
Quince años para celebrar
Con impecable desempeño, Tangokinesis baila nuevas obras en un programa ecléctico
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Happy hour, por Tangokinesis: Nora Robles, Pedro Calveyra, Marcela Carte, Mariela Magenta, Facundo Mercado, Verónica Tandura, Arturo Gutiérrez, Julieta Gros, Alexis Ledesma, Cecilia Vicencio y Micaela Cortada. Actor invitado: Wolfram Hecht. Vestuario: Jorge Ferrari. Iluminación: Omar Possemato. Coreografía y dirección: Ana María Stekelman. En el Maipo. Duración: 85 minutos. Funciones: hoy y el domingo, a las 18; mañana y pasado mañana, a las 20.
Nuestra opinión: muy bueno
Tangokinesis cumple 15 años y lo celebra con este espectáculo que corrobora que el trabajo ininterrumpido de un conjunto de baile permite alcanzar un alto grado de homogeneidad. Es a través de los números presentados, eclécticos en sus géneros, donde se percibe que los bailarines, con formaciones distintas, alcanzan una impecable unidad estilística. Pocos creadores se atrevieron a poner cuerpo y movimiento a una composición de Beethoven y mucho menos al Cuarteto de cuerdas op. 18, N°. 2. Pero Ana María Stekelman lo hizo y obtuvo una obra donde se combinan danza clásica y contemporánea tan creativamente fundidas que logran un estilo nuevo cargado de delicadeza, armonía y sensibilidad. Es notable cómo la danza suma envergadura a la música de cámara.
La segunda parte, comienza con 3 tangos , el género fuerte de Tangokinesis, integrado por tres composiciones antiguas ("La madrugada", de Mafia y Castillo; "El pillete", de De Leone, y "La chiflada", de Aieta y García Jiménez). Stekelman demuestra que siempre hay variantes para diseñar nuevos pasos para un baile tan conocido.
Le sigue, Silencio , un número donde la creadora se permite hacer una coreografía con el silencio, donde los cuerpos se expresan sin sonido para lograr otro atractivo artístico. Por último, 5 mambos ("Babarabatiri", de Daly; "Ana María", de Pérez . Farrés, "María Cristina", de Pérez Prado, y ¿Qué te pasa José?", de Barreto), donde se conjugan el ritmo, el color, el humor y la alegría.
Todo estuvo engalanado con el vestuario de Jorge Ferrari, que si bien se destaca por su sobriedad, no por eso pierde valores estéticos. Todo lo contrario. La iluminación juega también un papel fundamental en la hechura final porque en estos casos los cambios de colores permiten delinear acertadamente la labor de los bailarines. Finalmente, corresponde elogiar al cuerpo de baile por su impecable desempeño y el nivel sincronización.
Queda un interrogante sobre la función del presentador que habla sólo en alemán, quien por el idioma no llega a ser comprendido por la mayoría de los espectadores y distrae cuando se suma a la labor de los bailarines.





