
No importa el talento ni cuánto te esfuerces. En Chile, si naciste en una poblaciónpobre, tienes un 80% de probabilidades de morirte pobre. Y si naciste en clínicaprivada y tus padres tienen buen pasar, casi no tienes de qué preocuparte: tienes un75% de probabilidades de mantenerte para siempre entre los más ricos del país.
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Uno de los problemas más graves de Chile es que para la gente pobre es prácticamente imposible, aquí, sacarla de la pobreza. Primero porque la educación, la herramienta central, es mala. Ahí están las pruebas Simce y PSU, ahí están los test internacionales de matemáticas para demostrarlo. Y ahí están también las cifras. El Estado invierte por alumno aproximadamente UF 1,5 (unos $28 mil) mensualmente. Un papá que tiene a su hijo en un colegio privado invierte, como mínimo, unas cinco veces más ($130 mil mensuales, aproximadamente), si no derechamente hasta el doble. Según Gonzalo Vial, el historiador que fue ministro de Educación de Pinochet, "con menos de UF 3 a 3,5 por mes, no se saca nada, es tirar la plata al agua. Por eso comparar la prueba Simce del estudiante privado con la del gratuito es una burla cruel, una insolencia".
Pero si eso se solucionara, todavía habría otras barreras. Unas que estánsocialmente instaladas, que parecen imposibles de superar. Distintos estudiosacadémicos sostienen dos cosas. Uno, que un estudiante universitario brillante pero de origen pobre va a ganar un 35% menos de sueldo que un estudiante mediocre pero que viene de una familia rica. Y dos, que el hijo de un tipo que está en el 20% más pobre de la población tiene un 83% de posibilidades de integrarse a ese mismo grupo o subir apenas al grupo inmediatamentesuperior, es decir, permanecer entre el 40% más pobre de Chile. Y en un paísdonde el ingreso medio es de unos $400 mil mensuales, estar en el 40% más pobre implica ganar bastante menos que eso.
Y para colmo, las elites, que deberían arreglar todo esto no tienen idea de dóndeestán paradas. El 60% de los que están entre el 20% más rico de Chile cree que es de clase media. Y los que están en el 10% más rico, muchos aseguran ser de clase media alta y piensan que los de clase mediamedia ganan el triple de lo que realmente ganan. O sea, es más o menos difícil que consideren que los problemas de desigualdad y pobreza sean tan urgentes como realmente son.
Somos pocos y nos conocemos mucho
Según el politólogo Patricio Navia, la meritocracia y la movilidad social son dogmas fundacionales de los países desarrollados. O sea, que gobiernan los que tienen más mérito, los cargos importantes son verdaderamente para los mejores, los pitutos existen pero son menos relevantes y uno puede subir y bajar en la escala social de acuerdo a su esfuerzo y a su talento.
Eso no opera en Chile. Si uno mira la lista de ministros de Michelle Bachelet, seda cuenta de cómo influye el origen en la llegada a los puestos más altos. No puede ser casualidad que, incluso en un gabinete formado por alguien que incluyó el controvertido criterio de la paridad, 14 de los ministros (el 70%) vengan de colegios particulares pagados, 3 provengan de particulares subvencionados y sólo 2 (el 10%) hayan estudiado en colegios públicos. Si nuestras elites están conformadas así, ¿qué queda para el resto?
Le llaman meritocracia
Según varios analistas y observadores la cosa no es tan mala, precisamente porque está cambiando. Una investigación de la Universidad Adolfo Ibáñez comparó la situación actual con la de hace 50 años y concluyó que la elite chilena es más permeable que antes, cuando la gente rica y poderosa tendía a casarse entre ella y por lo tanto era un grupo mucho más cerrado. Hoy, el acceso a la elite, dicen, depende más del éxito económico y profesional. Peroojo, porque de los miembros actuales de la elite, definida por los investigadores, el 97% estudió en la universidad y sólo el 12% proviene de colegios públicos. Más aún, revelando la pragmática poca confianza en la educación fiscal, el 98% de los encuestados puso a sus hijos en colegios particulares.
O sea, la nueva elite, si es que puede hablarse genuinamente de nueva, tambiéntiende a reproducirse por las mismas vías. Pero, aun así, Patricio Navia y el economista Eduardo Engel afirman que Chile ha cambiado y que hoy somos "un país en que el esfuerzo individual y la competencia son los ejes en que se sustenta la movilidad social y los logros de las personas". O sea seríamos más un país donde la gente surge por su esfuerzo y donde a "los apitutados" se les menosprecia. O para allá vamos, porque puede ser que esta sea una carrera feroz y entretenida para muchos. Pero todavía quedan muchas barreras que impiden que otros tantos ni siquiera hayan empezado a correr.
