
Cuentos de juglar con mucho humor
"Genti, intendete questo sermone", espectáculo de Matteo Belli, con textos italianos de juglería que forma parte del festival ítalo-argentino "Un puente. Dos culturas". Hoy y mañana, en la Dante Alighieri, Tucumán 1653. En italiano, con explicaciones en castellano. Entrada gratuita. Nuestra opinión: muy bueno.
1 minuto de lectura'
Curiosa la importancia que tuvieron los juglares en una época, el Medievo, donde la imprenta no había sorprendido al mundo de la literatura y el ejercicio de la lectura era una extravagancia. Eran épocas de reyes y pueblos empobrecidos donde se gestó el campo propicio para la aparición de estos personajes -músicos y poetas- que llegaron a cumplir distintas funciones: aduladores bufones de las cortes, celestinos envueltos en rencillas amorosas, informadores de la realidad social y, por sobre todas las cosas, profesionales del entretenimiento popular.
En este rubro, la literatura preservó algunos textos de la juglaría española, italiana, francesa y alemana, por mencionar algunas.
Matteo Belli, actor, director, autor y especialista en literatura popular italiana, además de incluir algunas propias, rescató historias de Cecco Angiolieri, Manoello Giudeo, Ruggieri Apugliese, que también inspiraron a Dario Fo.
Había una vez
Cada texto del siglo XIII que interpreta Belli es un cuento que encierra algo de moraleja y mucho de humor. Entre los temas que escoge hay una mirada crítica social. En "El nacimiento del villano", por ejemplo, pinta la relación entre el amo y el siervo, describiendo un contrato laboral, de total dependencia, que no estaría muy lejano de los que actualmente se establece entre patrón-obrero.
También muestra que no todos los juglares gozaban de buen prestigio. Algunos, involucrados en intrigas políticas, se vieron sometidos a procesos, condenados y muertos. Rescata con humor al vendedor de reliquias de Jerusalén (las plumas del Arcángel Gabriel, un pedazo del cometa, un trozo de vela del Arca de Noe, el pedazo de la tabla que contiene el XI mandamiento perdido, que dice: "que cada uno haga lo que quiera"), al hombre celoso, al juglar que utiliza una imitación onomatopéyica de distintas lenguas ("grammelot") para dirigirse a públicos de diferentes idiomas.
Hasta aquí, los contenidos. Pero Belli ofrece algo más. En primer lugar una intención didáctica para ubicar al espectador en la época (explicaciones que da en español).
En segundo, desde lo actoral, más allá de una voz que le permite asumir cambios de registros y tonos, expone una elocuente ductilidad corporal: el instrumento expresivo por excelencia.
Es aquí donde adquiere relevancia la técnica juglaresca al desdoblarse en múltiples personajes a partir de un trabajo con el cuerpo y la voz. Solo en el escenario, con apenas un marco lumínico que genera diferentes climas, Belli se transforma en un hombre, una mujer, un joven, un viejo.
Ratifica de esta manera la profesión de juglar al lograr, mediante una mágica metamorfosis, convertirse en un vendedor de ilusiones que el público compra con entusiasmo.
1
2La empleada: una previsible adaptación, que no remonta ni con nombres fuertes en su elenco
3En fotos: de Zaira Nara a los besos a China Suárez y Mauro Icardi en Turquía, así recibieron los famosos el año
4Cómo será la operación que le realizarán a la cantante Pink: “En 2026 dejo atrás todo mi dolor”


