
Costner, en otro naufragio actoral
"Mensaje de amor" ("Message in a Bottle", Estados Unidos/1999). Presentada por Warner Bros. Fotografía: Caleb Deschanel. Música:Gabriel Yared. Intérpretes: Kevin Costner, Robin Wright-Penn, Paul Newman, John Savage, Illeana Douglas y Robbie Coltrane. Guión: Gerald DiPego, basado en la novela "The Notebook", de Nicolas Sparks. Dirección: Luis Mandoki. Duración: 130 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: regular.
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Esta película del mexicano Luis Mandoki es uno de esos melodramas románticos, tan románticos como lacrimógenos, que están basados en novelas de consumo masivo y recrean, con mayor despliegue de recursos, el esquema básico de los culebrones televisivos.
El problema básico de "Mensaje de amor" no es precisamente el género en el que se inscribe (de hecho, Clint Eastwood concibió una joya como "Los puentes de Madison" con un esquema muy similar) sino la forma en que lo hace: apelando a las fórmulas más remanidas, a los recursos más forzados y a los personajes más estereotipados.
El guionista Gerald DiPego transformó un best-seller de apenas 135 páginas que narraba la relación entre dos seres ya maduros en una tortuosa y almibarada tilinguería protagonizada por actores carilindos que excede las dos horas de duración. Una película que convierte automáticamente a la mediocre, ampulosa y en varios sentidos similar "El señor de los caballos" en una obra ligera, sutil y llevadera.
El conflicto dramático del film es el siguiente: Theresa, una bella periodista del Chicago Tribune (Robin Wright-Penn), encuentra en una playa un apasionado mensaje dentro de una botella que, luego de una paciente investigación, resulta haber sido escrito por Garret, un apuesto constructor de barcos (Kevin Costner), viudo desde hace dos años.
El diario cree encontrar una gran historia y la envía a seguir los pasos del romántico autor de la carta de amor. Por supuesto, nace entre ellos una atracción irresistible. Pero resulta que el galán sigue aprisionado por los recuerdos de su fallecida esposa (al punto de que no ha tocado ninguna de sus pertenencias) y por lo tanto no está en condiciones de lanzarse a los brazos de la comprensiva y sufrida Theresa.
Si esta trama elemental, matizada con decenas de imágenes de la pareja navegando en velero, con puestas de sol bellamente fotografiadas y baladas de Sheryl Crow, Sarah McLachlan y Marc Cohn de fondo, no cae en el absurdo total es por el trabajo de Robin Wright-Penn y de algunos de los intérpretes secundarios.
La esposa de Sean Penn, una gran actriz que sólo ahora recibió su primer protagónico en una producción mainstream destinada a un público popular, no sólo aporta su belleza física sino también su habitual garra dramática para sobrellevar esta sumatoria de cursilerías, diálogos insostenibles y psicologismo de manual de colectivo.
Decadencia de una estrella
Kevin Costner, en cambio, es incapaz de dotar a su personaje huraño, tosco y a la vez seductor, de un mínimo de credibilidad. Lo más triste es que este actor, que aquí vuelve a desempeñarse también como coproductor, sigue eligiendo proyectos mediocres (siendo generosos) como "Waterworld, un mundo sumergido" y "El mensajero", donde su escasa expresividad se ve perjudicada aún más por la inconsistencia de las tramas.
En este contexto poco propicio, Paul Newman se roba un par de escenas con un personaje creado para su lucimiento: en el papel del padre de Garret, un ex alcohólico sabio y curtido por los golpes de la vida, entrega una actuación canchera, superada, plagada de guiños y sobreentendidos.
La gran (única) sorpresa del film la entrega el impagable Robbie Coltrane, que llena de humor, talento y sensibilidad cada una de sus apariciones como el confidente editor del Chicago Tribune que sigue de cerca las peripecias periodísticas (y afectivas) de Theresa. En cambio, Illeana Douglas, una de las mejores actrices del cine independiente norteamericano, no tiene ni siquiera una línea para lucirse. Un despropósito más en una película plagada de sinsentidos.





