
Lo que comenzó como un juego de adolescentes en los centros comerciales se ha convertido en un estilo de vida, casi en un culto en todo el mundo.En Colombia miles de jóvenes se han unido a la comunidaddel Dance
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El local de videojuegos no estaba repleto; la facilidad de las consolas caseras ha bajado la afluencia de jugadores o el clima lluvioso no favorece los negocios, pense. a pesar de estar en bulevar niza, uno de los centros comerciales mas grandes del norte de bogota, no habia mas de siete participantes para las casi cuarenta maquinas que tiene este video play. me llamó la atención ver una niña alta, más de 1.70, de pelo negro largo y liso, con una camiseta de Iron Maiden, jean oscuro y botines de cuero en esa maquinita donde se baila siguiendo unas flechas en la pantalla; antes había pasado por varios aparatos y concluyó en éste, quedó respirando agitada y apoyó sus codos sobre la barra trasera. Se llama Leslie y tiene 17 años, algunos días sale del colegio y pasa un rato con los videojuegos. Pensé que un pasatiempo con tanto énfasis en la música pop no era el destino para una rockera, pero ella se explica diciendo que "el juego sólo me gusta para hacer ejercicio; no tengo dinero para pagar un gimnasio, sufro de arritmia cardiaca y el doctor me recomendó practicarlo, además agiliza mi concentración y me pone a usar los pies, también me gusta oprimir tantas flechas y moverme rápido". Ella parece muy diestra en la máquina y, quizás por ser la única que lo estaba practicando ese jueves, la asumía con sarcasmo, entonces indagué –en parte motivado por el video de Madonna de "Hung Up"– sobre lo que hay detrás de sus jugadores. "No sé qué tipo de gente juega, a mí me interesa bailar y ya, no rendirle culto a las maquinitas. Eso sí, prefiero practicarlo en un arcade para obtener mejor respuesta del artefacto y poder jugar otras cosas".
El juego en cuestion se llama Dance Dance Revolution [de ahora en adelante DDR] y no sólo consiste en seguir las flechitas de la pantalla. Es necesario coordinar un ritmo que se señala con colores específicos, pisar las casillas cuando los indicadores llegan a la parte superior del monitor y así conseguir un mejor puntaje. La idea es hacer la mayor cantidad de pasos atinados que se indiquen como "Perfect", si el jugador no pisa en el tiempo exacto puede que se le diga "Great" o "Good" y si es tan descoordinado y medio sordo como yo, generalmente le dirá "Miss", que en este caso no traduce "Señorita", sino se refiere a un paso desatinado.
La primera DDR fue lanzada en Japón en 1998 como parte de una serie de simuladores musicales emparentados al karaoke. La máquina es una de las más llamativas con sus parlantes, el colorido de su base, las animaciones del fondo y el espectáculo que generan los bailarines, detalles no muy comunes en un videojuego. Por los mismos motivos es una de las más costosas, sin contar con los impuestos de importación, su precio se encuentra alrededor de los 10.000 dólares. El panel se debe cambiar a menudo porque algunas personas lo pisan muy fuerte y dañan los sensores. Y además los repuestos no son fáciles de conseguir en el mercado.
Aunque no se ha comprobado médicamente su eficacia como ejercicio aeróbico, muchos doctores recomiendan éste pasatiempo para pacientes con problemas cardíacos. En algunas escuelas de Estados Unidos lo han implementado dentro de sus programas de salud, preocupados por el sobrepeso y el sedentarismo juvenil, y encontraron en él una forma de hacer que sus obesos estudiantes muevan algo más que sus pulgares mientras se alienan. Así suene increíble, en Noruega es un deporte oficial con una liga nacional, torneos locales y copas con jugosos premios.
Existen muchos sitios en internet dedicados al juego, el más importante de ellos es ddrfreak.com, que se suma a las páginas oficiales que Konami ha creado para mantener informados a sus seguidores. Sobre este gigante inventor de videojuegos hay que aclarar que, entre sus más de cien productos para diferentes consolas y plataformas, cuenta con clásicos como Bomberman, Contra, Castlevania, Karaoke Revolution y más de diez versiones de Dance Dance Revolution.
