La danza veranea en Punta del Este
Urlezaga y Guerra se presentaron con sus compañías el fin de semana último
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PUNTA DEL ESTE.- De buenas a primeras este balneario internacional ha decidido en la presente temporada convertirse en la capital veraniega del ballet argentino. La peregrinación de referentes nacionales de la danza por estos días en Punta del Este es tal que sus tres representantes máximos -Julio Bocca, Maximiliano Guerra e Iñaki Urlezaga- han bailado o bailarán en estas playas mientras el calor aprieta. En la noche del sábado último, por ejemplo, los dos últimos mantuvieron un duelo a la distancia: mientras Guerra, recién llegado de Italia, se presentaba en el Mantra Resort Spa & Casino, de La Barra, a sólo 12 kilómetros de allí, sobre La Mansa, el imponente Conrad albergaba una de las tres funciones consecutivas que brindó Urlezaga. Y el mismo escenario verá danzar el 21 y el 22 de este mes, a las 21.30, a Julio Bocca y Eleonora Cassano.
"Vuelo en libertad"
La propuesta presentada por Guerra y su compañía, el Ballet del Mercosur, fue un extracto de su último espectáculo, "Vuelo en libertad", que presentó el año último en Buenos Aires, ocasión en la que, incluso, danzó acompañado al piano por Charly García. Haciendo una pausa en sus exitosas presentaciones en Milán -bailó en la renovada Scala y allí volverá tras una veintena de presentaciones en la costa atlántica, Córdoba y otras ciudades bonaerenses-, Guerra actuó entre plato y plato de una cena show organizada por el Mantra.
De "Vuelo en libertad" presentó dos de sus mejores cuadros: "Cuentos", con coreografía propia, música de Bon Jovi y Aerosmith, danza contemporánea donde la compañía de Guerra se mostró en sus pasos y giros más aeróbica que sutil, aunque adquirió una dimensión estimable en el dúo que el director de la compañía conforma con su esposa, la bailarina Patricia Baca Urquiza, con movimientos etéreos, pero al mismo tiempo provistos de energía y gran sensualidad. En "Tango vertiginoso" se lució la creativa coreografía de la artífice de "Tanguera", Mora Godoy, que conjuga estética, vitalidad y un armónico manejo de los ocho bailarines en escena. Así tienen oportunidad de desplegar movimientos precisos y depurados que, sin embargo, aún en su estilizamiento, no traicionan a la danza urbana característica de Buenos Aires, mientras suena Piazzolla en rara, pero sugerente combinación con melodías de The Beatles. Una velada gastronómica-artística que se ganó, en buena ley, los aplausos de los 250 comensales.




