
Digna incursión por el universo de Saer
"Cicatrices" (Argentina/1998-2000). Dirección: Patricio Coll. Con Vando Villamil, María Leal, Mónica Galán, Omar Fantini, Pablo Di Crocce y Carlos Catania. Guión: Patricio Coll, basado en la novela de Juan José Saer. Fotografía: Esteban Courtalón. Edición: José María del Peón. Presentada por Juan Carlos Fisner. Duración: 115 minutos. Para mayores de 13 años. En el Tita Merello. Nuestra opinión: buena
1 minuto de lectura'
Después de tres décadas de múltiples trabajos en la industria cinematográfica, el santafecino Patricio Coll consiguió finalizar su opera prima. Más allá de sus méritos y fallas, "Cicatrices" -interesante adaptación del libro de Juan José Saer- constituye a la vez un acontecimiento y una frustración.
"Cicatrices" es un proyecto que se diferencia de casi todo el resto de la producción nacional, ya que fue pensado, ambientado y rodado íntegramente en el interior de nuestro país. Claro que a la vista de su demorado y limitado estreno porteño (restringido al complejo Tita Merello), ese origen parece haberle jugado en contra, tal como suele ocurrir con buena parte de las propuestas culturales surgidas de las provincias.
Esta película, que transcurre en la década del 60, intenta cruzar tres historias pueblerinas: la de un abogado soltero de 40 años que decide abandonar la profesión e hipotecar su casa para dedicarse al juego; la de una madre y su conflictiva relación con su hijo adolescente y la de una pareja en una descomposición que deviene en tragedia.
Coll prioriza claramente la primera de las subtramas y resuelve las otras dos de manera forzada, con trazo muy grueso y con demasiados personajes secundarios que tienen escaso desarrollo dramático.
Pero su descripción psicológica del protagonista, un solitario abogado peronista cuyo única conexión con el mundo pasa por los particulares códigos de comunicación y complicidad que establece con su mucama, es tan minuciosa, descarnada y atrapante que hace olvidar rápidamente aquellos baches narrativos.
Las escenas en que el patrón le enseña a su criada las claves del punto y banca o los pasajes en que el atribulado protagonista alimenta su adicción al juego en un garito clandestino son lo mejor de una película que tiene un ritmo, un registro, un tono y hasta una forma de decir los diálogos muy particulares.
Coll y su talentoso equipo de técnicos logran dotar al pueblo -abrumado por una lluvia omnipresente- de un clima entre monocorde y opresivo. Pero, por momentos, la interesante imaginería visual se diluye ante un elenco muy irregular, en el que abundan las sobreactuaciones y los tics. En ese contexto, son los más experimentados Vando Villamil y Mónica Galán los intérpretes más sólidos y convincentes.
Fábula sobre los años 60, "Cicatrices" resulta, sin embargo, una historia muy reconocible y actual. Su mirada a la decadencia, el patetismo, las contradicciones, el engaño y la violencia de la sociedad argentina de hace cuatro décadas resulta hoy tristemente vigente.



