
El actor es un gran conocedor del Dante
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WASHINGTON.- Ayer Roberto Benigni inauguró el prestigioso festival cultural de Chicago con la lectura del último canto del Paraíso de la "Divina comedia". Para escucharlo en inglés se abonaron localidades de hasta 120 dólares.
- ¿Usted cree que es capaz de explicar la obra de Dante a los norteamericanos mejor de lo que pueda hacer cualquier persona nacida en los Estados Unidos?
-Las antologías norteamericanas son respetadas y estudiadas porque fueron hechas por gente que transpiró a Dante y que puso trabajo, amor y pasión en esa tarea. Mi acercamiento a Dante, en cambio, es diferente.
- ¿En qué sentido?
-Es un poco como la estatua de Pigmalión. Hasta que Venus la ama, no vive y es solamente un trozo de mármol. Yo amo la "Divina comedia" a tal punto que soy capaz de darle vida a mi manera.
- ¿Cree que en el caso de los jóvenes Dante es mejor comprendido cuando se representa, en vez de la lectura?
-Así es. Alcanza con transmitirles el hecho de quererlo bien, porque la poesía está en el lector, no sólo en el escritor. Lo sublime está en el oído de quien escucha y no sólo en la voz de quien ha escrito.
- Aquí, en los Estados Unidos, aparecieron cinco nuevas ediciones del Infierno y tres del Purgatorio. ¿Cómo lo explica?
-Es algo recurrente en el caso de Dante, que es el poeta de las cumbres y de la profundidad, mientras que Shakespeare es el poeta de la amplitud. Dante no era un religioso, sino un laico.
- ¿Por qué el Infierno es la parte de la "Divina comedia" más amada y leída en los Estados Unidos?
-Quizá porque las cosas malas son siempre más populares que las buenas. Pero el Paraíso es algo insuperable: muestra las luces del medievo, una etapa de claridad y no de tinieblas, como se cree habitualmente. En el último canto, Dante mantiene su promesa: nos muestra a Dios y nos invita a tocarlo y a hablar con El. Al final del viaje cualquiera de nosotros se convierte en Dios, en la verdad".




