El cavernícola, una película animada al estilo old school sobre la prehistoria del fútbol

Becher en el rodaje, junto a Dug, el protagonista de la película
Becher en el rodaje, junto a Dug, el protagonista de la película Crédito: BF
Con personajes de arcilla y la técnica del stop motion, Will Becher trabajó junto a Nick Park el legendario creador de Wallace & Gromit
Natalia Trzenko
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22 de febrero de 2018  

Los dientes protuberantes, los ojitos saltones y bien pegados, en más de un sentido. Desde los veteranos Wallace & Gromit, el dúo de dueño y mascota creados por Nick Park, personajes hechos de arcilla y puestos a vivir gracias a la animación stop motion, el estudio Aardman se hizo conocido por sus películas encabezadas por estas pequeñas maravillas que despiertan enormes dosis de ternura y comedia solo con aparecer en pantalla.

Sin embargo, en El cavernícola, que se estrena hoy en las salas locales, los personajes de Park hacen mucho más que acto de presencia.

Es que esta vez las criaturas de arcilla viajan a la prehistoria del mundo y, en un punto, también a la del estudio que las fabrica.

“Nick quería volver a los orígenes, al estilo de lo hecho a mano y celebrar que se trata de animación hecha en arcilla. Además el tema de la película encaja a la perfección con este regreso a las fuentes”, explica Will Becher, discípulo del legendario Park, que para este film le encargó la exigente tarea de ser el director de animación; por estos días está de visita en Lima, donde se celebra un festival de cine para niños .

En un género en el que los modelos hechos por computadoras y los efectos digitales son la norma general, Aardman decidió que era tiempo de volver a poner las manos en la masa. Literalmente. Para contar la historia de Dug y su tribu, un grupo que hombres y mujeres de las cavernas que deberán encontrar la forma de conservar el valle en el que viven frente al avance de la edad de bronce, el equipo de producción decidió recurrir al su viejo oficio de escultores de modelos en arcilla.

“Fue complicado porque los animadores son tan detallistas y cuidadosos con los modelos que para ellos fue difícil aceptar esta técnica más anticuada. Por ejemplo, el pelo de los personajes, una obsesión de los animadores desde el principio de los tiempos del género, se mueve de manera menos realista que a la que nos tienen acostumbrados los films digitales”, dice Becher.

Claro que aunque los modelos de arcilla se vean algo rudimentarios–por ahí circula alguno de los personajes con la marca del pulgar de su animador en el cuerpo–, lo cierto es que en los siete años que demandó la producción de la película aparecieron herramientas y materiales nuevos que se incorporaron a los “esqueletos” de los protagonistas. Es que, a la hora de viajar a la prehistoria, Park y su equipo decidieron que lo más divertido sería imaginar también esa época como la cuna del fútbol como lo conocemos ahora y para eso necesitaban personajes que pudieran manipularse para practicar el deporte y multitudes que los aclamaran en el estadio.

“Gracias a las nuevas tecnologías pudimos hacer cosas con stop motion que no eran posibles antes. Para las escenas en los partidos de fútbol utilizamos modelos animados digitalmente y los combinamos con los que fueron creados a mano. Queríamos que esos dos mundos, el digital y el artesanal, estuvieran juntos y conectados. Por eso trabajábamos todos los animadores juntos en el set”, cuenta Becher, y se ríe cuando se le pregunta si la paciencia es una de las virtudes necesarias para hacer lo que él hace. Después de todo, la filmación de esta película llevó algo así como dos años y medio y una de sus tomas favoritas, esa en la que el cerdo/mascota de Dug le da un masaje al villano que quiere invadir su valle, se hizo en ocho largas semanas.

Un confeso novato en todo lo que tenga que ver con el mundo del fútbol, Becher recuerda que todo este proyecto comenzó con un dibujo de Park. Aunque el director tampoco sabe nada del deporte, un día trazó la silueta de un cavernícola pegándole a una pelota con su garrote. Y de allí empezó a imaginar esta film, que además está repleto de chistes, dinosaurios y un pato gigante que se roba la película. “Nuestra inspiración y a lo que Nick quería rendir tributo son las películas de Ray Harryhausen, pionero de las técnicas del stop motion que nosotros utilizamos para homenajarlo con El cavernícola”.

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