
Cómo hacerse rico sin dinero
En la nueva temporada de Barter Kings, que empieza esta noche, sus protagonistas comenzarán con un cuchillo y llegarán a una casa flotante
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Todo empezó en junio de 2012 con modestos episodios de media hora, sin otra pretensión de sumarse al batallón de reality shows documentales en los que personajes de la vida real encuentran en la TV el aliado perfecto para transformar su vida de todos los días en entretenimiento globalizado.
Hoy, Steve McHugh y Antonio Palazzola recorren el mundo como si fuesen estrellas de cine (también pasaron por Buenos Aires el año pasado) gracias a que la pantalla chica encontró irresistiblemente atractiva la actividad con la que ambos se ganan la vida: intercambiar artículos con otras personas e ir de lo pequeño a lo cada vez más grande. Con el trueque logran lo que el resto de los mortales sólo consigue metiendo la mano en los bolsillos, entregando dinero en efectivo o firmando cheques.
Porque provoca singular curiosidad ver cómo McHugh y Palazzola hacen para arrancar una hora de televisión con un pequeño cuchillo y terminarla, luego de una sucesión de intercambios de bienes mano a mano sin intervención pecuniaria, con una casa flotante en su poder para disfrutar de unas vacaciones, Barter Kings se convirtió en uno de los máximos referentes actuales de esta modalidad televisiva y creció hasta llegar a su tercera temporada, que se iniciará esta noche, a las 23, por A&E. En cada episodio, el televidente no deja de indagarse además por todo lo que hay detrás del trueque, en el que el dúo es casi imbatible. Sobre todo el hecho de que las estrellas de este reality eligieron esta actividad después de encontrar cerradas las puertas laborales que tenían anteriormente. Volcarse al trueque era un riesgo y a la vez, una apuesta a la superación. Ahora, esa actividad se potencia gracias a la TV y el respaldo detrás de las cámaras de editores (sobre todo), continuistas, productores y algún guionista en las sombras. Todos ellos consiguen extraer lo más atractivo de las peripecias cotidianas de los especialistas en el intercambio.
En esta temporada, ya vista entre agosto y octubre en los Estados Unidos, McHugh y Palazzola enriquecen sus rutinas mientras apuntan a un objetivo de máxima que irá marcando la evolución de sus ocho episodios: la apertura de un nuevo local de su exitoso emprendimiento en Utah. En el medio habrá encuentros con las artes marciales y alguna visita con espíritu vacacional al irresistible reducto de Catalina Island. Porque los muchachos del trueque, si tienen una virtud, es la de no quedarse quietos. Si están en movimiento saben que conseguirán mucho más de lo que tienen. Por eso, en el modelo de los reality shows documentales caracterizados por personas que saben dar a los objetos con los que trabajan mucho más valor del que tienen, los Barter Kings no esperan. Salen a buscar. Y en ese camino llegaron por cierto mucho más lejos de lo que imaginaban.





