
Con la fantasía de estos tiempos
"Fantasía 2000" (Idem, EE.UU./2000, color), dibujos animados hablados en inglés y presentada por Buena Vista Internacional. Con la participación de Steve Martin, Bette Midler, Itzhak Perlman, Quincy Jones, James Earl Jones, Penn & Teller y Angela Lansbury. Solistas: Yefim Bronfman y Ralph Grierson. Producción: Donald W. Ernst. Producción ejecutiva: Roy E. Disney. Dirección: Hendel Butoy, Pixote Hunt, Eric Goldberg, James Algar, Gaëtan y Paul Brizzi, Don Hahn y Bruce Broughton. Duración: 73 minutos. Nuestra opinión: buena.
1 minuto de lectura'

Seguramente, cuando Walt Disney encaró sesenta años atrás la realización de "Fantasía" perseguía dos propósitos igualmente ambiciosos: por un lado, intentar la traducción en imágenes de música de grandes compositores; por otro, otorgar al dibujo animado una suerte de dignificación cultural. Matrimonio por conveniencia, si se quiere, de esos en los que uno obtiene garantía de divulgación masiva a cambio de cierto barniz de refinamiento.
Los tiempos han cambiado y no parece que, a esta altura de su desarrollo, el cartoon necesite certificado alguno de validez artística. De modo quede esta nueva "Fantasía" cabe esperarse sólo la actualización de uno de los experimentos más controvertidos -y a la larga más celebrados- de la casa Disney. Más allá de que siga considerándose incierta la búsqueda de equivalentes visuales para la música, por descriptiva que ésta sea.
La versión 2000 quiere ofrecer, según se dice con todas las letras, la materialización de las imágenes que podrían pasar por la conciencia del oyente si éste estuviera en una sala de conciertos. Lo que entrega es, en todo caso, la sucesión de imágenes que la música elegida ha generado en la mente de los animadores, siguiendo los pasos del clásico de Disney y con el beneficio de los innumerables progresos técnicos que han ido incorporándose al dibujo animado.
Y en eso también se sigue la tradición: si la primera película experimentó con el sonido estereofónico, esta "secuela" fue el primer largometraje estrenado exclusivamente en las pantallas gigantes de los 75 teatros IMAX que hay en el mundo, para pasar posteriormente al formato normal en que llega aquí con todos sus esplendores visuales y sonoros intactos.
El viejo Walt soñaba con hacer de "Fantasía" una suerte de serie con capítulos anuales que fueran abordando páginas del repertorio clásico. Diversas razones, casi todas de carácter financiero, hicieron que el proyecto quedara postergado durante décadas, hasta que Roy Disney lo reflotó hace nueve años, animado por el resonante eco obtenido por el lanzamiento en video del antiguo éxito de su tío.
Tanta espera puede parecer algo excesiva a la vista de los resultados. "Fantasía 2000" utiliza las innumerables herramientas provistas por la tecnología más actual y las combina según las necesidades de cada fragmento: son siete en total, con sus correspondientes (y casi siempre prescindibles) presentadores, sin contar uno rescatado del film original: el muy famoso de Mickey convertido en aprendiz de brujo según la obra de Paul Dukas.
Paradójicamente -o no tanto-, ese tramo y el muy inspirado que Eric Goldberg concibió sobre el refinado lápiz del caricaturista Al Hirschfeld para ilustrar la "Rhapsody in Blue" en una Nueva York con acento de jazz son los encargados de proporcionar a "Fantasía 2000" una inyección de vitalidad, imaginación, elegancia y humor. Que resulta bienvenidaen medio de su superabundancia de paisajes míticos, metafóricos vuelos hacia la luz, abstractas alegorías sobre el combate entre el bien y el mal, episodios bíblicos y otras elevaciones.
El peso del compromiso
Los realizadores del resto de los episodios -desde la atractiva ilustración de un cuento de Andersen ("El soldadito de plomo", con el muy atinado fondo de un concierto de piano de Shostakovich) y los tropiezos de Donald en el arca de Noé (sobre "Pompa y circunstancia") a la pálida anécdota de los flamencos y elyoyó (sobre un trecho de "El carnaval de los animales", de Saint-Sa‘ns)- parecen, a pesar del paso de los años,víctimas otra vez del temor de no "estar a la altura" de música tan prestigiosa como la elegida. De ahí la grandilocuencia de muchos temas y la desmesura de algunas de sus pretensiones. Quizás el conjunto se habría beneficiado con un poco más de ligereza. Y no habría sido mala idea, como sugirió un comentarista norteamericano entusiasmado con el capítulo dedicado a Gershwin, aplicar la fórmula a piezas de jazz, menos intimidatorias y más familiares para los responsables de la animación.
La comparación con el original -antipática pero casi forzosa- no resulta favorable, sobre todo en materia de imaginación. Pero eso no quiere decir que "Fantasía 2000" carezca de atractivos visuales; todo lo contrario. Aunque no sobra originalidad, la máquina Disney funciona a pleno, con un esmerado uso del color, inteligente aprovechamiento de los recursos del diseño y todas las ventajas de una cámara cuyos movimientos son ilimitados. Obviamente, la impecable banda sonora -a cargo de James Levine y la Sinfónica de Chicago- es uno de los puntales del film. Sólo queda porver si esta nueva "Fantasía" logra despertar, como su antecesora, ese impreciso sentimiento que el gran público reserva a sus favoritos.
1
2La empleada: una previsible adaptación, que no remonta ni con nombres fuertes en su elenco
3En fotos: de Zaira Nara a los besos a China Suárez y Mauro Icardi en Turquía, así recibieron los famosos el año
4Cómo será la operación que le realizarán a la cantante Pink: “En 2026 dejo atrás todo mi dolor”


