Documental argentino sobre Dino Saluzzi
El director es Daniel Rosenfeld, de 27 años
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Después de recorrer durante más de un año el intrincado circuito de los festivales internacionales, finalmente Daniel Rosenfeld podrá estrenar, mañana, exclusivamente en el complejo Village Recoleta, su muy elogiado largometraje documental "Saluzzi, ensayo para bandoneón y tres hermanos".
Este acercamiento al talentoso compositor y bandoneonista salteño Dino Saluzzi -un artista radicado en Europa desde la época de la última dictadura militar y que ha sabido fusionar el tango, el folklore y el jazz- tuvo su premiére mundial en el prestigioso Foro del Cine Joven del Festival de Berlín de 2000, luego se exhibió en la segunda muestra de cine independiente de Buenos Aires y siguió un largo periplo por los encuentros de Nyon, Chicago, Amsterdam, San Sebastián, Copenhague, Oslo y Toulouse, entre otros.
Rosenfeld, de 27 años, dice que nunca se planteó "un documental biográfico, didáctico, ni apelar a una estructura narrativa convencional. Yo ni siquiera era un fanático de Saluzzi, tenía un par de discos y nada más. Por eso, aunque parezca presuntuoso, incluí lo de "ensayo" en el título de la pelicula".
"Durante el rodaje, y después de conocer mejor a Dino, me di cuenta de que el documental excedía el marco de lo musical. Siento que es un trabajo muy personal, que trata temas que me preocupan particularmente. Es una obra que habla sobre la honestidad, la verdad y la soledad", opina Rosenfeld.
Para este realizador, cuya experiencia profesional previa se reducía a una beca en Televisión Española (TVE), a un puñado de documentales y a su colaboración con Sebastián Borensztein en los ciclos televisivos "El garante" y "La condena de Gabriel Doyle", y con Alejandro Agresti en los films "Buenos Aires viceversa" y "El viento se llevó lo que", el encuentro con Saluzzi fue muy extraño.
"Lo conocí en el intervalo de uno de sus shows; luego, sólo estuve en su casa por 25 minutos, y entonces me dijo que no iba a volver a la Argentina por ocho meses porque empezaba una gira", cuenta.
Así, con mucho esfuerzo, Rosenfeld y su reducido equipo de talentosos técnicos se las ingeniaron para viajar a Europa para filmar sus conciertos (y especialmente sus vivencias) en ciudades como Venecia, París, Bellinzona y Zurich.
Reencuentro familiar
También fueron hasta Camposanto, pueblo natal de Saluzzi, para filmar el reencuentro con su familia. "Yo sabía que Dino estaba preparando una obra para tocar con sus hermanos y, entonces, estaba convencido de que las imágenes en Salta iban a resultar muy emotivas y de un enorme contraste dramático y también estético respecto de los registros que habíamos conseguido en Europa", indica Rosenfeld.
"Saluzzi -define el cineasta- es un artista muy poco común, que no hace música for export pero a la vez es muy reconocido en el exterior, un tipo muy inteligente y además con una gran onda con el cine, como lo demuestran sus trabajos para Jean-Luc Godard en "Nouvelle vague" o para Pedro Almodóvar en "Todo sobre mi madre".
El estreno comercial de su opera prima será, para el director, "el cierre de una larga y quijotesca etapa que duró casi dos años".
Y más allá de que no contó con las ayudas prometidas por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales ni con apoyo alguno de la Secretaría de Cultura de la Nación (sólo recibió aportes del gobierno salteño), Rosenfeld dice que el lanzamiento del largometraje en una copia en fílmico, con sonido Dolby Stereo Digital, y en una sala confortable como la de la Recoleta, "es un hecho auspicioso para un género generalmente postergado como el documental dentro de un cine de por sí castigado, como el argentino".
Nuevos proyectos
Mientras acompañaba personalmente las múltiples exhibiciones internacionales de "Saluzzi...", Rosenfeld tuvo tiempo para realizar contactos e impulsar dos nuevos proyectos que contarán con apoyo externo.
"El primero -dice- es una historia de ficción y acaba de ganar un subsidio de 7000 dólares de la Fundación Hubert Bals, que depende del Festival de Rotterdam, para el desarrollo del guión. Se trata de una fábula trágica sobre una niña y también está ambientada en Salta; el segundo es un documental sobre una comunidad toba de Formosa y sus complejas relaciones con el hombre blanco, que contará con el aporte de una productora francesa." Así, como le ocurre a Dino Saluzzi y como paradójicamente también les pasa a los representantes del nuevo cine independiente nacional, que suelen encontrar con mayor asiduidad y rapidez fuentes de financiamiento y de reconocimiento en el exterior que en el propio país, Daniel Rosenfeld depende ahora en buena medida de franceses y holandeses para cumplir con su sueño: seguir filmando en la Argentina.