La lógica de éste último difiere de la de muchos videojuegos, ya que uno escoge la dificultad desde el principio; las versiones más recientes tienen cuatro niveles: begginer [eufemismo de "mejor juegue otra cosa y no haga el ridículo"], light [para los verdaderos principiantes], standard [para los que saben bailar] y heavy [imposible para quien no ha jugado menos de ocho horas seguidas en nivel standard]. Pero dentro de esos niveles hay canciones con grados de complejidad que aparecen en una barra de diez cuadros: a mayor número de casillas verdes, mayor embrollo. El bailarín selecciona las canciones de su predilección, en su mayoría obras de pop japonés, algo de Britney, Duran Duran y música de discoteca, las pistas tienen dos minutos en promedio; si se baila con precisión se pueden hacer tres consecutivas y, si se logra un puntaje perfecto, la máquina permite una cuarta canción.
Me fui a indagar sobre este baile digital en los centros comerciales de la zona rosa bogotana, donde, al igual que en Bulevar el día anterior, no había muchos jugadores. En Atlantis Plaza estaba Johan, un rubio de 18 años que venía preparado para irse de fiesta con su novia. El ha jugado desde que llegó la primera máquina al país, aunque nunca ha sido un asiduo practicante y ya ha perdido mucha pericia. En un día de vacaciones –confiesa– podía gastarse cerca de 10 dólares en DDR. Demostró la dificultad del juego al intentar bailar "MAX 300", una de las obras más intrincadas y que diferencia a los expertos de los aficionados. Con el ruido de todos los aparatos del arcade y la mirada de su novia encima, Johan no perdió concentración, sus ojos estuvieron fijos en la pantalla mientras intentaba mover sus pies tan rápido como le era posible, se apoyaba en la baranda trasera para desgastarse menos y, aun cuando tenía abiertos tres botones de su camisa de algodón, el sudor seguía resbalando por su cuerpo. Por ser un aficionado, un jugador poco frecuente, o por traer un jean apretado que limitaba su movilidad, Johan no logró superar la canción.
Despues de un par de horas esperando encontrar bailarines extraordinarios, decidí irme a Unicentro, en busca del primer gran arcade bogotano: Uniplay, que ahora se llama Video Play y es parte de la cadena más extensa de entretenimiento electrónico en Colombia.
Al llegar encontramos mucha más concurrencia; entre el simulador de la montaña
rusa, los juegos de realidad virtual, los pistoleros, los autos, las motos y la máquina para rescatar peluches, se sumaban unas cien personas. Felipe se aventuró a hacer una carrera de caballos mecánicos y su posición final no alcanzó para hacerlo merecedor de un peine de plástico. Entre el sonido de cada máquina, la efusividad de los jugadores y el eco del espacio, alcancé a distinguir el exceso rítmico y la sobredosis electrónica de una DDR en la que estaban jugando Diego y Guillermo. Al igual que todos los saltarines del día, terminaron una secuencia de ocho canciones extenuados. Diego, un escuálido y oscuro joven de 17 años, llevaba una camiseta de La naranja mecánica y me recordó un poco a Brian Molko, el cantante de Placebo, a pesar de ser mucho más alto. Guillermo tiene 23 años y, como lo sospeché por su destreza, es uno de los pioneros de DDR en Bogotá; si bien ya no juega con la frecuencia que lo hacía al principio, no ha perdido habilidad. Con su baja estatura superó fácilmente "MAX 300" haciendo casi toda la canción en "Perfect", me explicó que tener público viéndolo bailar "ayuda un poquito al ego y es una presión para sacar bien la canción".
DDR es el único videojuego que Guillermo practica por la combinación de la música, las animaciones, el ejercicio físico y la concentración, aunque no le agrada tener que gastar tanto dinero. ¿Por qué, entonces, no lo practica en una consola casera? Las razones son muchas: porque los tapetes de Play Station se dañan con facilidad, la respuesta y la compenetración no es la misma que con una máquina, los vecinos del piso de abajo se suelen desesperar con el golpeteo y el ruido, además el espacio no es tan bueno como en un arcade. Las respuestas de Diego fueron sucintas: "opino lo mismo".
