
Con Kolya el cine checo regresa al primer plano
La relación entre un viejo solterón y un niño de cinco años, eje del film que podrá verse próximamente en Buenos Aires
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"No importa que uno tenga todo el dinero, todo el oficio, el mejor equipo técnico y el mejor elenco: si no cuenta con un buen guión, si no va a narrar una historia que interese, que tenga sentido, no vale la pena encarar la realización de una película. Este guión era tan bueno que justificó que le entregara un año de mi vida".
Quien así habla es Jan Sverak, el joven director checo; el libreto al que se refiere es el de "Kolya", su último film, y aunque se pueda sospechar que sus palabras incluyen alguna cuota de amor filial (el autor del guión es su padre, Zdenek), hay hechos que las respaldan. La película, que en la Argentina se llamará "Kolya, el nombre de la esperanza" y será distribuida por Eurocine, ya se había llevado algunos premios importantes como el Globo de Oro de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood y el Grand Prix del Festival de Tokio de 1996. Y acaba de sumar el Oscar de la Academia de Hollywood al mejor film en idioma no inglés.
No es la primera vez que Sverak Jr. tiene la posibilidades de acceder a la estatuilla que significa la consagración internacional. Su primer largometraje, "La escuela primaria" fue nominado en 1992. Perdió frente a la italiana "Mediterráneo", pero alcanzó a demostrar que, tras la caída del régimen totalitario, el cine checo empezaba a hacerse notar como en la época de la primavera de Praga, cuando junto a los más veteranos Karel Kachyna ("Que viva la república"), Wojtech Jasny ("Un día, un gato") o Jan Kadar-Elmer Klos ("La tienda de la Calle Mayor") comenzó a brillar el talento de Vera Chytylova ("Locas margaritas"), Milos Forman ("Oveja negra", "Los amores de una rubia", "Al fuego, bomberos"), Jiri Menzel ("Trenes rigurosamente vigilados") e Ivan Passer ("Iluminación íntima").
Todo en familia
Tampoco es la primera vez que Jan Sverak, que se graduó en 1988 en la Academia de Cine de Praga, tiene la colaboración de su padre.
Zdenek Sverak es una figura familiar para los checos. Para el gran público, porque presenta en la TV el ciclo "Las sonrisas del cine checo" y tiene un programa infantil; para los que están más atentos a la expresión artística, porque ha desarrollado intensa actividad como actor, dramaturgo y guionista.
Sverak padre ingresó en el cine en 1967 por sugerencia de Jiri Menzel, el autor de "Los locos de la manivela" y "Mi dulce pueblito", además de la memorable "Trenes..." Gracias a su reconocido talento cómico, actuó después en muchísimas comedias a las órdenes de directores diversos, pero sin duda logró sus mayores éxitos conducido por su hijo Jan: la citada "La escuela primaria", "Accumulator I" (1994) y ahora "Kolya". Donde, según bromea, "tuve que representar a un solterón, aunque hace rato que dejé de serlo, y para más datos, músico, aunque no entiendo nada de violines".
"Por suerte -añade-, había otros rasgos que me acercaban al personaje: su simpatía, su sentido del humor y ciertas manifestaciones de la masculinidad. Y en cuanto al trato con el chico (el hijo postizo que me regala la ficción) tampoco hubo problemas: yo también tuve uno y por si la experiencia no hubiera bastado, ahora tengo nietos".
Aunque no lo subraya, Zdenek contaba también con una ventaja primordial: era él quien escribía la historia, tomada de una idea de Pavel Taussig, de modo que bien pudo cincelar el papel sobre su propio molde.
Así lo describe en la primera página del guión: "El pelo y la barba de Louka pueden haber tenido el color de la sal y la pimienta hasta no hace mucho, pero actualmente casi todo es color sal y ni siquiera la sal sabe muy bien de dónde aferrarse pues el cabello lo va perdiendo cada vez más. Los que saben dirían que anda por los 55 años. Sin embargo sus ojos, bajo la alta frente, siguen siendo brillantes, y él mismo sigue pleno de espíritu."
