"El cascanueces" regresó con todo el brillo navideño
Espectáculo coreográfico por el Ballet Estable del Teatro Colón. Programa: "El cascanueces", música de Tchaikovsky, coreografía de Rudolf Nureyev según el original Petipa/Ivanov, repuesta por Aleth Francillon. Escenografía y vestuario: Nicholas Georgiadis. Diseño de iluminación: Roberto Traferri. Con Silvina Perillo, Jorge Amarante, José María Varela, Adriana Gancedo, Maricel De Mitri, Lila Flores, Omar Urraspuro, Eduardo Trabalón, Roberto Zarza, Leonardo Reale, solistas y cuerpo de baile. Director del Ballet Estable: Ricardo Bustamante. Director de la Orquesta Filarmónica: Jorge Mariano Carciófolo.
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El guión de "El cascanueces", extraído de un cuento de Hoffman (que tenía, como su relato "La niña de los ojos de cristal", en el que se inspiró el ballet "Coppelia", visos más truculentos), se ubica en una Nochebuena y es especial para evocar, por medio de la danza, la fiesta navideña. Con la ideal música de Tchaikovsky, en su tercera y última colaboración mano a mano con los coreógrafos originales, Marius Petipa y Lev Ivanov, la obra se estrenó en San Petersburgo, en 1892.
En aquel momento, y en posteriores versiones, el argumento fue bastante naïf y el papel de Clara, una niña de 12 años, es representado por una bailarina, y el del Hada Confite, que realiza el pas de deux más importante de la obra, por otra de rango superior, muy adentrada en el purismo clásico.
El relato transcurre en la fiesta del 24 de diciembre en la casa de los padres de Clara. Allí, su padrino Drosselmeyer (un personaje extraño y atemorizante) le regala un muñeco que con su mandíbula rompe nueces. Encantada con el presente, la niña se queda adormecida en medio de la celebración.
En su ensueño, atraviesa por variadas aventuras, desde pesadillescas, como el ataque del rey de los ratones y su séquito de roedores y la escena de gigantescos murciélagos con enormes cabezas que tienen los rasgos de sus parientes y amigos, hasta felices, como las que suceden en el maravilloso reino de las confituras. A todo esto, el muñeco, que abraza continuamente, de un objeto inanimado se convierte en un príncipe gentil y caballeresco de carne y hueso, que impulsará sus primeros sentimientos de amor. Cuando Clara despierta, no sabe muy bien si fue ficción o realidad lo que vivió.
Nureyev, autor de esta versión que el Colón repuso el año pasado después de 26 años desde que el gran bailarín ruso la montó, en 1971, para el repertorio del Ballet Estable, más que apoyarse en las características infantiles y dulces de la versión de Petipa/Ivanov hizo una ilación lógica entre las reacciones comunes y caprichosas de una adolescente, el verismo del entorno familiar y de la fiesta con los factores psicológicos e ideas que subyacen en su inconsciente, seguramente, influido por lo que Hoffman quiso traducir en su cuento.
Sueños y realidades
Por eso, aquí las escenas se despliegan una tras otra entremezclando lo onírico y las fantasías con lo cotidiano. Sin embargo, en los fragmentos de tintes féericos, Nureyev inserta la acción con una fluidez que da unidad a todo el libreto. Es una coreografía de gran despliegue y exigencia en las interpretaciones, tanto del conjunto como de los solistas.
Aquí, Clara también hace el papel del Hada Confite, y Drosselmeyer es asimismo el Príncipe. Este doblez de los personajes (que interpretó el propio Nureyev cuando se estrenó en el Colón, junto a Olga Ferri) permite mayor actuación de los protagonistas y los obliga a apelar al máximo de sus dotes. Para ellos, el coreógrafo inventó tres pas de deux que son pruebas muy difíciles de superar.No sólo influyó su impresionante talento, que podía realizar todo, técnicamente hablando, sino asimismo se manifiesta su avezado y conocedor manejo de la escuela del Kirov, donde él comenzó, de la muy intrincada de Bournonville.
No le hace fácil la tarea al varón ni a la mujer, además de a los solistas y al cuerpo de baile. Musical, con pequeños y dificultosos pasos y con acciones a dúo que demandan una total comunicación y firmeza de la pareja principal, la obra rezuma belleza, precisión, majestuosidad y profundidad.
Bailarina deslumbrante
En su esplendor, Silvina Perillo compuso una Clara juguetona, mas no tontuela. En las escenas donde debe mostrar miedo y algo de dramatismo (durante sus pesadillas), su representación fue excta, sin desbordes, pero transmisora de sus angustiosas emociones. En el pas de deux correspondiente al HadaConfite, con excepcional técnica (fueron deslumbrantes sus piruetas dobles terminadas en developpés a la segunda), da brillo a su personaje y confiabilidad a lo que Nureyev quiso traducir en este papel femenino. Durante los dos actos, desde la inquieta Clara hasta la radiante mujer iluminada por sentimientos más maduros y apasionados, Perillo fue una bailarina ideal en tecnicismo y expresividad.
Amarante fue buen partenaire, con agradable estampa, aunque frío en su personificación del Príncipe (no así en la de Drosselmeyer, al que dio tenebrosa y fuerte caracterización) y con una técnica poco convincente.
El cuerpo de baile fue magnífico, tanto en los bailes de la fiesta como en el famoso y fulgurante Vals de las Flores, y el elenco femenino estuvo superlativo en el Vals de los Copos de Nieve. Se destacaron los solistas Lila Flores,María Eugenia Padilla (líderes en los Copos); Miriam Coelho y Martín Miranda en danza árabe; Maricelde Mitri, Flores y Omar Urraspuro en la Pastoral; Edgardo Trabalón, Roberto Zarza y LeonardoReale, en la danza china, y José María Varela y Adriana Gancedo, en el baile español. Espectáculo coreográfico por el Ballet Estable delTeatro Colón. Programa:"Elcascanueces", música de Tchaikovsky, coreografía de Rudolf Nureyev según el original Petipa/Ivanov, repuesta por Aleth Francillon. Escenografía y vestuario: Nicholas Georgiadis. Diseño de iluminación: Roberto Traferri. Con Silvina Perillo, Jorge Amarante, José María Varela, Adriana Gancedo, MaricelDe Mitri, Lila Flores, Omar Urraspuro,Eduardo Trabalón, Roberto Zarza, LeonardoReale, solistas y cuerpo de baile. Director del Ballet Estable:Ricardo Bustamante. Director de la Orquesta Filarmónica: Jorge MarianoCarciófolo.




