Cómo exorcizar un desengaño amoroso
La francesa Sophie Calle lleva a Londres su muestra con cartas de desamor
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LONDRES.– Es una situación que conocen sin duda miles de mujeres en todo el mundo: un día reciben inesperadamente una carta o un correo electrónico del ser amado donde él, tras darles poco convincentes razones para su acción, les dice simplemente: "Si te he visto, no me acuerdo".
Esa carta de ruptura de una relación es el dramático punto de partida de la instalación central de una exposición que dedica la galería Whitechapel, de Londres, a la artista conceptual francesa Sophie Calle hasta el próximo 3 de enero.
Calle, de 56 años, hizo leer e interpretar ese mensaje, que ella misma recibió un día del hombre al que había estado hasta entonces ligada, a más de un centenar de mujeres de distintas profesiones.
Van desde conocidas actrices como Jeanne Moreau o Maria de Medeiros; bailarinas de ballet y de danza clásica india; juezas; cantantes de ópera o de música pop; grafólogas; psicólogas; clarividentes; criminólogas; crucigramistas, o payasas de circo. Incluso en una ocasión la artista contrató los servicios de un loro.
Calle fotografió y filmó a las intérpretes leyendo la carta en distintos ambientes: la ópera; un estudio de ballet; la calle; una galería de tiro donde una mujer utiliza la carta para hacer prácticas con su fusil, por ejemplo.
En una instalación perfectamente coreografiada por la artista, y que produce en el espectador un efecto de espectacular caleidoscopio, las fotos y las grabaciones resultantes se exhiben junto a reproducciones del mensaje original intervenido: traducido al latín y al braille o convertido en un problema de ajedrez.
El tono de esta serie, llamada Prenez soin de vous (Cuídese), oscila entre el drama intimista y la más extrema comicidad: la lectura de la carta por una italiana temperamental y sus comentarios despechados mientras pela en la cocina una cebolla provoca carcajadas en los visitantes de un sexo y otro.
Además de esta instalación multimedia, que se exhibió en la Bienal de Venecia de 2007 y ocupa la planta baja de la Whitechapel, se exponen con el título colectivo de Hablando a extraños otros trabajos anteriores de la artista francesa, como el llamado The Sleepers, en el que Calle invitó a 29 personas a las que no conocía a dormir en su cama.
En una ocasión, un estadounidense que acababa de sufrir la ruptura de una relación escribió a Calle una carta en la que le pedía que le dejara dormir en su cama en París porque así podría superar más rápidamente el trauma de la separación.
La artista, que dormía por entonces con otro hombre, decidió que tenía más sentido enviarle directamente la cama que pedía a California en lugar de hacer venir a aquel extraño a París, y ese mueble, debidamente empaquetado, se expone también en la galería.
Otra de sus interacciones consistió en pedir a varios vecinos del Bronx que le mostraran sus lugares favoritos en uno de los barrios más violentos de Nueva York, un sitio que siempre recordarían con cariño en caso de que un día tuvieran que abandonar la ciudad.
En otra ocasión, Calle siguió, como si fuera un detective privado, a un perfecto desconocido hasta Venecia, lo fotografió y anotó sus movimientos.
Otra vez, Calle encontró una libreta de direcciones, que devolvió a quien la había perdido no sin haber fotocopiado antes su contenido para contactarse con todas las personas que aparecían allí anotadas, pedirles información sobre aquél y publicar el resultado de sus pesquisas en el diario Libération.
El individuo en cuestión, enfurecido por esa invasión de su privacidad, la amenazó con entregar unas fotos de la artista desnuda para que las publicara el diario, algo que ella aceptó.
En otra de sus intervenciones, Sophie Calle pidió al escritor estadounidense Paul Auster que inventara un personaje ficticio al que ella intentaría parecerse y que sirviera de modelo para la figura de María en su novela Leviatán.





