
Los DJs ya no sólo son los que ponen música en una fiesta. Ahora son el centro de atracción y su megaestrella es Tiësto.
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Puede pasar en cualquier parte, pero es en Bogotá donde se oye con más frecuencia de lo habitual que "nos visita el mejor DJ del mundo". Las emisoras y los organizadores de fiestas se enorgullecen de presentar con regularidad a semejante maravilla sin dar mayores credenciales del personaje, aunque este año, al menos por una vez, es cierta la frasecita promocional.
Es cierto que por aquí han pasado Paul Okenfold, Carl Cox o Deep Dish, pero hacía bastante que no se presentaba alguien del mismo nivel. Estuvo en Colombia Tijs Verwest, más conocido como DJ Tiësto, quien ha sido elegido por dos años consecutivos por DJ Magazine como el mejor DJ del mundo.
Tiësto, cuyo nombre surgió de suavizar los guturales sonidos en holandés –y la baja recordación–de Tijs Verwest, comenzó su carrera como DJ en 1985 y hasta 1993 fue residente de varios clubes de Holanda, de donde pasó a Ibiza para agitar la eterna fiesta mediterránea de la isla.
Su éxito le ha permitido iniciar negocios por su cuenta y, al igual que otros DJs, quiere su porción en la industria de la música electrónica, por lo que tiene su propia compañía de grabación, Black Recordings, que maneja con su amigo Arny Bink, una sociedad que también incluye su sello discográfico Magik.
¿Cómo ha sido venir a tocar en Latinoamérica?
Fantástico. Las fiestas en Brasil estuvieron muy buenas. São Paulo fue la mejor hasta ahora. No lo esperaba, por haber sido en un local pequeño, pero estuvo buenísima.
Todas las giras se anuncian como algo especial, pero, ¿qué es lo que hace diferente a la tuya?
Esta es una primera gira en la que estamos buscando nuevos talentos de todas partes del mundo. Nos fijamos en los nuevos DJs de cada país por medio de una competencia que tiene su final la noche anterior a mi espectáculo, y el ganador puede ir de gira conmigo o con otros DJs alrededor del mundo. Es una buena cosa para que los DJs nuevos se den a conocer definitivamente.
Ya que has podido viajar por el continente, ¿cómo ves la escena electrónica en América Latina?
Estoy sorprendido por la calidad de los DJs. Aquí son muy buenos, incluso más que en otros países. Ya hemos hecho lo mismo en Asia y Europa, pero la escena de DJs en Brasil, por ejemplo, es verdaderamente buena.
¿Qué significa para un DJ quedar como No.1 en el Top 100 de DJ Magazine por encima de gente como Paul Oakenfold, Carl Cox o Paul van Dyk?
Es fantástico porque había soñado con una carrera así por años. He trabajado muy duro y finalmente llegué a la cima. Para mí, los últimos dos años han sido grandiosos.
Empezaste muy joven en la música. ¿De quién obtuviste tus influencias iniciales?
Mi padre era músico de jazz. Él tocaba en una banda y creo que de ahí obtuve mi bagaje musical. Toco los teclados y siempre disfruté interpretar mi música delante de otras personas.
¿Cuál es el local más importante en el que hayas estado?
Lo mejor que haya hecho fue mi propio concierto en Holanda en un estadio de fútbol ante 25.000 personas. Había muchos elementos en vivo y buena amplificación. Fue la primera vez que un DJ llevó las cosas a ese nivel. Toqué por más de nueve horas durante toda la noche, y era bueno porque la gente estaba allí sólo por un DJ, por mí, y hasta ahora ha sido mi mejor experiencia.
¡¿Nueve horas seguidas tú sólo?! ¿De dónde sacas energía para hacer semejante cosa?
De la multitud. Uno no se siente cansado, sino en un mundo diferente. Al final de todo, fue como si sólo hubiese tocado durante una hora.
¿Qué prefieres, grabar en estudio o en sesiones en vivo?
Me gustan mucho las dos cosas. La mejor parte es crear un tema nuevo que luego vas a mostrar a la multitud.
¿Cuáles DJs influyeron en tu trabajo?
Antes de dedicarme a esto no había oído a muchos otros DJs. Casi todo lo tocaba en casa y si oía algo era lo que ponían en la radio, en donde a veces había DJs mezclando. La mía es una combinación de diferentes estilos. Hay trance y tecno que se unen en un megaviaje de Tiësto.
¿Un megaviaje de Tiësto?
Sí. Tengo mi propio sonido y los discos que toco por mi cuenta. Es lo que escojo y mezclo.
¿Extrañas los días en que los DJs hacían parte de una escena clandestina?
Bueno, eso tenía su encanto. Durante mucho tiempo fui parte de eso, de tocar en clubes para unas ciento cincuenta personas. Pero ahora disfruto de esta vida. Puedo viajar por todo el mundo y tocar ante grandes multitudes. Es como ser una estrella de rock. Todavía –a veces– toco en pequeñas fiestas privadas.




