
El amor a través del tiempo
En el nuevo film de Alberto Lecchi, construyen una apasionada y conflictiva relación durante 25 años.
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Toma uno. Faltan pocos días para el comienzo del rodaje de "Nueces para el amor". Ariadna Gil está en Buenos Aires. Es su primera experiencia con un director argentino. Se sienta a la mesa de un bar: aguarda la llegada del coprotagonista, Gastón Pauls. La primera impresión no puede ser peor. El se acerca, tan incómodo como ella, y le pregunta: "¿Cuál es tu motivación para hacer este papel?" Ella procura ser cortés, pero piensa que la persona que está enfrente es lo que en buen criollo se dice un plomo. Se le cruza la imagen del método de Stanislavsky. Supone que su interlocutor le va a preguntar "qué come el personaje", o "qué conflictos arrastra". Ella intenta "hacer como la actriz, hablando el mismo lenguaje", improvisando algunas respuestas acordes a tan incómoda situación.
Toma dos. Ariadna Gil está nuevamente en Buenos Aires, aunque sólo por unos días: quiere acompañar pasado mañana el estreno de "Nueces para el amor". Hace pocas horas pisó Ezeiza. La recibió el director del film, Alberto Lecchi. La Nación es testigo del reencuentro con Gastón Pauls: hay mucho afecto en el abrazo que confunde a los dos personajes principales de la sexta película del realizador, que en el curso del año también estrenó "Operación Fangio" y "Apariencias". Se ríen. Ella le ofrece una cerveza, y se intuye que hubo más de un chopp compartido entre ambos. Vuelven a sonreír. Y reaparece la anécdota del primer encuentro. "Estaba muy nervioso porque faltaba muy poco para empezar la filmación, y me dije bueno, voy a preguntar", admite Pauls. "Yo no sabía qué actor eras, pero hombre, cómo me descolocó esa pregunta", celebra Gil.
Es la hora de las preguntas: tendrán que meterse otra vez en esa historia de amor que comienza 25 años atrás en Buenos Aires, continúa en 1982 en Madrid y retoma su curso entre 1990 y 1999 nuevamente en Buenos Aires; él como Marcelo, ella como Alicia.
-Retomando a Stanislavsky, si lo permiten: ¿qué motivaciones encontraron para hacer estos personajes?
Gil: -Soy muy impulsiva para elegir mis trabajos. Muchas veces me dan algo para leer y ya sé desde antes si quiero o no hacerlo. Y este film, desde antes de leer el guión, ya sabía que quería hacerlo. Cuando conversé con Alberto (Lecchi), me interesó de qué hablaba la historia y cómo sería contada. Me asustaban bastante los saltos del tiempo, y tenía muchas dudas por hacer a una argentina, pero me enganché de entrada.
Pauls: -Conocía el proyecto desde un par de años atrás, a través de Nancy Dupláa, que originalmente iba a ser Alicia. Me parecía un personaje arriesgado: no es fácil pararse frente a una cámara y decir "tengo 42 años". Pero al mismo tiempo me resultaba atractivo. Además, me gustaba esto de contar una historia de amor y a través de ella lo que ocurrió en este país. Aunque los hechos se retrataron muchas veces y de varias formas en el cine argentino, sentí que en esta película había una nueva manera de contarlos.
-¿Cómo son estos dos personajes, que se pierden y se reencuentran en el transcurso de los años?
Gil: -Alicia es una mujer con ideales fuertes, que desde muy joven tiene en claro que quiere luchar para cambiar las injusticias que ve. Por eso se hace fuerte por fuera, aunque interiormente sea débil. La vida le ha dado muchos golpes.
Pauls: -Marcelo es uno de los tantos argentinos que en los últimos veinticinco años vivieron creyendo en lo que le decían. Tiene miedo de ver lo que pasa: por eso es uno más de los que se comprometen poco, política y hasta espiritualmente. Intenta tener las cosas armadas esquemáticamente, el suyo es un falso equilibrio.
-La historia de amor que ellos viven no pasa gratuitamente por determinados momentos sociales y políticos del país. ¿Cómo hicieron ustedes, que tienen menos de 40 años, para comprender a Alicia y Marcelo en esas etapas?
Gil: -Yo hice una especie de inmersión lingüística, cultural e histórica. En Madrid trabajé con una persona para adquirir el acento del argentino. Con Alberto (Lecchi) también hablamos mucho sobre esa época. De todos modos, creo que hay cosas muy universales en el film, como las casualidades, los encuentros y desencuentros, que no son características de determinada generación o cultura.
Pauls: -Por otra parte, creo que lo que cuenta esta película es cómo lo que pasó en este país en los últimos veinticinco años condicionó relaciones, amores y vidas. Evidentemente, no nos damos cuenta de los cambios anímicos que sufrimos a partir de las cosas que pasaron.
-¿Cómo se trabaja un personaje que cambia con los años?
Gil: -Empecé sola, con una cinta que me enviaron con textos, un mes antes de comenzar la filmación, para modificar el acento. Y cuando llegué a Buenos Aires, ensayamos durante dos semanas, todos los días.
Pauls: -Empecé trabajando el aspecto corporal, dos meses antes, con Susana Jasán. Me parece que en algún lugar de su cuerpo, en el transcurso de los años, el personaje advierte la imposibilidad de decir muchas cosas. Y me pareció que eso le pesaba en los hombros. Me parecía bueno ubicar corporalmente dónde ubicaba el amor no dicho o la bronca no expresada.
-"Nueces..." ¿es un film sobre las ilusiones perdidas o sobre las esperanzas recuperadas?
Pauls: -El país fue perdiendo su color a medida que pasaron estos años, pero el film es una mirada esperanzadora, en el sentido de que el color puede volver. Y me parece que también se plantea que las luchas tienen que ver directamente con el amor. Si pienso en el final de la película, me doy cuenta de que con uno solo que luche o con dos que se encuentren y descubran, ya hay una esperanza abierta.