En todos los jugadores que había visto hasta entonces, salvo Johan, que iba en un plan romántico y tenía una fina camisa blanca de rayitas azules verticales, encontré el color negro como factor predominante en la ropa; de hecho, Guillermo ni siquiera tenía estampados que rompieran lo bruno en su apariencia. Después de más de una hora desconectado de la realidad, haciendo aparatosos pasos, sudando chorros que escurrían por su pequeña barba y empapaban su ropa, me contó –con la agitación de un corredor de 100 metros planos que acaba de romper su propio record– que hay jugadores mucho más impresionantes que él. Por ejemplo, me dijo, existen dos leyendas mundiales de DDR en Colombia: Karen y René; desde entonces se convirtieron en mi obsesión.
Los simuladores de baile se introdujeron en Bogotá para el año 2000 a algunos centros comerciales del norte capitalino. En 2001, en Iserra 100, se formó la primera comunidad, de la cual surgió René. Al principio los arcades les regalaban algunos tokens para que la gente se motivara al verlos hacer sus malabares. En Unicentro empezó Waka, como conocen a Guillermo entre los steppers [categoría que, en este mundo de etiquetas, se le asignó a quienes practican los simuladores de baile]. En Galerías se formó la leyenda de Karen que, todavía hoy, es la mejor jugadora del país.
El furor del juego y la unión de sus practicantes llevaron a la realización de un torneo independiente en junio de 2002; la gran ganadora fue Karen, quien superó notoriamente los puntajes de hombres y mujeres. A raíz de este concurso Video Play hizo el primer gran campeonato, que contaba con patrocinadores y la presencia de diferentes medios de comunicación. Al igual que en los torneos de otros países, hubo cuatro categorías: sencillos, parejas, panel doble [una persona bailando sobre las dos secciones] y freestyle [se crea una coreografía más allá de lo que las flechas indican]. Nunca se ha repetido un espectáculo tan grande, con treinta máquinas alrededor de la plazoleta central de Bulevar Niza y una asistencia enorme de público y jugadores. Waka se llevó el primer puesto, aunque dicen que Karen sacó el mayor puntaje, pero no ganó por no haber participado en las rondas clasificatorias.
René no estuvo presente porque no salía del arcade de Iserra salvo para comer y dormir.
Gracias a este torneo la comunidad creció notoriamente, tanto en internet como en los negocios de maquinitas. En el mismo Bulevar, se empezaron a reunir los mejores jugadores a diario, 40 personas en promedio dentro de Video Play pasaban la jornada, algunos dejaron de ir al colegio para quedarse practicando, la cultura se fortaleció y muy pronto nacieron amores, odios y envidias. Tal fue el tamaño de la cofradía que todavía hay quienes piensan que ese arcade es "la meca de DDR en Bogotá". En ddrfreak.com se dieron a conocer las marcas que se rompieron en Colombia antes que en el resto del mundo. Para finales de 2002 se podían encontrar simuladores de baile en casi todos los centros comerciales e hipermercados de la ciudad y siempre había alguien jugando, bien fuera por simple curiosidad o por verdadera afición.
Un nuevo torneo convocó a casi 200 jugadores de la ciudad. Karen, quien para entonces era la novia de René, perdió su invicto a manos de un jugador al que conocían como Coyote. La comunidad empezó a tener peleas muy fuertes que condujeron a divisiones y enemistades e, incluso, a problemas con los encargados de los arcades que ya no vieron con buenos ojos la presencia de grupos tan grandes en sus negocios. Había reiterados robos de objetos personales de otros jugadores e, incluso, a cajas de valores de los locales; nadie culpa a los steppers en particular, el conflicto se atribuye más a que tanto público se hacía incontrolable y afectaba la seguridad.
Para el año 2003 surgieron nuevas figuras como Videl [la actual campeona nacional]. La comunidad que se movía principalmente en el norte de la ciudad, aumentó con jugadores del sur que lograron romper más marcas y forjaron leyendas internacionales como Ronald y Hernán. También
hubo un par de torneos patrocinados por emisoras de radio e importantes marcas de golosinas y ropa.
