Viste que en las fotos todos quieren salir en limusín, con buena pilcha y todo eso? Bueno, nosotros nos revolcamos en el barro y en la basura. Ese es nuestro arte.” Con ustedes, el maravilloso mundo de Pity Álvarez
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"¡Vamos, dale!", me dice y confirmo que, en efecto, me está hablando a mí. "¡Somos muchos más que ellos! ¡Vamos, de arrebato, como en Avellaneda! Si en Avellaneda entramos, ¿por qué no vamos a entrar acá?" Miro la vereda de enfrente y es cierto, hay mucha gente ahí tirada haciendo nada, gente que, si se lo propusiera, podría lograr grandes cosas esta noche. Cuando finalmente logro entrar, siguen ahí. Esperando. Fisuradísimos.
"¡Aguante Intoxicados, loco!", fue lo último que me gritó el pibe, que quedó del lado de afuera.
"Eso, aguante", pienso sin decirle nada, y entro en Hangar.
"Aguante", es lo que retumba en el lugar y en mi cabeza durante casi tres horas. Un show larguísimo, como todos los de Intoxicados.
Y sí. Aguante, mucho aguante.
piedrabuena es un barrio humilde de la Capital, casas bajas, negocios modestos, y la cercanía amenazante de Ciudad Oculta como estigma. La sala donde ensaya Intoxicados (y donde siempre ensayó Viejas Locas, su banda de los 90) queda a una cuadra de esa villa gigante. Parece un chiste y de los malos: estamos a una cuadra de la Oculta y no hay luz. Hace algunos días hubo un desperfecto que nadie arregló y, obviamente, no voy a poder ver ni escuchar el ensayo porque no va a haber ensayo. Pity propone que vayamos a hacer la nota a su casa, no muy lejos de la sala. Allá vamos.
El departamento de Pity queda en el barrio Samoré, uno de los complejos de edificios que hay en Lugano. Es extraño: para alguien habituado a vivir en zonas más céntricas o en barrios más ilustres, Samoré puede resultar un páramo. Sin embargo, ahí está el atractivo de ese sitio: es una madeja de pequeños rascacielos, pero hacia donde se mire hay grandes zonas verdes. La vista del depto de Pity es realmente muy agradable. En este lugar de paredes de colores (pintadas por el propio Pity) y ambientes amplios (los muros también fueron demolidos por el propio Pity), el líder de Intoxicados escribe sus canciones. Tiene un piano, una portaestudio, algunas guitarras, un teclado y una máquina de ritmos con la que despunta su nueva pasión: el hip-hop.
"Me parece que el hip-hop es una música callejera, que me sirve para decir cosas", cuenta. "Los temas los armo de manera muy distinta que los demás. Agarro y escribo algo todo derecho, sin que rime, sin versos. Y después lo corto para que entre en el ritmo. Las que más me gustan son las que quedan sin rima."
Me muestra "Una vela", canción que alguna vez ensayó con Viejas Locas, pero que la banda nunca tocó en vivo porque los demás músicos sólo querían rocanrol. En el nuevo disco de Intoxicados (el segundo, titulado No es sólo rocanrol y que sale en estos días), Pity ha dado un espacio al hip-hop. Podría hacer un disco entero a partir de ese género, advierte, y me hace escuchar otro tema cuya letra dice: "Te lo digo, hermano, no te hagás el mexicano, que esto es Argentina, esto es Lugano". A diferencia de "Una vela", éste no formará parte del nuevo disco.
El hip-hop parece hecho a la medida del estilo canyengue arrabalero de Pity Alvarez. Pero él quiere ir por más. Pone algunos tangos que tiene escritos y grabados de manera casera, guitarra y voz, y me dice que también tiene algunos boleros. "Pero todo eso es para después de los 40, porque para cantar tangos o bolero tenés que haber vivido algunas cosas que yo todavía no viví." Y después remata: "A mí, excepto la cumbia, me gusta toda la música. Me encantan Mercedes Sosa y María Martha Serra Lima". Suena increíble, pero aquí sentados, en su departamento de Lugano, a Pity no puedo no creerle.
