
Rafael Amargo: el flamenco hecho teatro
El artista español vino a la Argentina para presentar su espectáculo "Enramblao" en el Gran Rex, basado en una pena de amor, y apenas llegó se compró una campera de Julio Bocca
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Le gusta hablar en porteño y ya se maneja en la ciudad como si fuera un asiduo visitante. Pero ésta es la segunda vez que Rafael Amargo presenta un espectáculo en Buenos Aires. Hace dos años estrenó "Poeta en Nueva York", basado en los textos de Federico García Lorca, y ahora llegó para presentar "Enramblao", un espectáculo que fue un éxito de público en Barcelona y en Madrid.
Es simpático y, como buen bailaor, habla con su cuerpo. No deja de moverse, gesticular y entornar los ojos cuando habla desde el corazón. Rafael Amargo es un sensible, y eso no sólo se ve en su trabajo, sino también en su conversación.
Inició su carrera siendo muy joven, de la mano de Ciro y Alejandro Granados, e interpretó importantes papeles solistas en las más destacadas compañías de flamenco junto a Antonio Canales, Mario Maya, el maestro Luisillo, María Rosa, Rafael Aguilar o La Chunga, con los que recorrió todo el mundo. Bailó en importantes eventos internacionales, como el Midem Latino de Miami, uniendo su baile al jazz de Paquito D´Rivera. Es un bailarín y coreógrafo ecléctico que no sólo bebió de las fuentes del flamenco más puro, sino que además se permitió asimilar todo tipo de tendencias coreográficas y teatrales. Lo distinguen sus puestas en escena, que mezclan géneros y contienen no sólo una línea dramática, sino también elementos audiovisuales.
Instalado en Buenos Aires muchos días antes de su presentación, sigue acumulando amistades y concurriendo a cuanto evento "divertido" se le presenta. Fue tanto a la entrega de los premios ACE como a la función especial de Julio Bocca a beneficio de su propia fundación.
-¿Te compraste una campera de Julio Bocca?
-Sí, en la subasta. Es una chaqueta que usó en el American Ballet. Estoy contento porque en la Argentina me rodea mucha gente que me quiere.
-¿Qué significa esta nueva palabra: "Enramblao"?
-Mira, el espectáculo podría ser un homenaje a Barcelona, pero más que eso es un homenaje a sus calles y al arte que allí se sucede. Acá podría ser la calle Florida, allá es la Rambla. En 2000 me fui a vivir allí y tuve una historia de amor maravillosa. Pero en un momento se acabó y yo no me podía ir de esa ciudad. Es lo peor que te puede pasar. Entonces estaba "enramblao". Es como estar obsesionado, descolocado, enrampao, ligao... La verdad es que la Rambla de Barcelona es increíble.
-¿El arte suele aparecer cuando se viven momentos emocionales intensos?
-Desde mi vivencia personal, tenía la necesidad de contar esta historia, porque, de algún modo, era como quitármela para siempre. Fue muy fuerte. También me interesaba revivir todo lo que había vivido, y la mejor forma era recrear lo que ocurría en la Rambla: los bailarines de break dance, de tap dance, los de flamenco que se pelean por un duro, las prostitutas, los mimos y los paseantes.
-De algún modo fue una salida para vos, pero también un regalo para tu ex pareja...
-Sí, podría ser... Pero no lo entendería...
-Si hacés fusión, ¿por qué te disgusta tanto mencionar esa palabra?
-Me da mucho miedo. Las cosas que se hacen de fusión no suelen salir bien. ¡Y dicen que soy uno de los mayores exponentes de la fusión! Pero no me gusta, definitivamente. Tuve la oportunidad de trabajar con Paquito D´Rivera, y ahora volveré a estar con él en el Carnegie Hall, en el tributo a sus 50 años con la música. Pero él hacía jazz con su instrumento y yo hacía flamenco con el mío, que es el cuerpo. Lo que había en el medio puede ser que fuera fusión, pero ni yo intentaba hacer jazz ni él flamenco. Tampoco me gusta la palabra "innovar". ¡Hombre, que ya todo está hecho desde la época de los griegos y los romanos! Hacían unas bacanales más modernas que cualquiera de ahora.
