine (Editorial Errata Naturae), para Dean esta relación apenas existió: "La curiosidad de James Dean por el ocultismo le hizo acercarse a ella y los medios de comunicación hablaron de un posible romance, pero el actor se lo negó a la periodista y cotilla de Hollywood, Hedda Hopper, diciendo que no salía con 'personajes de historieta'". Al parecer, Dean dijo sobre Nurmi: "Yo había estudiado La rama dorada y al Marqués de Sade y estaba interesado en saber si esta chica estaba obsesionada con las fuerzas satánicas. Pero no tenía ni idea. Carecía de todo interés para mí, salvo por su maquillaje de Vampira".

Más allá del grado de intimidad que tuvieran la vamp finlandesa y el galán, lo cierto es que tras la muerte de éste al volante de su Porsche Spyder comenzaron a tejerse todo tipo de teorías. Se llegó a decir que Dean sobrevivió y cambió de identidad para huir de la fama, que había quedado desfigurado y que por eso se ocultaba del ojo público, que se había mudado a un monasterio budista y hasta que Vampira, que era diez años mayor que él, le había echado un maleficio después de que la rechazara. "Vampira, sin comerlo ni beberlo, se convirtió en la villana de la función y fue atacada por los medios sensacionalistas. Incluso una fan de James Dean le quemó el pelo y la actriz tuvo que afeitarse la cabeza", asegura Sánchez en su libro.

Nurmi también solía hablar de su supuesto romance con Orson Welle s. "Orson Welles es el único hombre con el que tuve citas en varias ciudades de Estados Unidos", contó. "Nuestros primeros encuentros fueron en Nueva York cuando él estaba separado de Rita (Hayworth). Luego volvió con Rita y después de divorciarse de ella nos encontramos en San Francisco y en Los Angeles. Fue una relación con bastante recorrido". Difícil saber hoy en día si algo de esto fue cierto. Lo que no es tan difícil de imaginar es al gran cineasta y actor diciéndole a Vampira lo que según ésta exclamaba cuando estaban juntos: "¡Qué cadáver más magnífico!".

Un final sin gloria y un acto desesperado: Plan 9, de Ed Wood

Al mismo tiempo que James Dean se convertía en un mito, la fama de Vampira declinaba y no hubo poder sobrenatural ni embrujo que la ayudara a cambiar su suerte. "En 1956 ya no trabajaba, era desesperadamente pobre y vivía con 13 dólares por semana del subsidio de desempleo", recordaría Nurmi años después. Acorralada por tan difícil situación, aceptó un pequeño papel en Plan 9., la película desquiciada de Ed Wood. Y eso que, según sus propias palabras, cuando lo conoció por primera vez en 1954, pensó que se trataba de un "bufón patético".

Al parecer fue el mismísimo Bela Lugosi -el actor húngaro que había encarnado magistralmente a Drácula- el que sugirió contratar a Vampira, de quien era fan. Sin embargo Lugosi, que debido a sus problemas con las drogas tampoco atravesaba su mejor momento, no llegó a formar parte del rodaje al morir poco antes. Como es sabido, en una de sus extrañas decisiones como director, Wood se las apañó para incluir en el metraje algunas grabaciones previas que había hecho de Lugosi sin ningún guión en mente y las completó con imágenes de un extra varios centímetros más alto que el actor.

Nurmi, en tanto, cobró apenas 200 dólares por su participación en el film. Según contó, se vestía de Vampira en su casa y viajaba a los estudios en autobús completamente caracterizada para sorpresa de los demás viajeros. La anécdota fue incluida por Burton en su película, en la que la actriz Lisa Marie interpretó a Vampira.

"En Plan 9 estaba vestida de Vampira pero no hice de Vampira porque era un zombi", explicaría Nurmi años después. En una de las secuencias inolvidables de Plan 9. se la ve caminar erráticamente entre las tumbas de un cementerio con los brazos arqueados hacia adelante como una bailarina de ballet zombie. Según contó ella misma, no habla en toda la película porque cuando leyó los diálogos que le tenía reservados Wood le parecieron tan malos que prefirió hacer de muda.

Al de Plan 9. le seguirían otros pequeños papeles en películas de poca monta como The Beat Generation (1959) y Sex Kittens Go to College (1960). Como dato curioso vale destacar que en las dos compartió rodaje con Jackie Coogan, el actor que cuatro años después interpretaría al Tío Lucas en la serie de TV Los locos Addams. En 1998, Nurmi apareció en un breve cameo en Me levanté temprano el día de mi muerte, del ignoto Aris Iliopulos, basada en un guión del fallecido Ed Wood y que contó con un elenco variopinto integrado por Billy Zane, Ron Perlman, Cristina Ricci y Tippi Hedren.

Maila Nurmi, la legendaria Vampira, murió por causas naturales el 10 de enero de 2008 en su casa de Los Angeles. Tenía 85 años y no contaba con dinero ni fama. Alguna vez había afirmado: "Hollywood es conocida como la ciudad que te da la espalda cuando estás en baja. Y es cierto".

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