Hace tres años, Cristian Pity Alvarez dijo basta. Viejas Locas, la banda que lideraba, llenaba tres Obras y era nueva promesa del rock nacional y popular, heredera y estandarte de la pasión más stone de la Argentina. Tenía un contrato con una compañía multinacional, había sido telonera de sus admiradísimos Rolling Stones y, además de girar por todo el país, comenzaba a tocar en algunos países vecinos. (Pity guarda un gran recuerdo del Paraguay y, aunque no le gusta el fútbol, en los shows suele usar una camiseta de Olimpia que le regalaron unos amigos en Asunción.) Pero Alvarez se bajó del barco justo cuando todo parecía ir de maravillas. "No tiene sentido seguir si no hay onda entre nosotros", fue su planteo. Las diferencias que llevan a la disolución de un grupo suelen ser muchas y de todo tipo. Pero, más allá de problemas personales, lo que es seguro es que en Viejas Locas había diferencias musicales.
Pity confiesa que haber dejado Viejas Locas fue para él un alivio, porque pudo dedicarse a hacer otro tipo de música, géneros que los demás integrantes no sentían . "Como el reggae, que es algo muy sencillo. Son dos notas nada más. Si no lo sentís puede ser un embole. Es como tocar ac/dc: el bajo toca todo el tiempo una nota. Pero hay que tocar esa nota. Tenés que sentirlo, porque si no no sirve."
Cuando Viejas Locas dejó de existir, Abel Meyer, el baterista, se quedó con Pity. A ellos se sumaron Jorge Rossi (ex Gardelitos) en bajo, y un guitarrista de 19 años: Felipe Barrozo. Así quedó armado Intoxicados, que en vivo suele presentarse con Adrián Burbuja Pérez en teclados, Peri Rodríguez en armónica y Víctor en saxo, los mismos invitados que solían tocar con Viejas Locas.
El primer corte de Buen día, disco debut de Intoxicados, de 2001, se llamó "¿Quieren rock?" y como los volantes que anunciaban con la misma pregunta el primer show de Intoxicados en Cemento era una respuesta de Pity a sus ex compañeros, que lo acusaban de haber abandonado el rocanrol. El disco, de todos modos, era mucho más que eso. Los chicos querían algo más que rock.
Ya desde el título, lo nuevo de Intoxicados vuelve sobre el punto: No es sólo rocanrol no es, obvio, sólo rock & roll.
la prueba de sonido se demoro bastante, pero Pity está de buen humor. Dice que cantará un tema que va a ser una bomba, y lo dice porque está por cantarlo en un canal de televisión.
Esta noche, Intoxicados va a actuar en cm. Un rato antes del minirrecital, con sus músicos, su manager y conmigo como audiencia privilegiada y curiosa, Pity se dispone a revelar un secreto: el de su dieta más nutritiva.
"Cuando veo que el queso blanco está con algo verde encima, agarro y lo mezclo igual con el arroz o los fideos. Lo mismo si tengo una hamburguesa un poco abombada o un pedazo de pan un poco verde. No digo que esté todo podrido, pero un poco pasado está bien. Creo que eso te hace más fuerte. O el agua, que ahora en Lugano viene con una baranda a lavandina bárbara. Yo la tomo igual. ¿No viste que los perros de la calle comen de las bolsas de la basura y toman agua de la zanja? Bueno, yo quiero ser como un perro de la calle."
Arranca en show en cm. El tema que era una bomba es "Una vela".
Cerca de mi casa vive una chica
que por cinco mangos te chupa la pija.
Yo la conozco desde muy pendeja
por eso no me cobra si quiero tocar sus tetas.
Ella vive a dos casas de mi puntero
por eso cuando voy a comprar faso, la veo.
Ella me dice "Chico, invitáme a fumar un
porrito".
No te asustes por lo que te cuento
pero en mi vecindario todo esto es cierto,
todos llevan fierro la yuta tiene miedo,
entonces tiran sin preguntar primero.
Y esquivando balas voy en bicicleta
a la casa de mi puntero a buscar mi hierba.
El tiene ese faso rico
que cuando lo fumo quedo bien chino.
Y cuando salgo estoy atento
porque la yuta siempre se está escondiendo.
Los putos me persiguen porque fumo marihuana
y yo los mando a la concha de su hermana.
Yo voy por un camino de tierra,
la lancha no me alcanza está hecha mierda.
Alguno se baja y me empieza a correr
pero no van a agarrarme porque sé qué hacer.
No voy a dejar de pedalear hasta que salga
por atrás de la calle Pilar,
y voy a doblar en Echandía
porque sé que ahí hay un solo policía.
