De Niro y Crystal vuelven al diván
El jueves se estrenará en la Argentina "Analízate", segunda parte de la exitosa comedia que el dúo protagonizó en 1999 ADELANTO: los avances en video de la película
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NUEVA YORK.- Robert De Niro es un tipo amargo. De esos a los que no les vendrían nada mal unas cuantas sesiones de terapia para superar el odio, menosprecio y exasperación que le provoca la prensa.
El reconocido actor no soporta tener que promocionar sus películas y, a la hora de ser obligado a hacerlo, su solo rostro de pocos amigos deja en claro que dirá lo menos posible, que gruñirá todas sus respuestas y que pretende salir de la situación lo antes posible. Así sucedió, una vez más, durante la presentación de su nuevo film, "Analízate" (que en la Argentina se estrenará el jueves), segunda parte de la exitosa comedia "Analízame" (1999), en el que vuelve a compartir la pantalla con el talentoso Billy Crystal. Vestidos ambos con trajes gris oscuro, Bob y Billy se ven como dos hermanos gemelos al entrar en el lujoso salón Tívoli del hotel Essex House, frente al Central Park. Pero cuando se sientan a la mesa para la conferencia de prensa junto al director, Harold Ramis ("Los cazafantasmas"), y las actrices Lisa Kudrow y Cathy Moriarty-Gentile, Bob y Billy toman actitudes diametralmente opuestas. Crystal, de 54 años, habla mucho, busca agradar y sale con ocurrencias incluso cuando un periodista le hace alguna pregunta a alguno de sus compañeros de mesa. De Niro, en cambio, contesta con monosílabos, algún más osado "no sabría decirle" o un seco "me pareció interesante". Para los que están frente al célebre De Niro por primera vez, y reaccionan con risitas nerviosas ante cada una de sus escuetas respuestas, la actitud de este actor de 59 años puede parecer consecuencia de una mala noche, algo pasajero, pero no es así.
Ni siquiera el año pasado, cuando presentó con toda la fanfarria posible a su criatura, el Festival de Cine de TriBeCa, De Niro parecía feliz frente al periodismo; todo lo contrario, por su rostro cualquiera hubiera pensado que estaba constipado.
En "Analízate", De Niro se pone nuevamente en la piel de Paul Vitti, el jefe de una de las familias mafiosas neoyorquinas que en la entrega anterior fue encarcelado en la prisión de Sing Sing, después de tratar sus ataques de ansiedad con el psiquiatra Ben Sobel (Crystal). Esta segunda parte empieza con Vitti, que comienza a sufrir un extraño comportamiento: pasa del estupor total a interpretar alegremente canciones del musical "West Side Story" -las escenas más divertidas de la película, sin dudas-. Sobel es entonces llamado para determinar si su ex paciente está fingiendo o se ha vuelto loco y queda bajo su custodia. Los problemas empiezan cuando Sobel acepta que Vitti trabaje como asesor de una serie de televisión sobre la mafia, muy del estilo de "Los Soprano".
Gángster
No es la primera vez -ni será la última- que De Niro interpreta a un gángster ítalo-norteamericano en la pantalla grande. Sin embargo, en esta oportunidad se puso en contra a la Asociación Italo-Americana, que recientemente ha estado protestando por los estereotipos de mafiosos italianos que, según ellos, propagan justamente películas como "Analízate" y series como "Los Soprano".
"No buscamos ofender a nadie; no sé por qué toman una actitud tan dura. Es parte de nuestra cultura. Hay ciertas cosas que están ahí y hay que aceptarlas, reconocerlas, divertirse con ellas y sobre ellas. Todos sabemos cómo son las cosas, no es necesario hacer tanto escándalo", dijo De Niro en su exposición más extensa.
Como sea, la principal preocupación de De Niro y su gente no era si ofendían o no a la comunidad ítalo-americana, sino si podían lograr que esta segunda parte fuera igual o mejor que el film original.
"Es muy difícil hacer una segunda parte con la primera siendo tan exitosa y popular. Es duro lograr que la historia y los personajes sean tan buenos", dijo Crystal, que reconoció que el guión de "Analízate" fue modificado varias veces durante el rodaje, que se realizó completamente en Nueva York.
"Esto no es como "La guerra de las galaxias", donde se puede hacer una nueva parte con más y mejores efectos especiales -apuntó Ramis, el director-. La comedia es algo muy difícil. Intentar mantener a los personajes reales y los temas y chistes ingeniosos es algo muy duro."
Y señaló que para esta historia no quiso partir de una base narrativa completamente distinta de la primera parte. "El personaje de De Niro no está curado de los males que tenía -dijo-. Es como en la terapia real, no se pasa de un problema a otro. Vas reciclando los mismos problemas una y otra vez."
De Niro, en cambio, se lo tomó todo en forma menos reflexiva y más pragmática. "Yo soy divertido cuando siento la ironía en una situación y la actúo simplemente. Si eso también es divertido para otra gente, bienvenido sea", dijo este actor de método, que para representar al Vitti "loco" visitó varias veces el hospital psiquiátrico de Bellevue.
Filmar toda la película en escenarios reales de la Gran Manzana también fue una de las preocupaciones del equipo. No sólo querían que los lugares se vieran reales, sino que se trató de un compromiso con la industria fílmica local, una muestra de que después de los atentados terroristas del 11 de septiembre todavía se pueden rodar comedias en Nueva York.
"Hay que hacerlo, es necesario hacerlo -resaltó Ramis-. La vida sigue a pesar del drama y la risa es una forma de terapia."
El hecho de que tanto De Niro como Crystal hayan nacido en Nueva York ayudó a que la química entre ellos y las personalidades de sus personajes resultaran más creíbles. "Tenemos el mismo ritmo", afirmó De Niro, y agregó: "Desafortunadamente, Harold Ramis, nuestro director, es de Chicago". "Así que, como se podrán imaginar, no le hablábamos mucho a Harold", bromeó Crystal.





