
Cuatro mujeres bajo el brillo de la luna
Nuestra opinión: Buena
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"Luz de luna" ("Moonlight & Valentino/1996), producción norteamericana presentada por Líder en el Metro, Cineplex, Lorange, Savoy, Lyon y simultáneos. Hablada en inglés. Duración: 104 minutros. Calificaciónn: sólo apta para mayores de 13 años.
El amor es, sin duda, un camino difícil de manejar. Las penas se unen a las alegrías, y las decepciones y la tragedia añaden sus respectivas cuotas de tristeza a ese sentimiento que es el eje de cada existencia humana.
Precisamente estos contradictorios avatares debe soportar Rebecca, una mujer joven y aparentemente feliz que, de pronto, se debe enfrentar a la repentina muerte de su esposo.
Sin embargo, están junto a ella su hermana, una muchacha inexperta en cosas del corazón; su ex madrastra, que convertida en una atareada mujer de negocios parece fría y distante, y una amiga que padece de la desatención de su marido.
Las cuatro procuran bucear en el fondo de sí mismas, comentan sus impulsos sexuales, comparten sus sueños y recuperan, finalmente, su verdadero yo interior.
La historia, escrita por Ellen Simon, que primero conoció el éxito teatral, transita por ese cuarteto femenino unido por una desgracia y, juntas, se explicarán sus aflicciones y conseguirán la sinceridad que, interiormente, se estaban pidiendo.
Dentro de este relato, que se detiene tanto en un humor apenas insinuado como en un tono melodramático que nunca llega a la exageración, el director David Anspaugh acierta en la descripción de esos micromundos femeninos que, frente al dolor, deben mitigar sus respectivos conflictos.
Apuntar al corazón
"Luz de luna" halla su mayor valor en la sensibilidad y en la sinceridad de su cuarteto central. La anécdota, sin caer en la fácil moraleja, aconseja buscar apoyo en los momentos difíciles y, también, extraer lecturas positivas de episodios que parecen negativos.
La ronda de elementos cotidianos que, lentamente, hacen que esas mujeres se busquen entre sí para conciliar sus respectivos estados de ánimo están retratados sin estridencia, salpicados de palabras cotidianas y de acciones creíbles.
El realizador se apoyó en un elenco de indudable calidad. Tanto Elizabeth Perkins, la viuda que esconde un secreto muy íntimo, como Gwyneth Paltrow, Kathleen Turner y la siempre cordial Whoopi Goldberg lograron el fervor necesario para componer esas almas entristecidas que intentan recuperarse de sus fracasos e insatisfacciones.
Sin altisonancias, el film _que por momentos no puede escapar a las convenciones a que nos tiene acostumbrados el cine de Hollywood_ logra entretener sobre la base de una sencillez que el guión aporta con lúcida mirada y cálida poesía.
La cabeza del reparto se completa con Jon Bon Jovi, un músico de indudable popularidad que aquí hace su debut actoral en la pantalla grande como ese pintor de paredes que procura insertarse con su simple tosquedad en el corazón de la viuda desconsolada.
La excelente fotografía y una banda musical que se encarga de remarcar con suavidad cada una de las situaciones son otros valiosos aportes de este relato que, sin duda, el público femenino gozará y reflexionará frente a este cuadro que no pide más de lo que da: calidez y emoción.
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