El me conoce no me va parar
sabe que no ando en nada ilegal,
que sólo vengo a comprar mi hierba
para tirarme bajo el sol y fumarme una vela.
me dijeron que la nota era a las 3, asi que caí en la sala a eso de las 4. Pity recién me atendió a las 5. Cuando llegué, Jorge, el bajista, me dijo: "Disculpá, pero mirá", y abrió la puerta. Pity estaba en el piso, durmiendo con dos groupies que habían viajado con la banda después de un show en La Feliz, y con una de las perras que cuidan el lugar; todos, acomodados sobre una alfombra vieja y sucia.
"Hola, ¿hace mucho que estás?", se preocupó Pity una hora después, recién levantado. Fue hasta la cocina, se preparó un café con leche y prendió una pipa. Pity tiene un estante de una alacena lleno de pipas. Las hace con botellas de gaseosa y un tubito, y sirven para fumar crack. Pity convida todo (cerveza, gaseosa, comida, porro), menos crack. Y no lo hace de mal anfitrión, sino porque trata de cuidar a la gente y porque sabe que las pipas no son algo bueno para convidar. No está en un buen día, a pesar de que pudo descansar: durmió catorce horas seguidas después de estar cinco días despierto.
"Desayuno y charlamos", me dice, pero no. Los chicos de la banda están esperándolo para ensayar, las chicas están comiendo algo en la cocina y la sala es un caos. Mientras Pity toma café y fuma su pipa, los músicos empiezan a tocar. Pity charla sobre algunos problemas de la sala, cuestiones técnicas y de organización que terminan de ponerlo de mal humor. "Vamos a hacer un par de temas y si querés después charlamos."
Tampoco. Hoy no es el día. Pasan unas cuantas canciones, el clima no es bueno y nada termina de sonar bien. Recién al final, sólo con sus dos compañeros de grupo y algo más relajado, Pity logra algo parecido al buen humor: el ensayo terminó, pero él se queda cantando algunos tangos de Daniel Melingo.
Resulta que Pity es un excelente cantor de tangos.
Es que a Pity le creés todo.
"se que soy un personaje. a mi me pasaron cosas muchas más raras que las cosas más raras que me contaron que les pasaron a los demás. Por ejemplo, la otra vez estaba muy mal, re-duro, y me en fui rollers a la Perito [ la villa que está en la avenida Perito Moreno, frente a la cancha de San Lorenzo ]." Pity va a la villa a comprar drogas. "Me conozco a los punteros de todas las villas. Para mí, ir ahí es lo más normal. Adentro de la villa está todo bien. El problema es cuando salgo, porque siempre está la yuta."
Pity sabe cómo comportarse frente a los policías. "Yo nunca bardeo a los ratis. Si me llevan, aprovecho para dormir. En San Martín de los Andes, cuando fuimos a filmar el video [de «Se fue al cielo»] caí en cana por fumar porro en la calle. El rati me empezó a bardear con que por ahí me dejaba salir y yo no insistí, que era lo que él quería. Y me terminó echando, diciéndome «Esto no es un hotel»."
Hace poco, sin embargo, Pity tuvo un problema serio con la policía. En realidad, fue al revés: fue la policía la que tuvo un problema serio con él. Fue a la salida de la Perito . "Me dijeron que firmara un papel, yo firmé, pensaron que los estaba bardeando y me cagaron a palos entre cinco." La firma de Pity dice "Viejas Locas". "Firmo así desde los 15 años, de antes de formar la banda", dice y me muestra el documento: efectivamente, dice "Viejas Locas". Pity dice que no les guarda rencor a los policías y que prefirió no hacer la denuncia porque no le gusta mandar en cana a nadie. A cambio, compuso un hip-hop que reza: "El pibe más tonto de mi escuela se hizo policía; el pibe más trolo de mi barrio se hizo policía". "Es mi forma de denunciarlos, con el arte. Si fuera pintor, pintaría un rati al que se lo están culeando. Pero como hago música..."