Padre a la fuerza
¿Qué sucede con este músico cincuentón cuya independencia le crea problemas en la Filarmónica Checa y debe tocar en los funerales y hacer otros trabajos extra para aspirar a comprarse un automóvil barato? Que un buen día le proponen casarse con una joven rusa que necesita documentos checos (estamos en los años previos a la caída del comunismo) y le ofrecen una buena cantidad a cambio del préstamo de apellido. Todo a pedir de boca: no hay otras obligaciones aparentes y encima, la "novia" es muy bonita, un dato decisivo para este tenorio infatigable que se toma tan al pie de la letra la misión que ya empieza a arder en los fuegos de la noche de bodas. Primer desengaño.
Pero después habrá otras sorpresas. La flamante esposa se fuga a Alemania con un amante y deja en Praga a su hijo de 5 años, que un buen día desembarca en la casa del inopinado "padrastro". "Kolya" -tal el nombre del chico, que no habla pizca de checo- cuenta los detalles de la engorrosa convivencia y describe el vínculo que va creciendo entre el pequeño huésped y el ahora malhumorado ex solterón.
Todo con el fondo de las difíciles relaciones entre checos y rusos, con la burocracia estatal en permanente vigilancia y los atisbos de una revolución que viene a cambiar el rumbo del país.
Por un lado, como resume el director, "la película viene a decirnos que siempre hay algo bueno, aun en medio de las peores desgracias"; por otro, convencido como está de que "con frecuencia nos avergüenzan nuestros propios sentimientos", busca comprometer el ánimo del espectador contando una historia que "mezcla la gracia con la más honda emoción". Los checos -recuérdense algunos de los títulos citados más arriba- suelen ser maestros en ese terreno.
En busca de Kolya
Fue ardua la búsqueda del chico que se pondría en la piel del pequeño protagonista. Jan Sverak cuenta que entrevistaron a más de 80 aspirantes al papel y se decidieron por el ruso Andrej Chalimon cuando lo advirtieron en una prueba de rodaje con doce chicos a los que el director de casting de Nikita Mijalkov había seleccionado en Moscú. Los ojazos expresivos y el gesto de seriedad casi adulta de Andrej los conquistaron. Tenía 5 años y medio cuando se realizó el rodaje: "Es tan joven como nuestra libertad", le gusta decir al realizador.
Zdenek cuenta curiosas anécdotas de la filmación. Dice por ejemplo que cuando le decían que pusiera cara de tristeza (situación que abunda en el film), el pequeño Andrej torcía la boca con las comisuras hacia abajo, mezcla de puchero y enfurruñamiento, mientras dejaba que en los ojos le siguiera bailando una sonrisa. "Después -sigue- abandonó el intento de actuar: simplemente se disponía a sentir lo que sentía el personaje: alegría, preocupación, desamparo."
Y la cosa se puso más complicada sobre el final del rodaje, según explica el improvisado padre del cuento. "Kolya -como lo llamábamos todos- empezó a confundir la realidad con la ficción. Por ejemplo, en la escena en que lo llevo al aeropuerto, lo pongo sobre mis hombros y él me tapa los ojos con las manos (una imagen difundida hasta por los afiches del film). Pero algunas semanas después de concluida la filmación, cuando lo despedí en el aeropuerto antes de su regreso a Moscú, quiso volver a treparse sobre mis hombros, y mientras me volvía a tapar los ojos con las manos me preguntó: ¿Es otra toma, tío Zdenek?" Tal vez la experiencia haya dejado alguna cicatriz en el corazón del actorcito ruso. Tal vez haya servido para familiarizarlo con el oficio. Lo que no puede dudarse es que la química, indispensable entre los dos personajes principales, está asegurada.
El paciente argentino que lo mira por TV
Pantalla: la televisación de los Oscar despertó más pena que gloria, gracias a los furcios de Lucho Avilés, los comentarios poco felices de Claudio María Domínguez y la presencia decorativa de Daniela Cardone.
En rigor, todos y cada uno de los televidentes que, interesados en la fiesta del Oscar no tuvieron más alternativa que soportar la transmisión local realizada por Canal 9, merecerían un galardón al paciente argentino. En manos de Lucho Avilés y la modelo Daniela Cardone, desde los estudios del canal, y Claudio María Domínguez ,desde Los Angeles, la noche de los Oscar despertó más pena que gloria.
