
Conmovedora y actual
Lírica / Dramaturgia: Gustavo Ott / Dirección: Iris Pedrazzoli / Elenco: Marcela Bea, Marigela Ginard y Silvia Mañá / Diseño de escenografía y vestuario: Ana Clara Uhrich y Mariana Castellucci / Diseño de iluminación: Ricardo Sica / Música original y sonido: Gonzalo Morales / Asistencia de dirección: Paula Russ / Asistencia de producción: Leandro Fernández / Producción: Héctor Fraind / Sala: Teatro del Abasto (Humahuaca 3549) / Funciones: domingos, a las 20:30 / Duración: 90 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
Una madre denuncia que su hijo es víctima de bullying y describe los estragos que este hostigamiento tiene sobre el niño de 9 años. Tema más que vigente en la opinión pública argentina, hace apenas días se sancionó la ley que previene el acoso escolar. Ésta será la primera de cinco escenas donde cada una de las partes involucradas pueda relatar su punto de vista: la madre denunciante, la víctima, la directora del colegio, la madre del niño acosador y el victimario. Así se irá conformando un entretejido complejo donde el espectador irá llenando espacios vacíos y creando su propia interpretación de los hechos.
La acción ocurre en la escuela de un barrio humilde, poco después de haber sido azotado por un temblor de 7 puntos en la escala de Richter. Tambalea la zona, el país, y, de modo más concreto, la educación y la posibilidad de que entre esos escombros se construya una sociedad fraternal. Lírica es el adjetivo que define a la directora de la institución: romántica, idealista, así como negadora, exasperante y egocéntrica (a cargo de un preciso trabajo de Marigela Ginard, en escena durante toda la obra). Lírica también corresponde al género en el que se expresan los niños en cuestión, porque entre tanta violencia hallan en la poesía un medio para cantarle a la vida.
Iris Pedrazzoli es la responsable de esta puesta que conmueve en muchos momentos, gracias a un texto emotivo -esperanzador y cruel a la vez- del venezolano Gustavo Ott. Las tres actrices realizan una labor notable, plagada de matices, y cada composición supera a la anterior (Marcela Brea y Silvia Mañá interpretan a dos personajes).
Hay un hecho que hace que por momentos resulte inverosímil este texto y es el registro dialectal de los personajes. El texto es bellísimo, pero es poco probable que las criaturas se expresen del modo que propone Lírica (con metáforas, imágenes y una gran corrección gramatical), tanto en el caso de la directora como de las madres, una de ellas, casi analfabeta.






