
Dos eminencias para un tango
Visita: el cineasta español y el músico volvieron por su film, adelantado en forma exclusiva La Nación el año último.
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El español Carlos Saura es muy expeditivo, además de un artista de creatividad gigante ("La caza", "La prima Angélica", "Cría cuervos", "Elisa, vida mía").
En la segunda mitad de 1996 pasó por Buenos Aires junto con el músico argentino residente en Los Angeles Lalo Schifrin, el productor Juan Carlos Codazzi -un argentino residente en Puerto Rico- y el director de fotografía italiano Vittorio Storaro. Su proyecto era realizar una película sobre el tango, con una mirada europea pero muy argentina, y con el aval de antecedentes cinematográfico-musicales creados por Saura tales como "Bodas de sangre", "Carmen", "El amor brujo", espléndidas colaboraciones con Antonio Gades, y "Flamenco".
El equipo internacional volvió a Buenos Aires en enero último, con el guión escrito, muchas ideas para poner en práctica, una selección de importantes coréografos y la intención cumplida, de grabar un tango sinfónico con orquesta de muchos músicos. Se hizo todo, tal cual estaba previsto. Saura se halla nuevamente en Buenos Aires, sólo por unos días, para acompañar a Lalo Schifrin en la grabación de todos los temas musicales -más de veinte- que van a servir de fondo para la banda sonora.
Tras un regreso fugaz de Saura a Madrid, de Storaro a Roma y de Schifrin a Los Angeles, reunidos nuevanmente, comenzarán la filmación de "Tango" sobre el final de este mes o a comienzos de abril.
Pretendemos una entrevista conjunta, Saura y Schifrin, pero disponen que primero lo haga uno y luego el otro, casi sin interrumpirse. Carlos Saura, que tomó el segundo lugar, habla previendo imágenes y, obviamente, su atención está puesta en la palabra de Lalo Schifrin.
* * *
-Lalo es un sabio y, además, un humanista: uno podría pasar con él días y días escuchándolo hablar de música. No sólo sabe mucho, sino que tiene un anecdotario que no se acaba nunca. Como buen argentino, es un gran conversador. Desconozco el resultado de esta amistad porque habrá que hacer la película.
-La música grabada es ya una parte de la película.
-Y mucho. Sin ella, en una película como ésta, no se podría hacer nada. Hay más de veinte temas musicales, cada uno con una orientación concreta, en función de cada coreógrafo.
-Y de un argumento.
-Sí, pero mientras hay películas que se pueden contar, no ocurre lo mismo con ésta. Como todos los musicales, la historia debe ser sencilla para no enturbiar la historia musical, pero es imposible describir el dramatismo de la música o de la coreografía. Es un musical muy abierto y lo que más me atrae de estas películas musicales es la aventura de hacerlas. Hoy mismo, no sé adónde voy a llegar: hay escrito un guión y, en el peor de los casos, se podría seguir ese guión; en el mejor, no hay por que seguirlo.
-¿Hay personajes?
-Muy simples. Hay tres personajes; también un coreógrafo, un músico, un fotógrafo... El argumento es tan sencillo que puede haber también un socias mío, un director de cine que debe crear un espectáculo de tango. Y ésa es la película.
-¿Epoca actual?
-Actual. En Buenos Aires, ochenta o 90 por ciento dentro de un estudio y un diez o quince por ciento en la ciudad.
-¿Decorados en el estudio?
-Minimalísticos. Todo muy escueto y dependiente de la luz. Que nada, nunca, distraiga de la música y la danza.
Espacios
-Rodaremos en los Estudios Baires, en Don Torcuato, donde hace unos años filmé interiores de "El Sur", el telefilm que hice aquí sobre el cuento de Borges.Para el final requeriremos un espacio mucho más grande, un hangar de aviación, en Morón.
-Ustedes hablan de coreógrafos notables, pero ¿y los espontáneos, los que bailan tangos cada noche en lugares populares?
-El maestro coreógrafo de la totalidad es Juan Carlos Copes, un virtuoso del baile que no ha perdido el acervo popular. Me recuerda a Antonio Gades: mantiene la esencia del baile. Tenemos muchos tangos y milongas donde quienes bailan no tiene por qué ser profesionales. Hay de todo: el baile pautado, milimetrado, casi de escuela de baile clásico pero dentro del tango, hasta los tangos de figuras, con valses criollos, milongas y un tuba tango. Lalo dijo algo cierto, pero no del todo, porque hay momentos en que habrá músicos en escena. Puede haber un bandoneón y un piano pcuando hay un ensayo. En todo hay aspecto de ensayo, como me gusta a mí, como de algo que no se ha terminado nunca. Son como ensayos de algo que no se termina.
-¿Cuál es el uso de la cámara?
-Tengo imágenes muy claras, pero quizá las modifique y haga lo contrario, pero ahora mismo te podría dibujar toda la película, aunque no vale la pena porque haré otra cosa.