Aún así, al año siguiente decayó la movida en el norte. Al igual que con todos los videojuegos, el furor inicial obedeció en parte a modas de adolescentes más que a verdaderas aficiones; así que algunos steppers se aburrieron de bailar y le dieron cabida a nuevas distracciones [tal vez no tan sanas como DDR], otros ingresaron a la universidad y cambiaron sus prioridades, unos cuantos se separaron de la comunidad porque se sentían molestos con la competencia entre jugadores y por ciertas discordias y peleas, y se desesperaron de lo excluyente que se volvió hablar del sur y del norte como si fueran dos ciudades distintas. Así que los steppers del sur [menos adinerados que los del norte] se convirtieron en los mejores, con las secuelas obvias en un país clasista: la publicidad, el apoyo de ciertas empresas y los grandes patrocinadores se retiraron de la escena porque el público ya no tenía el suficiente poder adquisitivo.
A pesar de todo, los verdaderos fanáticos, sin importar de qué parte de la ciudad provenían, siguieron jugando y no han dejado de hacerlo, aunque muchos lo hacen con menos frecuencia que antes. Puede que algunos consideren que el ambiente no sea el más amigable, ya que ésta sigue siendo una cultura muy grande en la que persisten divisiones, envidias y retos un poco agresivos. Pero gracias a sitios como ddrla.com se ha mantenido el contacto entre todos los steppers de Latinoamérica.
Esos mismos jugadores fieles lograron que a mediados de 2005 se organizara un nuevo torneo con el apoyo de Video Play y el centro comercial Alamos Diver-Plaza, dando un renacimiento a DDR en Bogotá. Se hicieron clasificaciones zonales en toda la ciudad y fuera de competencia se vieron coreografías a cargo de Karen y las Breakdown Girls [su grupo de freestyle]. Los grandes triunfadores fueron René y Videl de quienes se insinuaron arreglos con los organizadores para ganar, otros testigos dieron a entender que hubo cierto grado de sobrenaturalidad en la presentación de René y que Videl se merecía el premio así no haya hecho su mejor trabajo. Mitos, contradicciones y rumores de una comunidad subterránea.
Ddr latin america [el popular y ya mencionado ddrla.com], es un portal de internet que reúne a los fanáticos de los simuladores de baile en la región. Aquí no sólo se habla de todo lo relacionado con Dance Dance Revolution y juegos afines, también tiene un chat en el que mucha gente se conoce para formar romances y grandes grupos de amigos. Para algunos steppers este sitio también ha sido el origen de las disputas entre jugadores, ha ayudado a reforzar el estatus de leyendas que poseen Karen y René, como también ha sido el caldo de cultivo perfecto para chismes y discusiones ajenas a los videojuegos. Claro que hay moderadores y se hace lo posible por cumplir unas reglas de convivencia para evitar problemas.
Alejandro Trujillo, de Cali, tuvo la idea de crear este sitio para poder hacer un seguimiento al movimiento de steppers en Colombia y Latinoamérica. Desde marzo de 2003 ha trabajado "para que las personas que conocen DDR como yo, puedan encontrarse con más personas con sus mismos gustos". No sobra reiterar que su página me fue muy útil para investigar más a fondo esta corriente y conseguir, por fin, una entrevista con la inigualable Karen.
Nos encontramos una tarde en Atlantis Plaza. En la actualidad Karen tiene 18 años y no difiere mucho de la mayoría de niñas de su edad. A decir verdad, no mide más de 1.60 metros y es bastante delgada, llevaba un pantalón ancho pero tampoco parecía hiphoper, tenía unas tirantas sueltas que me recordaron a Dave Navarro en la portada del Strays de Jane’s Addiction. Karen usaba más colores que el negro y, salvo por un sombrero que fue la clave para reconocerla, su aspecto negaba que alrededor de los steppers haya cualquier extravagancia o estereotipos tan marcados como en otras subculturas contemporáneas. Sus ojos color miel y su pelo castaño recogido en dos colitas, le daban un aire de inocencia que eliminó cualquier tipo de petulancia. Siempre está acompañada por Laura [más alta y no tan delgada como Karen, con una apariencia más casual, pelo negro y cejas gruesas que contrastan con sus grandes ojos verdes], a quien conoció bailando DDR hace 4 años. Hasta ahora en Colombia, Laura es la única mujer que ha superado a Karen apenas en un par de canciones.