En el principio fue el furcio:Lucho creía estar presentando "la sesentaynueveaba" entrega de las estatuillas. De allí en adelante, ninguno de los integrantes del trío escatimó esfuerzos a la hora de aportar a la mediocridad de conjunto. Para muestra, una perlita. Claudio María Domínguez se había calzado desde el vamos el traje del adalid del cine independiente. Cuando había machacado hasta el agotamiento con el elogio de las películas hechas con bajo presupuesto y mucho talento, Lucho decidió seguirle el tren.
-Claro, como en el caso de "Fargo", que gastaron 27 millones de dólares. Ese es un ejemplo de buen cine hecho con poca plata- soltó al aire el conductor de "Indiscresiones".
-No, Lucho querido- le retrucó el ex niño prodigio de "Odol Pregunta". Eso es "El paciente inglés". En "Fargo" gastaron 7 millones. En pleno auge de los concursos televisivos, Canal 9 no debería perder la oportunidad de lanzar uno sobre su propia transmisión de la 69° entrega de los premios Oscar de la Academia de Hollywood. El telejuego podría estructurarse a partir de una batería de preguntas lanzadas como desafío a los espectadores. Entre ellas, sería aconsejable incluir las siguientes:
- ¿Qué función cumplía la modelo Daniela Cardone fuera de la que resultó evidente: ventilar el perfil izquierdo de su anatomía y explicar-que le bastaba con el corte de pelo para sentirse el clon local de Winona Ryder?
- "¿Lucho, me escuchás?". ¿Cuántas veces formuló Claudio María Domínguez esa pregunta, en directo desde Los Angeles?
- ¿A quién le interesan las aventuras de Christian, el hijo de Domínguez, en los estudios Universal de Los Angeles ?
- ¿Cuántas veces la falta de sincronización hizo que al regreso de la tanda publicitaria, el público se encontrara frente a una realidad irreparable: la ceremonia habºía seguido su rumbo y nadie se tomaba la molestia de ponerlo en tema respecto de lo que se había perdido?
- ¿Cuál de estas dos situaciones reviste mayor interés para el televidente: queFrances McDormand, haya obtenido el Oscar a la mejor actriz por su labor en "Fargo", el film de Joel y Ethan Coen, o que Claudio María Domínguez hubiera debutado en la distribución de películas con "Simplemente sangre", también de los hermanos Coen?
- ¿A quién le importan las entrevistas que Claudio María Domínguez decía haber hecho, si no iban a emitirse hasta el día siguiente a las tres de la tarde, en el ciclo "Indiscresiones", cuando la 69° ceremonia del Oscar ya hubiera entrado en el pasado?
- ¿En base a qué original estrategia de comunicación, conversaban al aire Avilés y Domínguez de modo que sus voces se superpusieran con la del ganador que agradecía su estatuilla y. la del traductor que intentaba cumplir con su tarea?
- ¿Quién hizo gala una oratoria trabajada hasta la perfección con la siguiente frase : "Ellos (en relación a los organizadores de la ceremonia) se pasaron 35 minutos. Acá, si yo me llego a pasar 35 segundos, no te digo lo que me cortan!"?
- ¿Cuántas veces durante la transmisión pronunció Daniela Cardone la palabra "fantástico" fuera de las que se mencionan a continuación:"Me parece fantástico" (respecto dedel encendido agradecimiento de Cuba Gooding Jr. al obtener la estatuilla al mejor actor de reparto por su labor en "Jerry Maguire");"Fantástico" (cuando supo que "Querido diario", ganador como corto de ficción, había sifo un piloto producido para TV y rechazado por las emisoras);"Es fantástica"(respecto de Juliette Binoche);"Estaba fantástica"(en alusión al vestido de Susan Sarandon)?
- ¿Cuál es el único país del mundo donde la televisación de la ceremonia se cerró con el enviado especial a Los Angeles diciendo:"Gracias, me voy porque tengo a Christian, el nene, en el hotel"?
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