En Good Behavior dos parias sociales buscan una segunda oportunidad

Juan Diego Botto habla del asesino que compone en la serie que protagoniza junto a la británica Michelle Dockery
Natalia Trzenko
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27 de noviembre de 2016  

Juan Diego Botto y Michelle Dockery, en Good Behavior
Juan Diego Botto y Michelle Dockery, en Good Behavior

La primera vez que se lo ve aparece de espaldas. Apenas se asoma de perfil mientras se lo escucha dar instrucciones muy estrictas en voz calma y un tanto exasperada. Desde el punto de vista de Letty, que será el de toda Good Behavior, la serie que TNT Series estrenó el domingo, a las 22 y que hoy repite a las 23, Javier es un enigma. Y lo seguirá siendo aun cuando lo conozca cara a cara. Ese misterio, la complejidad del asesino a sueldo con una fijación por cumplir las reglas, capaz de manipular y ser manipulado a su vez, fueron unas de las cuantas cosas que atrajeron a Juan Diego Botto a interpretarlo.

El actor, nacido en la Argentina y madrileño por adopción, que aquí protagonizó Martín (Hache) y Las viudas de los jueves y en España es uno de los actores más destacados y prolíficos tanto en cine como en teatro, no tenía experencia en series hasta que lo contrataron para interpretar a la contrafigura de Michelle Dockery en su primer papel televisivo luego del final de Downton Abbey. Difícil de encontrar un proyecto nuevo de más alto perfil.

"Nunca había hecho televisión. Pero el guión y el personaje me resultaron originales e interesantes . Si hubiera sido un proyecto en México, Madrid o Buenos Aires habría pensado lo mismo", explica el actor desde Madrid y con el acento que prueba su lugar de residencia. Un dato que le dio forma a su Javier, más allá de la propuesta original de los creadores del programa Chad Hodge y Blake Crouch ( Wayward Pines).

"En el piloto hay una secuencia en la que hablo por teléfono en castellano. Cuando lo rodamos por primera vez yo hablaba con este acento que estás escuchando, el acento de Madrid, pero durante todo el proceso de grabación de ese piloto hablé mucho con Chad y en esas charlas surgieron las historias de vida, la Argentina, el exilio y tal. Y cuando finalmente nos dieron la luz verde para grabar los diez episodios de la temporada, volví y me dijo: «Vamos a hacer un cambio. El personaje ya no va a ser español si no argentino porque se nos han ocurrido toda una trama que tiene que ver con la Argentina». Entonces yo le dije que teníamos que repetir aquella secuencia de la llamada porque la había hecho con acento de Madrid. Y me preguntó si se notaba mucho la diferencia. Por supuesto que la grabamos de nuevo", detalla Botto que aunque no adelanta el contenido de esas porciones del relato que harán referencia a la Argentina sí aclara que ayudarán a darle forma definitiva al elusivo Javier .

"Es muy complejo. Por un lado tiene un trabajo injustificable, se dedica a matar gente por dinero, pero luego tiene otra faceta de su vida en la que parece un tipo empático, no es un psicópata, es un tipo al que le gusta cumplir las normas. Es peculiar y se va a ir revelando un dolor, una carga que arrastra, que lo hace ser tan singular", cuenta el actor que consigue en apenas unos capítulos dotar a su personaje de todas esas contradicciones. Si Letty, ladrona, adicta a las drogas y alcohólica, está tan alejada de la aristocrática Lady Mary que casi parece de otra especie, Javier es la serpiente y su encantador al mismo tiempo. Sus escenas juntos demuestran la química que los personajes necesitaban y los productores estaban buscando para la serie.

"Grabé una audición en vídeo en Madrid con un par de escenas del piloto. A la semana y media me dijeron que les había gustado mucho y que querían hacer lo que ellos llaman «un test de química» con Michelle. Fui para Los Ángeles dos días. Hice una audición frente a unas veinte personas entre productores y ejecutivos del canal. Salió muy bien porque Michelle tiene una forma de trabajar muy similar a la mía" recuerda Botto que lleva más treinta años como actor -comenzó en la infancia-, y tiene más de treinta películas en su haber.

"Entiendo la necesidad de un productor o director de hacer esa prueba cuando tu trabajo viene de una cinematografía que no conocen. En Estados Unidos, encima no hablando el idioma, era muy dificil que fueran a revisarlos. Es una cultura que conoce mucho de su propio cine pero bastante poco del que se hace en el resto del mundo. Por eso entiendo que necesitan verte para saber si puedes con el personaje. Y pasar por eso tiene algo de adrenalina y vértigo que siempre es enriquecedor", explica el actor que hasta encontró que el relativo anonimato también formaba parte de la aventura.

"Es curiosa la sensación de «aquí nadie me conoce». No es como empezar de cero porque todo tu bagaje siempre viaja contigo pero cualquier referencia de cualquier película no existe. Aquí en España e incluso en Buenos Aires, algún punto de referencia siempre aparece. «Ah, sí, Martín (Hache)». Pero en Estados Unidos no. Es así. No me molesta", resume Botto que los últimos dos años estuvo dedicado a la obra teatral Un trozo invisible de este mundo que escribió y protagonizó. "Es quizás la cosa más personal y linda que he hecho hasta ahora y me quedó la deuda de llevarla a Buenos Aires. Sé que en algún momento la saldaré y haré teatro allí, algo que siempre he querido hacer".

Tal para cual

"He hecho diez capítulos y tengo la sensación de que todavía me queda mucho Javier por desarrollar. Eso es muy bonito. No sabemos qué esconde y qué guarda. En eso ambos personajes son muy similares. Se conocen mintiéndose. Ese es su mundo habitual. Sin embargo, cuando fantasean con ser otros su juego es ser un matrimonio, gente común y corriente. Es lo que no han conocido", se entusiasma el actor y razones no le faltan. Good Behavior es una serie tan peculiar como Letty y Javier, un relato que pasa del thriller, al drama familiar y a la comedia romántica con más de un toque de humor negro. Podría ser pastiche y sin embargo resulta atrapante. Tal vez porque, como dice su protagonista, el espectador nunca sabe qué esperar de ella.

"Me parece un acierto de la serie. Y un riesgo. La variedad hace que sea muy dificil adelantarse a lo que va a ocurrir. Las convenciones de los géneros suelen revelar lo que sucederá con la historia pero aquí no. Aquí hay dos marginales, una ladrona que acaba de salir de la cárcel y un asesino, dos parias sociales que se hacen querer en su búsqueda desesperada por encontrar cierta normalidad. El programa propone ese viaje y el juicio moral depende de cada espectador. Se trata de ver si merecen una segunda oportunidad", termina Botto y después de ver los primeros episodios de Good Behavior lo fascinante es que la redención y la condena parecen estar igual de lejos y cerca.

Para agendar

  • Good Behavior, repite hoy, a las 23 y mañana, a las 0.30, por TNT Series. Los capítulos estrenos llegan los domingos, a las 22.

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