Karen estudia música y le parece que el juego está conectado completamente a su profesión por el manejo del ritmo y el sonido, además le encanta el J-Pop y lo considera un estilo vanguardista. En la plaza de comidas del centro comercial y con detalles, nombres, aclaraciones de Laura y fechas exactas, me contó de sus inicios en esta danza, cuando su padre le habló sobre "el juego de Michael Jackson" que a ella le pareció "muy gay". El 6 de abril de 2002 se acercó a la máquina atraída por la música y la cantidad de público, se detuvo a mirarla y jugó por primera vez, cuando una ficha de maquinitas costaba 20 centavos de dólar y permitía bailar cinco canciones.
Desde entonces ha jugado casi todos los días. DDR se convirtió en una forma de complementar su interés por la música, con el juego formó un grupo muy grande que se fue dando a conocer en la ciudad y se integró a la comunidad de René, a quien Karen todavía considera el mejor jugador que ha visto. Cabe aclarar que ya no son novios por motivos que nadie me quiso explicar.
En ese tiempo ella jugaba con un gorro jamaiquino que ayudó a diferenciarla de las demás niñas, pero lo que solidificó su leyenda fue el hecho de bailar de espaldas, sin mirar la pantalla, haciendo toda una canción en "Perfect". "Para mí DDR está hecha para el público", dice cuando le preguntó su opinión sobre la gente que se detiene a mirarla y que, generalmente, la aplaude. "Yo quiero más a la Dance que a un novio", admite al hablar sobre los problemillas amorosos que empezaron a generar peleas en su entorno y que desembocaron en que su familia la enviara a Estados Unidos para alejarla de los steppers por un tiempo.
Hasta entonces, todo lo que sabía sobre René me lo habían dicho otras personas, incluyendo a Karen que trata de evadir el tema de su virtuoso ex-novio. Algunos lo definieron como arrogante, otros decían que no es arrogante sino antisocial, unos se refirieron a él como una especie de dios con un poder sobrehumano para bailar; los más escépticos me explicaron que tiene los pies muy grandes y por eso no necesita moverse mucho para coordinar los pasos, pero todos coincidieron en que su agilidad es inigualable, es el que menos suda cuando baila y su relación con la máquina es extraña [llegaron a insinuar un asunto erótico] porque las canciones parecen más fáciles cuando él las juega. Según las descripciones, aunque es de baja estatura, me imaginé a una especie de Neo o a uno de esos fanáticos del anime que se visten como personaje de Evangelion.
El miércoles tuve una cita a ciegas masiva por una convocatoria que hice en el foro de ddrla.com. No es la primera vez que los steppers hacen este tipo de reuniones, independientemente de los torneos, pues acostumbran celebrar algunas fechas especiales y, por ejemplo, en el "cumpleaños Dance" de Karen se congregaron más de 50 jugadores en el arcade de Atlantis. Nos encontramos frente al mismo sitio, en una banca junto a las escaleras eléctricas, así tuvimos a la DDR como telón de fondo y la cacofonía de los videojuegos como banda sonora. Como era de esperarse, mi poder de convocatoria no fue tan alto como el de Karen, apenas fue el suficiente para ver en persona a diferentes jugadores y conocer a steppers retirados [eso suena contradictorio hablando de personas que no superan los 25 años].
Sus opiniones sobre el juego, sus diferentes técnicas para bailar y sus aportes sobre la comunidad me sirvieron para reconocer unas pocas características frecuentes, como el gusto por ciertas cosas japonesas [la música pop, la animación, el sake y las historietas] y el uso de zapatillas Skechers [las más cómodas para bailar]; lo más notorio es que así como algunos juegan de corbata cuando salen del trabajo, otros tienen el pelo largo y se visten de negro. La mayoría son jóvenes que podrían pasar desapercibidos y de los que se llegaría a pensar que andan más preocupados por su educación universitaria que por un videojuego. Su concentración, que los padres preocupados podrían llamar "enajenación", es tan sincera que sus caras se transforman y sus ojos difícilmente parpadean. El desgaste físico es altísimo, un ejercicio recomendable para quienes se quejen por su barriga y su baja capacidad pulmonar. Eso sí, es muy importante llevar una toalla para el sudor y cargar un desodorante.
