El ballet, con una apuesta clásica para seguir creciendo

Se suman más funciones, Julio Bocca vuelve al teatro y Marianela Núñez hará La viuda alegre
Constanza Bertolini
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6 de diciembre de 2017  

Si Paloma Herrera dirigiera a la selección de fútbol estaría en condiciones de repetir la famosa frase "la base está". Pero al frente de la compañía de danza más importante del país, el Ballet Estable del Teatro Colón (BETC), su ambición artística no se queda en lo que ya tiene: desde esa "base firme" de funciones que logró duplicar en su primer año al frente de la dirección del elenco -pasó de 22 a 46 funciones en el escenario de la sala en 2017- plantea ahora seguir creciendo.

Yendo a las matemáticas que definen el tablero sobre el que se jugará la temporada 2018, el BETC hará 38 funciones para sus 5 títulos principales (sin contar las del ciclo Vamos al Colón para escuelas, que este año fueron una decena), más las tres del Colón en Familia, para lograr así un volumen de presentaciones puertas adentro que se mantendrá en unas 50. Por encima de esa cantidad , aunque no está escrito en el cuadernillo de temporada, el Ballet tiene una agenda fuera de sede. Empezará el año en el Anfiteatro de Parque Centenario (marzo) y a las presentaciones en el interior del país que vino realizando los últimos meses se sumarán escalas internacionales. Por caso, están a la venta las entradas para el 20 y 21 de octubre en el Teatro del Lago de Frutillar, Chile.

Respecto de los títulos, ya no hay herencias condicionantes. La primera temporada que Herrera diseña de cero será puramente clásica, tendrá tres obras inoxidables y un par de estrenos. El corsario, que abrirá el telón en abril, significará el regreso de Julio Bocca al Teatro Colón en calidad de repositor de la versión de Anne-Marie Holmes, que también protagonizará una figura argentina: el bailarín principal del ABT Herman Cornejo como Conrad y, también del team neoyorquino, Daniil Simkin será Alí. En junio harán Coppelia, con coreografía del cubano Enrique Martínez (se desprenderá de este trabajo una versión infantil) y en diciembre se afianzará la tradición que las grandes compañías del mundo rinden en Navidad con El cascanueces, de Nureyev, título que llevará la mayor cantidad de funciones (once). Las novedades serán dos: La viuda alegre, en agosto, y Romeo y Julieta de Kenneth MacMillan, en septiembre. Más allá de la buena noticia que implica el ingreso al repertorio del Colón de la glamorosa opereta en versión danzada -y de que la excelsa Marianela Núñez (Royal Ballet de Londres) vaya a asumir el rol protagónico-, es para destacar que la producción de la tragedia de Shakespeare es, sobre todo, la reparación de las relaciones con la Fundación McMillan, que se habían deteriorado hasta el umbral de lo legal durante la gestión anterior. Doble mérito para Herrera entonces: quien viene siguiendo el episodio de 2015 recordará que ella iba a retirarse en Buenos Aires con esta masterpiece antes del conflicto que rompió lazos con Lady Macmillan. Con esta obra, además, la dirección del teatro invita en 2018 a Iñaki Urlezaga a hacer su despedida de los escenarios.

Sin piezas contemporáneas ni nuevas creaciones previstas -no hay dudas de que éste es un escalón para crecer en 2019-, el lugar de los nuevos lenguajes quedará por ahora acotado a los programas de gira, que tomarán como modelo el Programa Clásico y Contemporáneo que se bailó aquí y allá en el segundo semestre de este año.

En la vereda del sentido común, finalmente cabe preguntarse: ¿por qué si la magnífica Alicia en el país de las Maravillas, de Alejandro Cervera, agotó sus localidades un mes y medio antes de presentarse, en las próximas vacaciones de invierno no habrá ballet? Media buena respuesta es que Alicia tendrá dos mañanas de revancha... en abril.

Highlights de lo que vendrá

Gustavo Dudamel

Es difícil decidir qué llama más la atención: si el director venezolano o la orquesta que dirigirá, la Filarmónica de Viena. Como sea, es uno de los conciertos del año. El repertorio incluye Obertura para un Festival Académico y Variaciones sobre un tema de Haydn, de Brahms, y la Cuarta sinfonía, de Chaikovski.

El otro plan de Barenboim

El maestro volverá el año que viene con un programa muy distinto. Por un lado hará su debut en el Colón como director de ópera. Será con el Tristán wagneriano, de la que ya dirigió pasajes en versión de concierto. Además, en el CCK, presentará todas las sinfonías de Brahms.

Chéjov con música

El estreno de Tres hermanas, la ópera de Péter Eötvös sobre el texto del autor ruso, abrirá la temporada lírica.

Netrebko y compañía

La diva rusa llegará con su marido, el tenor Yusif Eyvasov. Será una gala lírica con la Estable del Colón, dirigida por Jader Bignamini.

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