
Como caminar por las nubes
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Justificados por la fiaca veraniega, sin ser acusados de distracción ni de ebriedad, desde mañana hasta el 27 de febrero será posible "caminar por las nubes" en Mar del Plata, gracias a los Espacios núbicos , que forman parte de la obra de la artista Mireya Baglietto.
La muestra, que se inaugurará en el Centro Cultural Radio City-Roxy de esta ciudad, para disfrute de los veraneantes, se abrirá a partir de las 20. "Es una experiencia sensorial, una aventura perceptiva, lúdica, alegre", dijo la artista, que explicó que en su obra el espectador participa del arte con la mayoría de los sentidos.
Espacios núbicos, que en esta edición no se verá en Buenos Aires , son ámbitos recorribles, de entre 100 y 1000 metros cuadrados que, observados tradicionalmente a modo de instalación, son recintos penetrables, en los que telas de distintas texturas y colores, embolsadas, cuelgan desde el techo. La experiencia sensorial empieza cuando el espectador comienza a caminar por esos espacios con un espejo debajo de la nariz. El techo entonces se vuelve piso, y la percepción se abre a una nueva perspectiva, parecida a la de caminar en el medio de las nubes en una montaña. "El espejo sirve como modificador de la mirada, necesario para traer el cielo a la tierra", dijo la artista, que desde los años 80 trabaja en su "arte núbico", que ya presentó en la Bienal de San Pablo; en el Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires, y en Valencia.
"Las nubes son espacios sensoriales donde es posible crear una inversión de la ley de gravedad para obtener la sensación de que se transita en un espacio atemporal e ingrávido, parecido al útero materno", expresa la artista, que aspira a desarmar la estructura cartesiana rígida y ordenada, a favor de un espacio flotante en el que la percepción e imaginación se convierten en actos de creatividad capaces de generar tantas obras como participantes las recorran. Después del trayecto "por las nubes", la experiencia del espectador termina con la "ceremonia participativa", que forma parte de la obra. En un espacio decorado con colchones y almohadones en el piso, el público tendrá que hacer una meditación activa y contar sus experiencias.
"Las reacciones fueron varias: algunos dijeron que no tenían más miedo a la muerte; otros, que no sentían el cuerpo o que se sentían como si fueran astronautas, y varios compararon la experiencia con estar fumado", dijo Baglietto, que marcó el estado de inconsciencia al que puede llevar su arte núbico.






