
El cine, a puro galope
En una estancia de la provincia de Corrientes, La Nación fue testigo de una jornada de rodaje de "Doña Bárbara".
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El film que Betty Kaplan realiza sobre la novela de Rómulo Gallegos, con Esther Goris y el cubano Jorge Perugorría en los papaeles protagónicos.
CORRIENTES.- Luego de varios días de intensas lluvias, el sol cae a plomo sobre los pastizales y los algarrobos del extenso campo de la estancia Curuí-Porá, ubicada en la localidad de Saladas, a ciento treinta kilómetros de la capital correntina.
En ese lugar, la directora Betty Kaplan rueda las últimas escenas de la coproducción argentino-española "Doña Bárbara", una adaptación de la novela de Rómulo Gallegos protagonizada por Es-ther Goris y el cubano Jorge Perugorría.
Multicolores sombrillas resguardan a técnicos y actores del calor y de la plaga de mosquitos, mientras la realizadora -rubia, de profundos ojos claros, vestida a la usanza gauchesca y montando de a ratos un nervioso tordillo- da los toques finales para plasmar una escena en la que una briosa tropilla cruza raudamente el campo.
Una inmensa grúa, en cuya pluma se instaló la cámara, registrará la panorámica en todo su esplendor. Jorge Perugorría -sombrero aludo, bombachas anchas y botas- participa de esta secuencia que Betty Kaplan, asistida por varios expertos lugareños, debe repetir sin perder su humor ni alzar la voz.
Los casi cuarenta grados no hacen perder el entusiasmo a los integrantes del equipo de filmación.
La hora del almuerzo -un típico asado criollo, ensalada y buen vino- es propicia para el diálogo con Betty Kaplan, esta neoyorquina descendiente de venezolanos que con su primer largometraje, "De amor y de sombra" (1994), con Antonio Banderas, logró el interés internacional.
"Rodar "Doña Bárbara" -dice a La Nación - era una asignatura pendiente que debía rendir. Me consustancié mucho con la novela original y escribí el guión. Pero no era fácil rodarla. Se necesitaba un capital importante, y el proyecto se fue postergando hasta que pude ponerme tras la cámara."
Apostar al respeto
-¿Qué te atrajo fundamentalmente de la novela de Rómulo Gallegos?
-El humor, la sensualidad y lo eminentemente latino que narraba la historia. Aunque soy norteamericana, lo latino me interesa por mis ancestros, y deseo que mi cine cuente anécdotas que hablen del amor a la tierra, del enfrentamiento entre caracteres y de la pasión de sus personajes.
-¿Tu guión respeta el libro del escritor venezolano?
-Mantuve en él la esencia del escritor. Fui muy fiel a esa lucha entre lo salvaje y lo civilizado que es la característica del relato original. Siempre procuro hacer películas que puedan verse a través de la emoción. Quiero que mis obras conmuevan sin golpes bajos, que permitan al espectador pensarlas una vez que se retiró de la sala.
La cineasta, que se inició en el mundo de las imágenes con varios cortometrajes y documentales y ganó prestigio y popularidad con "Bolívar", una miniserie para televisión de nueve horas de duración, añade: ""Doña Bárbara" resume la existencia de un hombre que se enfrenta al poder y a sus demonios, a los demonios de su pasado. Hay mucho de mágico en todo esto. Y la literatura de América latina une lo mágico y lo poético. Este es el motivo por el cual me apoyo para mis trabajos."
-¿No se te olvidó que, en la década del cuarenta, María Félix había protagonizado una versión de "Doña Bárbara"?
-No me olvidé de eso. Es más, volví a ver esa película y comprobé que la trama era una excusa para que María Félix apareciese en la pantalla. En esa época era una diva, y todo el complejo dramático del relato giraba en su torno. En realidad, "Doña Bárbara" tiene como eje a Santos Luzardo, un joven abogado que en su infancia abandonó la estancia en que nació, como consecuencia de una tragedia familiar, y regresa luego de muchos años con el propósito de volver a París. Pero la tierra indómita comienza a seducirlo.
Betty Kaplan, distendida de la agotadora jornada de filmación, apunta que "al escribir el guión pensé que Jorge Perugorría era el actor indicado para el personaje. Lo había visto en "Fresa y chocolate" y tuve la certeza de que él debía ser Santos Luzardo".
"En cuanto a Esther Goris -prosigue la directora-, su incursión en el film fue casi cómico. Enterada de que yo iba a llevar a la pantalla esta novela, fue a verme a Los Angeles, donde vivo, y me preguntó: "¿A quién debo matar para hacer Doña Bárbara?" Luego la vi en "Eva Perón" y supe que no me defraudaría. El papel es un reto para una actriz vibrante y fuerte que lleva la pasión al límite. Ahora, y ya en el final del rodaje, comprobé que no me defraudó."
Elegir los papeles
Desde su primer film, "Fresa y chocolate" (1993), Jorge Perugorría, un actor cubano que hasta ese momento se había dedicado al teatro y a la televisión, captó la atención de los productores de Europa y América latina.
"Derecho de asilo", de Octavio Cortázar; "Dile a Laura que la quiero", de José Miguel Juárez; "Guantanamera", de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabio; "Historias clandestinas en La Habana", de Diego Musiak, y varios títulos más le permitieron captar la atención de productores de España, Brasil y la Argentina, donde rodó "La vida según Muriel", de Eduardo Milewicz.
"La convocatoria de Betty Kaplan para protagonizar "Doña Bárbara" -dice- me entusiasmó de inmediato. Es una historia de violencia, lujuria y amor que transcurre en un país indeterminado de América latina. En esa inmensidad, la bravura es necesaria tanto para dominar a caballos y toros cimarrones como para sobrevivir."
-¿Es un papel distinto de los que hiciste hasta ahora?
-Completamente distinto. Es un personaje que me atrapó desde que leí el guión.
-¿Cuál es la situación actual del cine cubano?
-Muy mala. Se filma muy poco, ya que no hay capitales para la industria. Por eso decidí ampliar mi carrera en otros países... Eso no quiere decir que no volveré a trabajar en Cuba.
El rodaje de "Doña Bárbara" debe continuar. Directora, actores y técnicos se disponen a hacer frente al intenso calor con el mismo entusiasmo del primer día.
"Ojalá que este esfuerzo -finaliza Betty Kaplan- se vea recompensado con el fervor del público. Luego de siete semanas de rodaje, ya estamos llegando al final, y proyectamos estrenar la película en Buenos Aires en abril del próximo año... Por mi parte, ya me siento ligada íntimamente con la Argentina."
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