Otro estudio de la Universidad de Chile se encargó de chequear si cambia o no el estrato socioeconómico entre padres e hijos. Así se descubrió que sólo un 7% de los hijos de padres pobres va a llegar a situarse en el 20% más rico de lapoblación. Y que 83% de los hijos de un padre pobre sigue entre los más pobres. Al revés, la mitad de los hijos de padres ricos se mantiene en el 20% más rico. Y 3/4 partes de ellos se queda entre el 40% de mayores ingresos.
Para Javier Núñez, "hoy la cuna se nos filtra por todas partes. En los estratosmedio y medio-bajo tienen que alinearse los astros para que alguien se destaque; y cuando lo haga va a chocar con otro obstáculo: la discriminación salarial".
Ya está planteado que si un estudiante de estrato alto pero rendimiento académico mediocre al titularse gana, digamos, $1 millón mensuales, un estudiante pobre pero excelente alumno va a ganar apenas $650 mil.
Así las cosas, que en Chile la cuna determine una brecha tan amplia en los sueldos de dos sujetos perfectamente comparables en todo lo demás, parece demasiado. ¿De quién es la culpa?
Tal vez la respuesta esté en la anécdota que contaba el decano de la Escuela de Derecho de una universidad privada. El alumno más brillante de su generación llevó su currículo a los cinco mejores estudios de abogados en Santiago. Nadie lo llamó. Preocupado, el decano decidió averiguar qué pasaba. Sus contactos se fueron en puras evasivas hasta que uno le soltó la verdad: "es morenito y de clase media baja; no está dentro de lo que buscamos. Nuestros clientes quieren ser atendidos por otro tipo de abogados". La verdad nunca es demasiado cruel, dicen.
Y la discriminación de clase en Chile no necesariamente proviene de los empleadores. Más grave, puede ser estructural. Rafael Rodríguez, de Seminarium Head Hunting, una empresa dedicada a buscar y colocar ejecutivos, sostiene que hay elementos que tienen que ver con la productividad, y por lo tanto con el sueldo, que no tienen relación con el mérito académico sino con, por ejemplo, la facilidad para relacionarse con personas de alto nivel o mundo similar al de los ejecutivos con los que se relacionará. Y Andrea Soto, deDeloitte, agrega que "la persona que desde pequeña pertenece a un cierto ambiente educacional más elevado, inevitablemente tendrá más contactos, y eso para una empresa es muy positivo". Puede ser también, agrega Núñez, que el empleador quiera contratar a alguien más aceptado y legitimado en el medio en el que se va a desenvolver.
El estudio igual paga
Así y todo, Javier Núñez y casi todos los observadores sostienen que estudiarsí vale la pena. "En el promedio de todas las carreras y todas las universidades, el salario del universitario es cuatro veces más que el del egresado de cuarto medio". Es más, incluso en el caso del estudiante de clase baja que va a ganar injustamente menos que el estudiante "cuico", el primero va a lograr ingresos que probablemente lo catapulten al 5 ó 10% de mayores ingresos del país. A pesar de todo, negocio redondo.
No obstante, la realidad sigue siendo dura. Para el sociólogo Cristóbal Rovira,la idea de que la educación es la manera de enfrentar el problema "es una operación publicitaria. La clase política cree que a Faúndez (el del comercial) lebasta con luchar y estudiar para salir adelante. Es un estereotipo que escondeuna promesa social, la del ascenso por mérito, que en realidad está llena de cortapisas. Hay una distancia enorme entre lo que la educación promete y lo que en realidad brinda. Y esa dinámica genera frustración y rabia. El sistema universitario chileno no sólo es una vergüenza en calidad; también es una bomba de tiempo".
Según Javier Núñez el tema de la desigualdad no se puede afrontar sólo tratando de generar más empleos. Hay que abordar el problema completo. "Si se mejora la educación municipal, los beneficios son mayores si se mejora además el entorno temprano de los niños y se les estimula con salas cunas". Y al revés, si se crean salas cunas y se les da educación pre-escolar, las ganancias de esa estimulación, dice Núñez, son mayores si esos niños seenganchan con una mejor educación.
Por eso es un problema complejo. Que incluye el gasto en educación pública, para que se parezca en algo al gasto privado. Pero que además incluye la cultura profunda de un país que, como el nuestro, dice que no es clasista ni racista, pero actúa de otra forma.
No es, desde luego, un cambio fácil. El propio Núñez pone como ejemplo a lasociedad inglesa, que después de resolver el problema de la calidad de la educación como los países ricos pueden hacerlo, debió enfrentar el de la discriminación, el prejuicio y el clasismo. Y si antes era honorable y valorado venir de la aristocracia en un país donde hay títulos de nobleza, ahora lo valorado es provenir de la clase trabajadora, porque quiere decir que nadie te ha regalado nada.
El problema es que el tiempo de ese cambio cultural, o sea la distancia entre antes y ahora, no es poca: apenas 100 años.





