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Una vigencia contra todos los pronósticos
Cuando una banda como deep purple sale de gira para seguir tocando "Smoke on the Water", a casi treinta y cinco años de haber escrito el riff de guitarra más conocido de todos los tiempos, aconsejan esconder la cartera de la dama y cuidar el bolsillo del caballero. Para colmo, su eterno líder, Ritchie Blackmore, colgó la eléctrica hace un siglo y se dedica a tocar música celta en castillos medievales europeos junto a su esposa, disfrazados de juglares. A esta ciudad que saca chapa de rockera, Deep Purple se animó a volver sin Jon Lord, eminencia del Hammond que hace pocos años se fue silbado de la Argentina por tocar junto a una orquesta careta en el Luna Park. Esta banda que peina canas, lustra peladas y mete panza, agotó entradas varios días antes de la función. Y lo hizo con Steve Morse en lugar de Blackmore y Don Airey reemplazando a Lord. ¿Don quién? Airey, uno que tocó con: Ozzy Osbourne, Black Sabbath, Whitesnake, Rainbow, Judas Priest, Jethro Tull, Gary Moore y Thin Lizzy. Eso sí, Ian Gillan en voz, Ian Paice en batería y Roger Glover en bajo son los mismos viejitos simpáticos de siempre, aunque todavía se las ingenian para subir al escenario sin bastón.
Hasta parece que los caraduras son felices. ¿Cuántas veces una banda la pasa bien sobre el escenario? Bien de verdad, como si estuvieran en el living de la mansión en la campiña inglesa que compraron con nuestros pesos devaluados.
A quienes les gusta reiterar que Gillan no canta como lo hacía a los veintipico y aburrir con eso de que ya no llega a las notas altas, acepten que cada uno de los discos que sacaron desde la partida de Blackmore son mejores que cada uno de los que sí grabaron con él después de Perfect Strangers en 1984. "¡Superb!", festejaba Gillan, entre risas y guiños cómplices, mirando incrédulo a sus compañeros, después de cada canción festejada a rabiar.
¿Cuánto hace que no vas a un concierto sólo a divertirte? Sin prender bengalas, cagarte a trompadas, ponerte en pedo, putear a la hinchada rival, tratar de entrar sin pagar o descargar tu furia contra esta sociedad que te oprime. ¿Dónde estarán dentro de cuarenta años quienes apuran un "que dejen de robar" cada vez que se anuncia una visita de Deep Purple a Buenos Aires?






