
María Sureda presenta una muestra sobre el sabor y la música peruana en el barrio de Once.
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En el marco del siempre interesante y casi inabarcable Festival de la Luz, la multifacética María Sureda presenta su muestra Cumbia Chicha en Buenos Aires. Se trata de una serie de 16 fotos que hablan del sabor y de la música peruana en el barrio de Once. Dice Sureda: "Los carteles que anuncian los grupos musicales son los máximos exponentes gráficos de la cultura de la cumbia, llamada ‘chicha’. Entre un montón de publicidades grises, los colores de estos afiches (que se pegan antes de que salga el sol) son fieles a la escala cromática de la bandera indígena (Wiphala), el emblema Nacional de la civilización andina. La Wiphala no solo flamea en las fiestas solemnes sino que también se estampa en las paredes de la ciudad de Buenos Aires para divulgar a un grupo de cumbia, el sudor, las bailanteras y la cerveza fría. La bandera debe estar presente en todo acontecimiento social para mostrar a los pueblos del mundo su identidad territorial, nacional y cultural. Los peruanos son curiosamente una mezcla revoltosa de colores, sonidos y sabores. Estos tres elementos se hacen presentes a la hora de sentarse a la mesa. Nunca falta el florerito, el mantel de hule y la potencia de la rockola sonando en primer plano. El día a día de un inmigrante no solo es pesadumbre y marginalidad, también hay alegría, ceviche y noches de los colores chillones".
Invitado a reflexionar sobre la muestra, el escritor Washington Cucurto sostiene: "Pocas personas saben que tal vez, en nuestra América morocha, la cumbia se haya iniciado en la región Andina, en el Perú mismo. Desde mi imaginario popular de bailarían de cumbia, me gusta pensarlo así. Por naturaleza, la cumbia o la chicha es la música de la selva, o como bien dicen Los Mirlos ‘El Poder verde’.
Las fotos de María Sureda, demuestran que también hay otra cumbia urbana, sureña; modificada por las épocas en que vivimos. Esta cumbia peruana que tanto se escucha en El Picaflor Bailable (un gran antro de música popular que recomiendo calurosamente, está ubicado al lado del excelente restaurante peruano Hatuchay, en Corrientes y Billinghurst), tiene un fuerte contenido social, pues es la gran voz de la inmigración peruana que se inició en la década infame de los años 90. Y persiste hasta el día de hoy. La inmigración es la que hace a las ciudades, la mixtura, las cosmopolitiza y las enriquece desde todos los aspectos culturales que existen y aquellos que todavía no existen y nacen con la inmigración.
Los países que no tuvieron una inmigración, una invasión de colores y sabores, son los más aburridos. En esos países no existe la cumbia.
No sé si alguna de las personas que visiten esta muestra vivió la situación de ser inmigrantes. Los que sí pasaron por esta situación entenderán la importancia que tiene la música en la vida de las persona que están alejadas de sus lugares de pertenencia.
Esto es lo que hay que valorar de la cumbia, castigada siempre por mentes conservadoras, que no se dan cuenta que la cumbia, en realidad, es un gran instrumento de identificación social.
Es por esto que estas fotos me sorprenden. María, con una mirada firme e inteligente, sabe retratar los elementos comerciales e industriales que se esconden detrás de la música y por ende, detrás de los sentimientos y la vida de las personas.
Me encantaría que en esta muestra de carteles colorinches, la literatura de la cumbia, se escuchen de fondo algunos de los grandes temas de la música del Perú. La Danza de Los Mirlos, por ejemplo.
Ojalá, a través de las extraordinarias fotos de María, las personas se acerquen un poco más a la cumbia y se atrevan a bailarla. Ya que estoy recomiendo Mboreté Bronco, el palacio de la cumbia, en el barrio de Constitución. ¡Descúbranlo!".
Cumbia Chicha en Buenos Aires se puede ver en el Centro Cultural Ricardo Rojas, Corrientes 2038, hasta el 18 de septiembre. La entrada es libre y gratuita.