En los torneos es común que ciertos premios no sean como se prometieron o que ni siquiera existan. Dicen que a Videl le dieron un bono de una importante marca de ropa que sólo aplicaba para un pantalón de hombre y ella jamás lo reclamó. También que René fue depositario de una beca para estudiar en Australia, el problema es que debía pagar 3.000 dólares si quería viajar. En algunos casos han salido favorecidos los que ocupan el tercer lugar porque los premios son menos complicados.
Uno de los miembros del foro me dio el número telefónico de René. Lo llamé inmediatamente y, en lo que consideré una forma de afirmar su leyenda, me citó en el Messenger al día siguiente, no demostró ningún interés en ser entrevistado y me cortó la llamada rápidamente.
Mientras caia la noche conoci a Videl, la actual campeona nacional. Tiene 20 años y juega
hace tres, antes lo hacía a diario pero ahora juega dos o tres veces por semana. En realidad se llama Alejandra, aunque todos la conocen por el nombre de la novia de Gokú que se cortó el pelo para aprender a volar. Alejandra también tiene el pelo corto y color caoba, claro que no lo hizo para aprender a volar ni a jugar, simplemente le gusta verse así. Su apariencia tampoco es muy excéntrica, sólo viste ropa ancha porque es más cómoda para bailar y siempre lleva Skechers. Sus ojos grandes y penetrantes, su voz aguda y su constante risa la hacen parecer una adolescente, aunque al oírla hablar noté que es un poco diferente de los demás steppers. Al caos sonoro del arcade se sumó una banda de jazz que hizo una presentación para el centro comercial y ayudó a entorpecer mi drenada audición.
Videl es muy aficionada a los videojuegos, tanto que ha trabajado como promotora de consolas caseras, jugando extraordinariamente bien para que los demás se entusiasmen a comprarlas. "Según como uno tome los videojuegos puede vivir sin ellos o vivir de ellos; a pesar de que sean una afición no son una adicción". No le gusta que la comunidad alrededor de DDR se haya llenado de personas que hablan mal de los demás, tampoco disfruta el hecho de haber perdido diez celulares cuando le roban la maleta mientras baila [lo último es culpa de la inseguridad de la ciudad, no de los steppers].
Empezó jugando sola y hasta que no pasó una canción no descansó, al ver a Karen se entusiasmó y empezó a hacerlo más a menudo. DDR le parece una especie de tap electrónico, ella lo baila en la punta de los pies y trata de hacer algo más artístico y creativo en la máquina, coreografías que involucren más partes del cuerpo y que visualmente sean menos predecibles. Está de acuerdo con quienes piensan que este juego puede hacer daño a los riñones, aunque aclara que eso sucede si se pisa muy fuerte el panel,
error que incluso muchos expertos cometen.
De vuelta a la plaza de comidas, Karen habló sobre su regreso a Colombia luego de medio año de exilio, abandono del juego y 65 kilos de peso [demasiado si se tiene en cuenta que ella no es precisamente alta]. Con Laura empezaron a jugar solas, fuera de los grupos grandes, en diferentes arcades de la ciudad hasta que volvió a recuperar su esbelta figurita. Hicieron maratones en las que bailaban todas las canciones de la máquina durante ocho horas y media. Algunos steppers inventaron jugadoras mejores que Karen para intimidarla, pero ella descubrió que esas supuestas bailarinas no existían y, con supremacía, "todavía no existen". Mientras duró su romance con René [casi 2 años] depuró la técnica, logró superar todas las canciones, practicar a diario y darle una trascendencia casi espiritual al videojuego.
