Diego Maradona y los tenistas Chela y Coria son algunos de los deportistas profesionales sancionados por causa de los suplementos deportivos.
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El deporte argentino tiene malos recuerdos de los suplementos deportivos: en 1994, Diego Armando Maradona quedó afuera del Mundial de los Estados Unidos a causa de un control antidóping que reveló que el jugador había consumido efedrina; la sustancia estaba incluida en un suplemento que le proporcionaba su entrenador personal.
En marzo de 2001, el tenista Juan Ignacio Chela fue suspendido por tres meses por haber consumido metiltestosterona, un esteroide anabolizante, durante el abierto de Cincinnati; en su descargo, el tenista explicó que había ingerido la sustancia prohibida en píldoras que eran presentadas como vitaminas y aminoácidos. En otras palabras, lo que Chela consumió fueron suplementos deportivos. En diciembre pasado, otro tenista, Guillermo Coria, también recibió una suspensión de tres meses, en este caso por consumo de nandrolona. Coria había tomado suplementos deportivos.
Igual que en los Estados Unidos, el Estado argentino encuadra los suplementos deportivos como alimentos y no como medicamentos. En un ejemplar de la revista argentina Muscle Factory, especializada en culturismo y fitness, el entrenador Marcelo Safdie describe cómo preparó a su alumno Marcelo Portillo: "La dieta y suplementación en los días previos al torneo fue la siguiente: Vanadil (Powergenics), 9 tabletas: 3 a la mañana, 3 al mediodía y 3 antes de entrenar; Creatina (Powergenics), 6 cucharadas a la media mañana, media tarde y noche; Fast Burner (Powergenics), 10 tabletas repartidas en el día; bcaa (Powergenics), otras 20 tabletas; Vitamax (Powergenics), 4 tabletas; Whey Protein (Proteína de Suero), 2 medidas a la mañana y 2 a la tarde." La suma da 43 tabletas, 18 cucharadas y 4 medidas diarias de medicamentos de distintas clases. Por lo visto, la reglamentación en materia de dóping es más flexible en el culturismo que en otros deportes.
El profesor Carlos D’Angelo, director del laboratorio del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), asegura: "El único consejo razonable que se le puede dar a un deportista es que se abstenga de consumir estos suplementos, por las consecuencias que el abuso de las drogas que lo componen puede dejar en su salud, y por la posibilidad de que se vean afectados por un control antidóping positivo. Sin embargo, este tipo de conductas rara vez se modifica por miedo: podemos hablar de los problemas en los riñones que provoca el exceso de creatina; de la aceleración de la frecuencia cardíaca que provoca la efedrina, o de la masculinización de las mujeres que provoca el andro. Pero no creo que sirva de nada. Lo más importante es promover un cambio cultural en los deportistas: intentar que no piensen en el éxito como el único elemento de la actividad deportiva."





