
El brillo de Caviar, de regreso al Maipo
Walter Soares y Marcelo Iglesias, pilares del grupo, llevan adelante el legado de Jean François Casanovas
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Durante muchos años compartieron el escenario. Fue durante la etapa más fuerte del grupo Caviar que conducía Jean François Casanovas. El maestro, lamentablemente murió, pero dos de sus discípulos más inquietos -Walter Soares y Marcelo Iglesias- decidieron recuperar la esencia de la compañía y por eso, bajo la dirección de Soares, preparan Club Capo Cabana, una experiencia que a partir del 7 de enero se podrá ver en el Maipo Kabaret.
"Jean no se fue. Continúa con nosotros -explica Iglesias-. Su espíritu, su energía, siguen acompañándonos. Lo extrañamos, por ahí lloramos, soñamos con él. Ésta perdida significa también un crecimiento grande." Y por eso, seguramente, está en estos creadores la idea de retomar el camino inicial de Caviar, aquel que se consolidó entre 1984 y 1990. Cuando eran una fuerte compañía que trabajaba con extremo rigor y no solo hacía exitosas presentaciones en Buenos Aires sino, además, en el exterior.
"Hoy en día cambiaron mucho las cosas -explica Walter Soares-. Caviar fue perdiendo su status de compañía para transformarse en un elenco. Ahora hay muchísimos bailarines transformistas. Cualquier variación relacionada con este arte la podes ver en Internet. En aquellos años lo que hacíamos era muy novedoso, estábamos muy unidos, nos involucrábamos de manera muy intensa en los distintos proyectos. Queremos recuperar eso. Poner toda la energía en el espectáculo. Cuando trabajabas con Jean, sólo lo hacías con él y no se hablaba de otro tema que no fuera el espectáculo. Marcelo ahora es una gran ayuda para mí, así podremos sostener esos principios y dar forma a un renovado y verdadero equipo". Ambos se conocen muy bien y compartieron muchos años esos particulares sketches y cuadros de music hall que muchos, inclusive, se divierten al verlos una y otra vez. "Queremos retomar el pensamiento, la filosofía de Caviar -agrega Iglesias-. Algo que se fue desvirtuando con el correr del tiempo. Por eso necesitamos volver a la esencia, a esa mezcla de teatro alternativo y cabaret transgresor. Buscamos nuestra inspiración en aquellos años gloriosos."
Club Capo Cabana es una experiencia que mostrará a una familia encabezada por una mujer mayor a quien acompañan sus hijos, sus sobrinos. Según afirman sus creadores contarán aspectos de la historia del espectáculo de todos los tiempos, a partir de 1920. En escena, se podrán ver 31 cuadros que darán cuenta de otras tantas situaciones breves. Habrá una gran producción de vestuario; musicalmente se combinarán diferentes géneros. Algunos artistas que han guiado el camino de Caviar se mantendrán, como la gran Josephine Baker que siempre estuvo presente en sus trabajos. También habrá una sección dedicada al tango con referencias a Carlos Gardel, Libertad Lamarque. Otro espacio que se ha recuperado es el coreográfico, que casi se había dejado de lado en los últimos proyectos.
El elenco se completa con Gabriela Figueroa, Juan Salas, Viviana Fiorito, Mauricio Guzmán, Johanna Ferrau y Facundo Vivona.
Un poco de historia
En el piso superior de la casa de Walter Soares se guarda la casi totalidad del vestuario y los respectivos accesorios que Caviar fue utilizando al cabo del tiempo. El espacio es algo abrumador pero, a la vez, transporta a quien lo recorre por universos muy opuestos: el flamenco, el music hall, el cabaret. Allí también ellos diseñan y cosen sus ropas.
Marcelo y Walter llegaron a Caviar de manera muy distinta. El primero audicionó para trabajar en Fénix, una exquisita creación de Casanovas, Renata Schussheim y Oscar Aráiz que, a mediados de la década del 80, presentaron en el hoy desaparecido teatro Odeón. Iglesias tenía 22 años y cuando lo convocaron sintió que empezaba a tocar el cielo con las manos. Él venía de la comedia musical y como todos los intérpretes en esos años se estaba formando en danza, teatro y canto. "Caviar me voló la cabeza -cuenta-, estuve veinte años integrando esa familia. Para mí al comienzo era algo inalcanzable porque ellos tenían otro vocabulario. Ese tipo de teatro, que revolucionó la escena argentina, siempre me resultó muy mágico."
El ingreso de Walter fue más inesperado. "Fui amante de Jean François Casanovas -cuenta-. Nos conocimos en una disco y desde ese día no nos separamos. Fuimos pareja y después de un tiempo dejamos de serlo, aunque laboralmente seguimos juntos. Cuando nos conocimos él tenía 34 años y yo 19. No entendía muy bien qué hacía, hasta que me llevó a ver sus espectáculos. En Michelángelo, Caviar actuaba junto a Moria Casán. Empecé siendo el asistente del vestidor y aparecía en dos pequeños cuadros. En una función hubo un inconveniente con un actor y comencé a desarrollar ese rol. Y así empecé a ser un artista, sin pensarlo, casi sin buscarlo. Siempre me gustó y amé hacer reír a la gente y reírme, llamar la atención. Me gusta que me mimen y por eso soy artista. Hoy toda mi familia murió, también Jean. Sino fuera artista no tendría el mundo que tengo". Las anécdotas de estos intensos amigos son innumerables. Han construido sus carreras casi juntos, se separaron un tiempo pero ahora vuelven a reunirse para homenajear a su gran maestro y, también, para dar cuenta que pueden seguir desarrollando su imaginación aplicando procedimientos muy bien aprendidos.
Club Capo Cabana
Dirección: Walter Soares
Maipo Kabaret, Esmeralda 443
Desde el jueves 7 de enero, de miércoles a sábados a las 21.30




