
Costanera del Sur
Qué hacer es la pregunta clave de quienes pasan Semana Santa en Buenos Aires. Vía libre propone un completo recorrido por la Costanera Sur y el circuito de Puerto Madero. El Museo de Calcos y Escultura Comparada, el de Telecomunicaciones, la Reserva Ecológica,
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los grupos escultóricos cercanos al río y los buques museo: una visita para no dejar pasar Buenos Aires guarda en cada rincón un paseo para descubrir. La propuesta es, en este caso, experimentar con la conocida y a veces olvidada Costanera Sur. Viejos devotos y nuevos paseantes pueden lograr un atractivo itinerario. A lo largo de la costanera, que se extiende desde Viamonte (al Norte) hasta la terminación de la avenida España (al Sur), es posible encontrar un respiro para estas minivacaciones.
La Costanera Sur atesora importantes esculturas y monumentos; museos para visitar y los conocidos carritos para comer, rodeado del verde de las plazas.
Se la puede definir como un sector atípico de la ciudad. Cerca del río, con pastizales altos, esta zona nació de la obra de varios urbanistas y arquitectos que empezaron a trabajar en 1922, bajo las órdenes del intendente Carlos M. Noel.
Hoy, el encanto de una época de esplendor (que fue desde la década de 30 hasta los años 50) se mantiene en pie, pese a haber sido históricamente ignorada por los municipios de la ciudad. Convirtiéndose en la "hermana pobre" de la embellecida costanera norte.
Calcos y comunicaciones
El Museo de Calcos y Escultura Comparada es un paseo obligado para los amantes del arte y de su historia.
Antes de 1928, fecha en que se inauguró, la Comisión Nacional de Bellas Artes tenía en mente la formación de un museo de calcos (réplicas exactas del original) y escultura comparada. Con una finalidad didáctica y estética, el proyecto se concretó gracias a las gestiones del entonces ministro de Agricultura de la Nación, Tomás Le Bretón, el agregado cultural de la Embajada Argentina en Francia, Rodolfo Alcorta, y a los consejos del pintor Ernesto de la Cárcova.
Está situado en la esquina de avenida España y Dellepiane. Su interior está dividido en dos salas, donde se distribuyen los diferentes calcos, que develan al visitante un recorrido por las manifestaciones escultóricas más importantes de la historia del arte, desde la cultura sumeria hasta el Renacimiento.
Entre las numerosas piezas se destacan los bajorrelieves asirios y las esfinges del Antigüo Egipto. Del período griego clásico se exhiben los frisos y las metopas del Partenón y nada menos que la Venus de Milo. La Grecia helenística se da conocer con la Victoria de Samotracia.
También está presente la civilización ibérica, con la Dama de Elche; el continente africano, con la Princesa de Benín, y la India e Indochina con la imagen del Señor de la danza Cósmica (Shiva Nataraja).
Del arte francés del siglo XVI se distinguen dos trabajos de Germain Pilon: el busto de Morvillier y la Virgen Dolorosa. Por su parte, el Renacimiento italiano maravilla con las obras de Miguel Angel, del que se puede admirar el Moisés, La Piedad e, imponente, desde su lugar estratégico, el David (la escultura está ubicada en el centro de la primera sala justo en la parte que el techo tiene una cúpula, ya que, de lo contrario, no entraría la cabeza).
A pocas cuadras, en la misma costanera, el museo de Telecomunicaciones merece una visita.
El edificio es obra de un arquitecto húngaro llamado Andrés Kalnay. Fue inaugurado en diciembre de 1927 como sede de la Cervecería Munich, sucursal balneario, pensado para que los clientes disfrutaran además de un trago, de la vista al río y al antiguo balneario popular.
El museo es mucho más joven que el edificio. En 1978 funcionaba en una sala del Museo Histórico Nacional, que con el tiempo resultó pequeña. De esta manera, las autoridades de ENTel solicitaron la ex Munich, ya que por entonces el lugar estaba en desuso.
En junio de 1979, la Municipalidad firmó un convenio con ENTel, que le cedía el edificio por 20 años para el complejo cultural del Museo de Telecomunicaciones. En abril de 1992, tras la privatización de la empresa telefónica, quedó a cargo de Telecom y el Gobierno de la Ciudad renovó el convenió por 20 años más.
Las piezas y los equipos están distribuidos de tal manera que se hace un recorrido, a saltos, viendo la evolución de las telecomunicaciones, desde los tiempos primitivos hasta la actualidad.
"Aquí se puede ver cómo se fueron sucediendo los inventos y las ideas del hombre para dar lugar esa necesidad imperiosa que siente todo ser humano por comunicarse con los demás", define el director Juan Carlos Fapiano.
La instalación está dividida en cinco áreas: telegrafía, telefonía, radio, televisión y teleinformática.
Un dato jugoso para los visitantes curiosos es que pueden ver la primera carta entregada en Buenos Aires, en 1771, cinco años antes de la fundación del Virreinato de La Plata, cuando ya existía un cartero que se llamaba Bruno Ramírez.
Todo está ahí, se puede ver, aprender y hasta usar las antiguas piezas que aún están en funcionamiento. Grandes y chicos podrán escuchar una radio a galena, enviar un mensaje en clave morse al otro lado de la línea telegráfica y también establecer una comunicación en un conmutador manual.
Pero no todo es antiguo en elmuseo. El domingo, por ejemplo, se repite la ya tradicional reunión explicativa de Internet, de 15.30 a 17.30. Los días en que se lo visite (en Semana Santa estará abierto sábado y domingo, de 14 a 18) se puede escuchar la guía telefónica para ciegos, mediante una computadora.
Arte al aire libre
Un paseo por la Costanera Sur propone un interesante recorrido por las esculturas allí emplazadas. La Fuente de las Nereidas, conocida como la fuente de Lola Mora, es una obra de arte. En la pérgola del viejo balneario está el monumento a Luis Viale, héroe del naufragio del vapor América frente a las costas de Buenos Aires y, también, es posible admirar la escultura La Ola, de Nicolás Isidro Bardas.
Los espacios verdes de esta parte de la ciudad son ideales para los fanáticos del deporte.
Los carritos característicos, con el humo de sus parrillas, no dejan de tentar a la hora del almuerzo con platos generosos y precios accesibles.
A poca distancia de la costanera, ya en otro escenario, están los docks restaurados del modernísimo Puerto Madero. El complejo de cines, Cinemark 8, y elegantes restaurantes están al alcance de quienes busquen un estilo más refinado. También se puede pasear por la senda peatonal y visitar los buques escuela, en permanente exposición.
A lo largo de Puerto Madero se pueden visitar distintas naves museo. Si se empieza desde el Norte, impacta la Fragata Libertad, que llegó a Buenos Aires en octubre último. En el dique tres, la Fragata Sarmiento propone un recorrido guiado, igual que la Corbeta Uruguay, amarrada en el dique 1.
Una posibilidad divertida es el Mississippi River, embarcación que ofrece paseos con cena, show y baile los sábados por la noche y los domingos al mediodía, almuerzo con tenedor y canilla libre.
Arte, recreación y aire puro conviven en este histórico circuito de Buenos Aires.
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