
Color y sabor de Andalucía
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"Carmen Flores: entre dos amores", espectáculo interpretado por Carmen Flores, Jorge Luis y Conchita España, Miguel Jordán y el Ballet de Arte Puro Español. Escenografía: Edgardo Benvenuto. Puesta de luces: Ariel Greblo y Gustavo Ovejero. Sonido. Daniel Di Santo. Coordinación general: Oscar Villa. Libro y dirección general: Alberto José Bolos. En el teatro Avenida. Nuevas funciones:jueves, viernes, sábado (dos actuaciones) y domingo próximos.
Nuestra opinión: muy buena
En su cuarta temporada consecutiva en la Argentina, Carmen Flores sigue fiel a su estilo fogoso y carente de alardes histriónicos y conserva esa voz honda y sensual que recorre, con idéntico brío, los temas más entrañables de su tierra española o la seducción de las canciones melódicas.
Como no podía ser de otro modo en ella, nacida en Jerez de la Frontera, es el folklore andaluz el primer presente sobre un escenario despojado de alardes escenográficos e iluminado con destellos entre realistas y mágicos.
Ataviada con bata de cola y rodeada por el ballet que encabezan Jorge Luis y Conchita España, la cantante se introduce en una típica feria de Sevilla y, entre castañuelas, palmas y alegría, desgrana esos temas que reflejan la reciedumbre gitana y el sabor multicolor de una raza que muestra su idiocincrasia a través de taconeos, revoloteo de brazos y caderas y la fuerza ancestral de su apego a una tierra sedienta de nostalgia.
Con un excelente vestuario que combina lo típicamente español con la más adecuada modernidad, Carmen Flores recorre lo más atractivo de su repertorio -"La bien pagá", "Tronío", "Ojos verdes"-, interpreta una cadenciosa rumba a cuyo ritmo se pasea por la platea y establece una cordial complicidad con los espectadores, y se detiene en esas canciones de amor que, con armonioso estilo, hablan de ilusiones perdidas y de romances incurables.
Entre tanto, Jorge Luis y Conchita España vuelven a demostrar su innegable talento para la danza tanto en lo popular como en lo clásico, apoyados por el Ballet de Arte Puro Español, integrado por un disciplinado conjunto que nunca desentona ni en su coreografía ni en su entusiasmo.
Miguel Jordán aporta su veterano oficio tanto en lo humorístico como en la dramático -es impecable su recitado de un poema de Federico García Lorca- y sirve de marco para entrelazar el mínimo hilo argumental del espectáculo.
Lola Flores no podía estar ausente en este discurrir de alegrías y nostalgias. Y su hermana Carmen la recuerda mediante una emocionada canción que culmina con una enorme luna en la que aquella mítica faraona muestra su admirado rostro.
Así, entre el entusiasmo de los espectadores, Carmen Flores sale indemne de su faena artística. Retoma sus clásicas canciones muestra su envidiable dinamismo y se da íntegra a esos dos amores: su España natal y esta Argentina que, desde siempre, la conserva como un ícono de la mejor tradición española a la que ella le es fiel por raza y por talento.