-Cuando hablamos el año pasado, al llegar a Buenos Aires, no tenías ni idea de lo que ibas a hacer? ¿Qué ocurrió entre tanto?
-Fue estupendo llegar con esa incertidumbre de no saber qué iba a hacer. Empezamos a ir a las milongas, hablamos con músicos y coreógrafos, compramos discos. Me gustaba mucho el tango, pero no era lo mismo. Es distinto que te guste mucho el tango a tener que hacer una película donde el tango es esencial. Me llevé esa impregnación a Madrid. Yo podría también pensar en una película de tangos en el estudio, en el avión o en el baño, ya que Lalo puede componer la música en una cabina telefónica. La idea aparece en cualquier sitio.
-No tenía claro si hacer una película bien escueta, como "Flamenco", aunque nunca sería un documental. Pensé en una línea argmental, en unos pocos personajes y escribí un guión en Madrid.
-¿Viste películas argentinas con tangos?
-Muchas, sobre todo de los años cincuenta y sesenta y más antiguas. Pero no voy a reconstruir nada, todo saldrá de la imaginación.
-En tu "Flamenco" hay personajes de la vida real.
-También los habrá en "Tango". A partir de las coreografías vamos a buscarlos, aunque no es fácil porque ésta es una película sofisticada, delicada, con pocas apoyaturas que no estén en el baile, la música y la iluminación. Los escenarios estarán compuestos por algunos paneles semitransparentes, con muchas sonmbras y proyecciones de fotos fijas y de películas.
-Fondos proyectados.
-Sí. Material antiguo en el fondo, mientras pasan cosas delante. El fundamento es visual y todo se ve sencillo aunque es de una gran complejidad. Habrá elementos móviles, con gente que ensaya o toma clases.
-¿El estudio representa un salón de baile?
-Jamás. Es sólo un espacio que se modifica con la luz. Las telas y bastidores enormes no van a crear un paisaje realista, aunque puede ser real, pero donde todo desaparece.
Entre la novedad y la tradición
"El guión que escribimos con Carlos Saura necesita los tangos nuevos que escribí para la película -Lalo Schifrin habla pausado, elocuente pero no solemne- y necesita otros, tradicionales: tangos de Pugliese, de D`Arienzo, de Canaro, recreados de partituras existentes o sacados de los discos.Tenemos grandes músicos: el primer bandoneón es Néstor Marconi y el primer violín Antonio Agri. Contamos con Horacio Salgán en persona, haciendo dos temas suyos, uno "Don Agustín Bardi", con orquesta, y "A fuego lento", el Quinteto Real, con Marconi, Agri y De Lío. En la escena, vienen a grabar un tema musical en un estudio. Tuvimos que registrarlo antes, pero luego tendrán que doblarse a sí mismos."
-¿Y si uno de esos músicos no estuviera ese día?
-Astor Piazzolla está muerto, pero tenemos el quinteto con un nuevo bandoneonista, pero excepto el caso de Salgán en "A fuego lento", los músicos no estarán a la vista. "Tango" es una película musical bailada. Mi función fue preparar todo para que el maestro Carlos Saura cuente con los elementos para filmar luego a los bailarines y a los coreógrafos: Juan Carlos Copes, Ana María Stekelman, Miguel Angel Zotto, Julio Bocca. El tango de Piazzolla, "Calambre", será bailado por Julio Bocca con cuerpo de baile.
-¿Cuál fue su tarea?
-Lo mío fue preparar el fondo musical necesario para la posterior filmación. También la música de fondo es responsabilidad mía: habrá cierto leitmotiv, un el tema de amor y otro más amenazador, que ya tengo compuestos. Los van a bailar y funcionan asimismo como músicas de fondo. Hay pasajes como montajes musicales, un verdadero desafío porque es lo comúnmente denominado "música de películas".
-Los tangos que compuso, ¿en qué línea están?
-Son más de tres tangos. Por ejemplo, uno para percusión sola, tratando de evitar influencias de los grandes que admiro, Piazzolla o Salgán. No sé si pude evitar las influencias pero intenté componer algo más personal. Utilicé el sonido, no el estilo, de los años cuarenta y cincuenta con orquestas grandes.En vez de quintetos son cuatro bandoneones y hay más cuerdas que las de aquellas orquestas de tango.
-¿Orquestas?
-La orquesta del Colón; en el piano, Leonardo Marconi, hijo de Néstor, y Horacio Salgán. Oscar Cardozo Ocampo tocó e hizo algunos arreglos y hay un tango sin bandoneón, interpretado por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires con un coro de ochenta mujeres, sopranos y mezzosopranos agudas.
-¿Qué canta el coro?
-Un tema muy fuerte y emocionante que hizo llorar a nuestra coreógrafa, Ana María Stekelman, pero no puedo develar más porque sería entrar en la película y aún no está hecha. Totalmente en ritmo de tango o de milonga, logramos una obra de fuerte contenido emocional: no hay bandoneones pero es un tango.