-¿En los números de tap y de break dance de tu espectáculo no hay fusión?
-Se hacen en forma separada. Pero hay un momento de percusión en que bailan todos a la vez. Cada uno entiende el ritmo de manera distinta.
-¿El bailarín es el gran desprotegido del arte?
-En el mundo de las artes escénicas la danza es la más indefensa. El teatro, el cine y la música tienen industrias que los avalan, pero la danza nunca. Yo tengo mucha suerte. Obviamente, considero que hago bien las cosas, pero me están ayudando los ángeles.
-¿Te considerás exclusivamente un bailarín?
-Llegué a Madrid para ser actor. Lo de bailar es pura casualidad. Soy un artista mucho más abierto que un bailaor o un bailarín en sí. Lo que menos me gusta es bailar, lo que pasa es que la gente me lo requiere como intérprete. Quieren verme sudar la gota arriba del escenario.
-¿Y adónde te conducirá el destino del arte?
-No lo sé. Tal vez haciendo lo que hago, o dirigiendo cine.
-Acabás de filmar...
-Sí, como actor. Fue mi primera película. Es un documental de ficción basado en los hechos reales en los que se inspiró Federico García Lorca para hacer "Bodas de sangre". Se llama "La leyenda del crimen". Los protagonistas somos María Botto y yo.
Danza teatro
"Enramblao" se presentará este fin de semana y tiene música original de sus habituales guitarristas: Flavio Rodrigues y Camarón de Pitita, en los temas flamencos, y de la venezolana Edith Salazar, en los temas contemporáneos. Además, cuenta con la colaboración audiovisual del director Juan Estelrich (el mismo autor del montaje escenográfico de "Poeta en Nueva York"), con quien abrazó el lenguaje de Mario Benedetti para dar peso específico a su obra.
-¿Cuáles serán los componentes teatrales de tu puesta?
-Todo lo audiovisual ayuda a alimentar la coreografía. Estarán muy presentes el agua del mar y el fuego de la montaña y, además, un homenaje que le hago a La Ocaña, un artista plástico muy famoso que también vivía "enramblao". También hay otro cuadro que se llama "La cama y el cielo", en el que bailo con unas bailarinas que hacen de prostitutas. Cuando estaba "enramblao" me hice muy amigo de unas prostitutas. En Barcelona fueron al estreno y lloraban de emoción. No podían creer que alguien les hubiera hecho un homenaje. Creo que "Enramblao" es el cadáver de "Poeta en Nueva York", porque la rambla tiene tanto color que no podía plasmarla como era en la realidad. Por eso lo hago en blanco y negro.
-¿A veces se pierde el sentido del lenguaje en la danza?
-Cuando la coreografía no es virtuosa pierde sentimiento. Me gustan mucho los silencios, por eso me atraen Pina Bauch, Marcel Marceau y la danza teatro. No me importa que el bailarín levante la "pata" muy alto, me interesa que me haga llorar o reír.
-¿Te molesta que te comparen con Joaquín Cortés?
-Creo que a él también lo compararían con el que viniera delante suyo. Mañana, cuando aparezca otro detrás mío lo compararán conmigo. Es un proceso que tenemos que ir superando. No me molesta. Es un compañero, es un referente, y está ahí. Que la gente venga y vea que mi trabajo es muy diferente. No tenemos nada que ver.
-¿Te aparecen pensamientos ajenos al espectáculo en el momento de actuar?
-¡Sí, mucho! Tengo un poder de desconcentración increíble. Pero me relajo y me divierto.
-¿Por qué vivís en Marrakesh?
-Porque me encanta salir y ver la calle sin asfaltar o que un burro pase por mi puerta, que huela a pueblo. Me gustan la nobleza y los lugares donde no hay ambiciones. Ahora estoy mucho en Madrid porque voy a ser papá dentro de dos meses. Lo voy a llevar a todos lados conmigo.
-Destino: bailaor...
-¡No! Futbolista; ganan más.
Para agendar
- Enramblao, por Rafael Amargo.
Gran Rex, Corrientes 857 (4322-8000), pasado mañana, el sábado y el domingo, a las 21.30. Entradas desde $ 25.
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