
Unas argentinas suman a una fan inglesa y se preparan, en su depto comunitario de Palermo, para agitar dos continentes con su tercer disco.
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"¡Cuchu! Vení aca", le grita Cecilia Kellie a Cucciufo, un perro callejero de lo más desobediente que habita en el mismo departamento en que las Kellies parecen concentradas como para jugar el Mundial. Las chicas, es decir, Cecilia (guitarra y voces), Silvina (batería), Josefina (percusión) y Julia, una amiga inglesa que se incorporó a la banda (en bajo y voz), viven juntas en un departamento de Palermo. Terminaron de grabar su tercer álbum, aún sin bautismo, que mezclarán en breve en los estudios Ariwa, en Londres, con Dennis Bovell e Ivi Lee, cantante de Nairobi.
ESTRATEGIA "Tenemos un tema con Cucciufo", apunta Silvina. "¿Querés escucharlo?" "Un, dos, tres, va: ¡perro rompebolas, perro rompebolas, perro rompebolas, perro rompebolaaaaaas! Guau, guau, guauuuuuu." Si el rock de chicas es un gran chiste, Las Kellies están dispuestas a ser parte del slapstick, ese humor que se mofa de las caídas y los golpes. En sus canciones hay velocidad ramonera y grito pelado en cada melodía. Acá no hay revolución sensible. Mientras Ceci escarba en una taza con la lengua en los restos de un licor de dulce de leche (son las 4 PM), Silvina relata lo que les fue pasando hasta llegar adonde llegaron: Europa. El año pasado estuvieron de gira durante todo un mes. "En julio de 2009 decidimos ir a Europa a tocar. Unimos fuerzas y lo pudimos hacer. Con un poco de organización, se puede", afirma Silvina. "Y con un poco de voluntad, también", apuntala Ceci. Las Kellies contactaron a amigos que viven en Europa y también hicieron lo propio con varios bares. Así diseñaron un derrotero de treinta días que incluyó Alemania, Francia, Inglaterra, Holanda y España. Podría decirse que Kalimera, el segundo álbum de la banda, fue la excusa, pero nada de eso. Las Kellies, unidas, jamás serán vencidas, parece el lema. "Esto fue una fantasía que se hizo realidad", sigue Cecilia, con tono aliviado. Pero la británica Julia (pronúnciese Yulia), que ceba mate para todos, rompe con esa idea. Hace un flashback de cuando escuchó por primera vez a la banda. "Siempre me lo tomé en serio, yo les dije a ellas que quería llevar todos sus discos a Inglaterra para que se hagan conocidas. No daba para quedarse a tocar acá. Me cuesta mucho entender Buenos Aires. O no pasa nada o yo no sé cómo enterarme."
El GRAN SALTO A estas chicas les gusta tocar, aunque no lo hacen tanto en Buenos Aires. Desde su perspectiva, están claras las diferencias que zanjan entre el público argentino y el europeo en los shows en vivo. Ceci toma la palabra: "A nosotras nos gusta la arenga. Acá, la gente no se copa tanto, pero en Europa salían a bailar a lo loco. Tampoco queremos hacer cualquier fecha: cuando nos ofrecen cosas que ya hicimos, preferimos decir que no". El mes pasado, Las Kellies compartieron show con Nairobi en La Cigale (la fecha se llamó Nairobi meets Las Kellies). Algo para nada casual. Ambas bandas comparten, entre otras cosas, una particularidad: están formadas por una combinación de argentinos y extranjeros, lo que le da otra idiosincrasia al grupo y otro poder de fuego a sus composiciones y directos (¿se acuerdan de Sumo?). "Conocimos a Ivi justamente en Europa. Nos hizo comentarios muy favorables acerca de nuestro trabajo y participó de este disco con muchas sugerencias. Ahora va a hacer la mezcla en Londres para terminar con el trabajo." Chicas profetas en tierras ajenas.
Mirá a Las Kellies en vivo interpretando "Aeroplane"





