
Confesiones tardías
En octubre saldrá el disco póstumo de Michael Hutchence
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El camino, circular, comenzó y terminó en el mismo punto: la ciudad autraliana de Sydney. Desde allí, en 1980, surgió al mundo la voz de Michael Hutchence, al frente de INXS. Allí, en una habitación de hotel, el 22 de noviembre de 1997, encontró o buscó su final.
Como en tantos otros casos, su muerte aumentó su tamaño mediático. Este ícono sensual y rockero, que para muchos era una síntesis de Mick Jagger y Jim Morrison, había estado trabajando en un proyecto solista, mientras con su banda preparaban "Elegantly Wasted", el disco que apareció en 1997 y se convirtió en el último de la banda.
Esas otras canciones saldrán a la venta el 23 de octubre en un álbum que se llamará, simple y sobriamente, "Michael Hutchence". En ellas trabajó el cantante durante dos años, con la estrecha colaboración de Danny Saber (ex miembro de Black Grape y productor de algunos discos de los Rolling Stones y U2 ), el ex guitarrista de Gang Of Four, Andy Gill y Tim Simenon, integrante y productor de Bomb The Bass.
Danny Saber, que trabajó entonces como coproductor, es quien se ha ocupado de la compilación final, que incluye algunos temas grabados, en los días previos a su muerte, en la misma habitación del hotel y otros en los que hay colaboraciones vocales del ex Clash Joe Strummer, de Bono de U2 y de Bernard Fowler (corista de muchos temas de los Rolling Stones).
Letras premonitorias
Según Saber, el disco es bastante distinto del sonido al que nos tenía acostumbrados la banda. Mucho menos pop-funk, las canciones solistas de Hutchence son más oscuras e introspectivas, sobre una base de dance electrónico.
Aunque también, y gracias a la colaboración de Gill, el cantante australiano intentó darles a algunas de sus canciones un ritmo bailable, como en "Straight Line", que tiene reminiscencias del rhythm and blues bien Motown. También hay trip hop como en "She Flirts for England", dedicado a su mujer, Paula Yates.
Pero lo más sorprendente parecen ser las letras, que, a la luz de lo que sucedió después, parecen tener hoy, hasta un grado estremecedor, la fuerza de la premonición. O la muestra de los caminos que se le habían ido cerrando. Hutchence habla sobre las molestias que le ocasionaba la fama, la falta de privacidad y una búsqueda constante de redención de su propia vida. También, según Gill, algunos temas están inspirados en las constantes luchas que debía mantener con el ex Bloomtown Rat, Bob Geldof, ex marido de Paula Yates.
En "Song #1", un conflictuado funk con coros de Strummer, el estribillo estalla en rock y en él Hutchence declara "déjame mostrarte cómo me haces sentir/ quiero poner mi dedo en el gatillo, así es como me haces sentir".
Pero el coro del tema "Don´t Save Me From Myself", va más allá, e insiste -o ruega-, una docena de veces, como en una escalofriante letanía "que no me salven de mí mismo". En "Breathe", un techno funk que combina un beat de trip hop con duras y metálicas guitarras a lo Led Zeppelin, y que es uno de los últimos que escribió, el cantante también repite: "Sólo mantente respirando, respirando, respirando...".
Todo esto, claro, es más aplicable si se acepta la hasta ahora más firme hipótesis de suicidio. En el otro caso, en lo que dice Paula Yates, habría que entender también la angustia que corre detrás de esa búsqueda de placer a cualquier precio.
Mientras tanto, sus ex compañeros de banda se encuentran trabajando sobre más de una docena de temas previamente inéditos, que saldrían a la venta en los próximos meses.
Luego de la muerte de Hutchence, INXS se ha presentado en vivo en dos ocasiones. Una fue en noviembre de 1998, con Jimmy Barnes en voz, en el 25º aniversario del sello australiano Mushroom Records. La otra fue el 12 de junio, en ese caso con Terence Trent D´Arby, en la inauguración del estadio de Sydney.
Juegos de alto riesgo
Cuando Hutchence apareció muerto (desnudo y ahorcado con un cinturón) en la habitación de un hotel en Sydney, muchas fueron las hipótesis que se barajaron. Poco después, y autopsia mediante, un forense australiano firmó la certificación de suicidio.
Pero Paula Yates, novia del cantante y madre de su hija, no ha quedado conforme con esto y, recientemente, declaró al diario británico Daily Telegraph que su compañero no se habría suicidado, sino que habría muerto al realizar un extremo juego sexual, con un final inesperado y dramático.
Según ella, a Hutchence le gustaba experimentar y tenía tendencias sadomasoquistas. "El hacía de todo -le dijo Yates al diario-, era un chico peligroso y capaz de hacer cualquier cosa sólo para probarlo. Pero lo único que no hubiera hecho sería dejarnos a nosotras dos solas."
La misma teoría es la que ha esgrimido el periodista Vincent Lovegrove en "Michael Hutchence: A Tragic Rock & Roll Story", una biografía no autorizada del cantante y que se ha convertido en un best seller en Australia.
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