
¡Jamón del medio! El último lujo ibérico es una bailaora que tiró la peineta, se rapó y abrazó el flamenco-rap.
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En un punto intermedio entre el mestizaje rockero y electrónico de El Bicho y Ojos de Brujo, el flow ibérico de la Mala Rodríguez y los Violadores del Verso, y la experimentación jazzísitica de la copla de Martirio y Concha Buika irrumpe La Shica. Así suena su disco debut, Trabajito de sueños (Warner), que incluye la participación de Miguel Poveda, el mejor cantaor del nuevo milenio, y Miguel Campello, de El Bicho. Pero tal vez "Zíngara rapera" sea su mejor carta de presentación: "flamenca hip-hopera, con vestido de volantes y unas playeras". El satélite abierto al mundo, pero conectada con su raíz: "Lo que has comido, lo que has vivido, lo que has olido y con qué te has reído es como parte de tu célula. Yo no sería capaz de hacer rap americano, aunque me encante, porque cuando tenía pelo largo era como la chica de la etiqueta del aceite Carbonell. Entonces, no quiero mentir. Yo soy más española que el jamón".
TRABAJITO NUEVO Después de más de una década de transitar "todos los tablados de España" (llegó a bailar en Las Carboneras, uno de los mas emblemáticos de Madrid), Elsa Rovayo decidió cambiar de vida. "Yo era bailaora. Con eso comía y pagaba la casa todos los meses. Pero un día me di cuenta de que no podía hacerlo más. Eso se hace por dinero, pero también por amor. Llamé a todo el mundo y dije no voy a trabajar más. Y para asegurarme que no iba a hacerlo por dinero, me rapé, porque con pelo corto es imposible trabajar. Necesitaba otra forma de expresión", asegura. El despojo fue, entonces, estético y emocional: "Toda la vida llena de peinetas, de flores, de moños, lunares, mantones… Me apetecía mucho ese cambio de saber quién soy sin nada. Ni siquiera llevo pendientes". ¿Y el flamenco? "Yo veo al tablado como a un ex novio, al que he querido con toda mi alma, y lo sigo queriendo. Pero una no está con un ex novio por pena."
EN VIVO Empezó a cantar y una de sus primeras grabaciones fue en "La momia gitana", incursión flamenca del uruguayo Martín Buscaglia para El evangelio según mi jardinero (2006), y luego llegó el contrato y el disco propio. Sobre el escenario, La Shica, que se formó en la prestigiosa escuela madrileña de flamenco Amor de Dios, no sólo canta y rapea: mezcla el tablao con elementos contemporáneos y movimientos que por su expresión remiten a las coreografías de El tigre y el dragón (Ang Lee), o los movimientos animalescos del tai chi chuan… ¡Y arrasa como topadora!
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