
Cómplices en las ganas de hacer cine
Martínez y Marrale hablan de la industria y del film que se estrena pasado mañana
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Oscar Martínez y Jorge Marrale no son amigos. Se reunieron en un bar para hablar del inminente estreno de la película "Cómplices", de Néstor Montalbano, que los tiene como protagonistas. De todos modos, no se pudo obviar durante la entrevista con La Nación las dificultades por las que atraviesa la industria cinematográfica que, por supuesto, también los afecta en trabajos futuros. De hecho, Martínez ya tendría que haber comenzado a rodar "Ahorcados", junto a Adrián Suar, cuyo rodaje se suspendió la semana última.
"En este país, el cine está en terapia intensiva siempre. Y la rehabilitación para una industria incipiente, como la nuestra, es grave. Va a costar recuperar la confianza y que otra vez todos nos pongamos en movimiento", dice Marrale, quien para el cine protagonizó "Los amores de Kafka" e interpretó personajes en "Darse cuenta", "Cenizas del paraíso" y "El faro", entre otras.
Ambos actores ya conocen del arte de la flexibilización laboral que sufre cualquier actor, que un día tiene trabajo y el otro no. Pero no se resisten. Y protestan. Marrale dice que él cumplió con su trabajo para la miniserie "Fiscales", trece capítulos que Telefé aún no terminó de emitir. "Pero no cumplieron ellos con mi pago. Y en el presente no tengo ninguna otra alternativa de trabajo. Hay mucho aventurerismo...", agrega.
La situación de Martínez tal vez sea más holgada. "Afortunadamente, puedo darme el lujo de elegir. Ahora no quiero hacer televisión ni tampoco vivo del cine. Pero esta crisis del cine afecta no sólo a los actores. Durante la prueba de vestuario de "Ahorcados" había 40 personas del equipo técnico y cuando se les comunicó que el rodaje se suspendía las caras eran terribles porque es la única fuente de trabajo que tiene esa gente. Entonces, si Pol-ka, Artear y Buena Vista, los sectores más poderosos del país, paran el rodaje de una película, ¿qué puede esperar el resto?".
Leyes perversas
Como el motivo inicial del encuentro era la película "Cómplices", Martínez lo recuerda y vuelve sobre el tema. La historia comienza con un viaje de trabajo que hace Julio Romero (Martínez) a Buenos Aires desde los Estados Unidos, donde vive con su mujer y su hija. Pero esta vez, su madre y su tío, que atraviesan una situación económica difícil, le piden que se encargue de vender la vieja casa familiar de Olivares, en la provincia de Buenos Aires. Así es como, muy a su pesar, emprende un viaje hacia atrás, donde reencuentra a los personajes que determinaron su pasado, entre ellos, a su amigo "El Polaco" (Marrale), a la vez que intenta manejar el presente.
"A mí me sedujo mucho el libro. El año pasado me acercaron ocho, ninguno era ópera prima, y éste fue el único que me gustó", dice Martínez. Entonces Marrale cuenta que le pareció interesante la historia de la particular amistad entre Julio y El Polaco, "un vínculo muy reconocible en lo masculino. Marca un tipo de dependencia muy interesante entre una persona que sabe que el otro es testigo de algo que él no pudo cumplir, y que a la vez sufre el guardar un secreto. Mi personaje se aprovecha de esa falla psíquica de Julio".
"Julio es testigo de una transgresión tremenda de su madre y padece a un tío castigador, autoritario y perverso. Para El Polaco, Julio siguió por la escalera social legalizada, y hay algo de eso que envidia, como mi personaje también anhela algo de esa vida transgresora del Polaco, que hubiera necesitado en la adolescencia para enfrentar esa ley perversa a la que no se pudo revelar", dice Martínez.
"Cuando Julio y El Polaco se reencuentran, la vida los halla en un mismo punto, detenidos, aunque Julio tenga una vida exitosa en los Estados Unidos -prosigue Marrale-. Y todos sabemos lo tremendamente cierto que es esto: que el desarrollo de alguien en la vida social, por exitoso que sea, no habla de lo esencial. Hasta que no cicatricen algunas heridas, no se puede crecer. Sin embargo, la vida sigue y parecería que los personajes no están detenidos."
Personajes, al diván
"Vas a notar que el bien y el mal se parecen", dice el eslogan de "Cómplices" que a Martínez tanto le gustó. "Hay muchos momentos en la vida, a mí me ha pasado, en los que te das cuenta de que no hay un territorio tan luminoso y otro tan oscuro. Que uno está conformado por ambos."
Oscar y Jorge se muestran más que entusiasmados con el diagnóstico psíquico de sus personajes. Se les pregunta si hacen terapia y cuentan que sí, pero que generalmente no sus personajes. "En general, la construcción de la ficción no la llevo a terapia porque con la realidad me basta y me sobra", dice Marrale. "Para nosotros, actuar es una válvula de escape, pero es muy difícil que lleves a terapia todo. Yo sí traté la caracterología de mi personaje de "Art". Es una obra que habla de vínculos y hay una parte mía que se identifica con un aspecto de Marcos. Pero no es habitual. Cuando te encontrás con dificultades con un papel no es en terapia donde lo vas a resolver, sino trabajando."
Con el director debutante cuentan que se llevaron de maravillas. "Lo único que me asustaba, y se lo dije, era que nuestros personajes estaban mucho tiempo en pantalla sin llevar acciones pirotécnicas o espectaculares. Lo único que le pasa a Julio está en su cabeza y podía resultar tedioso. Por eso traté, en cada toma, de tener los pensamientos de Julio para que los registrara la cámara. Porque no era cuestión sólo de poner la cara. Tuve un alto grado de concentración aun en planos muy cortitos", explicó Oscar Martínez. Y Jorge Marrale redondea: "Es una película de acción pura. De acción psicológica".