Con la ayuda logística de Laura, consiguió que se llevara a cabo el campeonato con el que se generó el actual renacimiento de Dance Dance Revolution en Colombia. En el evento no participaron ellas para evitar suspicacias, acabar con las peleas entre steppers y con las discriminaciones entre zonas de la ciudad. Claro que, principalmente, querían ver si existía alguien mejor que ellas para el juego. "A mí me gusta figurar", asegura Karen con soberbia, y también admite que la agobiaba la idea de encontrar a alguien que la superara. "Muchos steppers creen que yo no soy humana, que no me equivoco ni tengo sentimientos".
Cuando llegó la hora de demostrarme por qué se convirtió en leyenda hizo un pequeño ritual con la máquina: se quitó los zapatos que traía, con sus calcetines limpió la superficie de los paneles y se calzó unos pequeños Skechers que carga en la maleta y usa sólo para bailar. Con Laura en el panel vecino hicieron lo que todos los steppers, empezaron bailando canciones "sencillas" en el nivel heavy a manera de calistenia. Son tan diestras que, a pesar de estar embebidas en el juego, pueden hablar entre ellas y girar para sonreír a los espectadores. Fueron aumentando la dificultad de las canciones hasta que llegó el momento mítico: bailar la canción "So Deep" de espaldas pidiéndole a la máquina que, para eliminar las dudas, no muestre las flechas que se deben pisar. Todo era perfecto, pero a la mitad falló algún movimiento y visiblemente abatida abandonó la danza.
Sin embargo, un momento después, escogió otra canción y la bailó en doble panel con un resultado excelente. Esta vez su cara estuvo más rígida y su mirada permaneció enfocada en el tapete y la pantalla, no la afectaron las risas, los gritos ni los ruidos provenientes de otros videojuegos. Como figura extraordinaria logró hacer pasos con un pie en el suelo y el otro en el panel. Tal despliegue atrajo una buena cantidad de público que la aplaudió al final. Con una sonrisa honesta y el inevitable sudor en la cara, Karen agradeció el apoyo de sus espectadores.
Detras de la comunidad de steppers y la DDR hay que admitir que existe consumo de drogas y alcohol en el juego, entre los bailarines hay rastafaris y metaleros que acostumbran fumar marihuana para bailar. También hay cierta afinidad con la comunidad gay, particularmente en un arcade del centro de la ciudad, es común ver hombres que se detienen a mirar con lascivia a los steppers y en algunas oportunidades invitarlos a "tomar gaseosa". Incluso existe un jugador de quien se rumora que vende su cuerpo y utiliza DDR como vitrina. Varios bailarines admitieron haber aceptado la invitación a "tomar gaseosa".
Todos estos son casos aislados. Jugar borracho o bajo el efecto de otros psicotrópicos puede parecer divertido [seguro las gráficas del fondo deben generar un viaje intergaláctico], pero es bastante nocivo. El ejercicio cardiovascular que se hace en DDR obliga a los bailarines a no fumar pues podrían sufrir un colapso en medio del baile. Estar ebrio o drogado afecta la coordinación y la concentración, así que se está condenado a perder. Entonces DDR se ha constituido en un videojuego que promueve las buenas costumbres más allá del paradójico anuncio que dice "los ganadores no usan drogas" cuando uno pierde.
Alejandro larrota trabaja para Video Play y desde que llegó la primera máquina a Bogotá ha sido un promotor de DDR. En el cambiador de la pista de patinaje de Iserra me dijo que al principio la gente no entendía la lógica y temía verse ridícula, pero él ayudo a que el público bailara, les enseñaba el funcionamiento subiéndose al aparato. Para los arcades fue sorprendente que se formara una cultura tan grande alrededor de un videojuego, admite que quizás ninguna máquina ha tenido una movida tan grande; ni los juegos como Daytona que llevan muchos años y no han perdido vigencia, generan tanta integración entre sus practicantes; aunque reitera que esa misma multitud ha causado problemas tanto entre jugadores como en los negocios de videojuegos. Conoce bien a Karen, Laura, Videl, Ronald y René, por eso cree que ellos tienen un talento nato para bailar, no es nada sobrenatural, simplemente hay algo en su cerebro que funciona mejor que en otras personas. Con tono de promotor comercial me cuenta que "este año vienen varias sorpresas para los ste