Pity hace el relato de su pesadilla con los hombres de azul mientras escuchamos parte de lo que Intoxicados ha grabado hace un rato. Estamos en una de las últimas sesiones de grabación de No es sólo rocanrol , y a Pity se lo ve feliz. Feliz y lúcido. Le pregunto si anda mejor con las drogas, porque en las horas que llevamos acá apenas fumó un par de porros y se tomó unas de esas pastillas efervescentes con vitamina c que se disuelven en agua. "No, sigo igual. Soy un adicto. Y lo que más me jode es que es la única cosa en mi vida que no puedo controlar. Yo soy adicto al crack, que es algo re-pesado. La merca ya no me pega. No está bueno, pero no puedo zafar. No quiero que los pibes piensen que está bueno porque no está bueno. A ellos les digo que quiero ser el último intoxicado."
la banda esta convencida de que este es el disco de Intoxicados donde se profundiza la variedad de estilos y sonidos que aparecían en el primero. "Me aburre tocar todo el tiempo rock cuadrado", afirma Pity. "Para dedicarte a un solo género tenés que ser un gran músico y poder encontrar variantes en algo que siempre es parecido. Por eso nosotros queremos cambiar, tocar cosas distintas." Para eso, en No es sólo rocanrol hay un par de invitados que ayudan al grupo a abrir el abanico: el guitarrista de jazz Valentino, y Ezequiel Araujo, tecladista y electroman de El Otro Yo, que tocó y metió unas cuantas secuencias. No es sólo rocanrol , pero les gusta.
"El título es una ironía", reconoce Pity. "En los shows me gusta decir que somos la primera banda de neopunk o cosas por el estilo. En el disco hay de todo: rocanrol, reggae, hip-hop, rockabilly, punk rock y simples canciones." Como "No tengo ganas", una canción que remite muchísimo a Andrés Calamaro, tanto o más que "Se fue al cielo", de Buen día . El tema tiene un intermezzo muy tanguero, que Pity está grabando ahora con su mejor voz de quinta madrugada al hilo. Aunque por otras razones, aquí también a veces recuerda a Calamaro.
Las letras de Pity son la más pura (y cruda) poesía arrabalera que haya dado la música popular argentina en muchos años. Historias descarnadas de drogas, putas, chorros y ratis; de miseria y falta de trabajo; de vida cotidiana en un barrio pobre. Pero, aunque Pity aclara que no se trata de un disco conceptual, las canciones (directas, terrenales, doblemente barriales por barrio y por barro ) están atravesadas por una preocupación cósmica. "Un ser humano puede ser un átomo, algo insignificante, pero también un universo", reflexiona. "Creo que el ser humano ideal no debería tener piernas ni brazos y ser ciego, sordo y mudo."
Algo así como la soledad absoluta, la reflexión permanente, la introspección total. Me pregunto cuánto habrá de todo eso en este tipo de 30 años que no sabe qué día es, que cada tanto pregunta la hora por curiosidad, pero le da lo mismo si son las 3 de la tarde o las 3 de la mañana, que parece vivir en otro mundo que no es éste, pero que tiene una sensibilidad increíble para encontrar poéticas en ese universo imposible.
"Me gusta experimentar conmigo mismo. Como no creo en nada más que en lo que me pasa, no soy ni siquiera ateo, trato de probar todo en carne propia. Así como pruebo comida en mal estado, también hago unos cócteles raros con distintas pastillas. Me hace bien, estoy más fuerte. El otro día probé con un trago. Yo no tomo alcohol, pero agarré un poco de marihuana y la puse en un vaso con alcohol fino. Con el alcohol o con una materia grasa, la marihuana larga todo el thc, que es el principio psicoactivo. Lo dejé un rato, hasta que se puso verde, le puse un sobre de jugo y me lo tomé. Es muy energético."
(Mientras decía eso, Pity encendió en una lata un poco de lavanda, incienso y sándalo. "Estos humos te purifican. Los que no lo toleran es porque no tienen buena energía.")
Me cuenta que lleva otros cinco días sin dormir y, aunque le creo (ya dije que a Pity le creo todo), cuesta creerle. "Es que la piloteo, ya soy así. Después, cuando duermo, puedo dormir un día entero. No se lo recomiendo a nadie, ni quiero que nadie piense que soy un chabón repulenta por eso. Pero así vivo."
Me pregunto qué ocurriría con Pity si estuviera algo más limpio, si dejara las drogas duras, si viviera un poquito menos al límite. Qué pasaría con su obra, con sus canciones, con su poética extrema acorde con esa vida extrema. No por juzgarlo, ni siquiera por cuidarlo. Lo que en realidad me pregunto es si realmente es feliz. Se lo digo y se queda pensando un rato.
"Sí, estoy muy contento con poder hacer lo que me gusta. Pero no es fácil vivir como yo vivo. Muchas veces extraño cuando tenía que levantarme temprano para ir a laburar."
Y sí: como siempre, a Pity le creo.





