
El desembarco de Tower Records
Renovación: la instalación de la disquería Tower Records en Buenos Aires, promete cambiar algunas costumbres
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Para los que aman la música Tower Records era, hasta ahora, parada indispensable en cualquier viaje al extranjero. Si hablamos de Manhattan podía ser el local del Greenwich Village o el cercano al Lincoln Center. Up or down city, siempe fue la meca de los que gustan de pasar horas recorriendo batea tras batea. Todo, o casi todo, lo musicalmente imaginable está allí.
Pero, desde mediados de marzo, ya no hará falta ir tan lejos. Tower tendrá su local en Buenos Aires. Una antigua galería en Santa Fe y Callao, está siendo refaccionada para albergar discos, revistas, libros, CD Roms y videos. Serán 1700 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, para lo que será el primer local de la cadena para América del Sur.
"Buenos Aires estaba en la mira de Tower Records desde hace tiempo - cuenta Robert Olsen, el encargado de traer la cadena a Buenos Aires-. Es una gran ciudad, con mucha gente, que posee una cultura interesante y mucho amor por la música. Es entonces un lugar ideal para un negocio como el nuestro, claro que había que pensar en el tema económico. Ahí surgieron las dudas". El americano gesticula, "oh boy, no lo sé, decíamos. En definitiva se trataba de un asunto de fé. Y nosotros la tenemos. Tenemos fe en la economía pero sobre todo creemos en el amor de la gente por la música y el arte. En eso confiamos."
Este local es sólo el primer paso. No piensa, asegura, quedarse solamente con él. "Vamos a abrir cuantos negocios sean necesarios para satisfacer al mercado local. Pero nuestro concepto no es abrir muchas pequeñas disquerías. Creemos en los grandes locales, por eso el segundo, que estará en el barrio de Belgrano, será un verdadero big store." Muestra entonces la sucursal en Osaka, "algo así", dice y quedamos impresionados.
Viaje al país de las bateas
El primer local de Tower Records en Buenos Aires, que se inaugurará en marzo, ocupa todo el tiempo de Robert Olsen. Listas de discos, importaciones, los mil y un detalles para que todo llegue a estar en su lugar a tiempo.
En su entusiasmo saca a relucir los planos. "Queda en Santa Fé entre Callao y Riobamba", dice y esos nombres, en medio de su tan americano idioma, suena a castellano casi porteño. El plano muestra dos plantas. En la de abajo habrá una gran sección de rock y soul, blues, zydeco, dance, tecno, singles, cassetes, videos y CD roms. Allí estará también el área, importante asegura, dedicada al rock nacional. Sobre el costado que da a Callao habrá dos áreas de libros: uno de títulos en castellano y otro en inglés.
En el primer piso, a la derecha, habrá un sector muy grande y separado para la música clásica y ópera. "Sabemos del gusto de los argentinos por la música clásica. Nos ha sorprendido". Todo a lo largo del local, sobre un costado, el jazz. Dos asignaturas bastante pendientes en nuestra ciudad. Al fondo world music, tango, folklore, easy listening, bandas de sonido, new age y la sección revistas.
"En el medio queda un lugar para algo en lo que nosotros creemos firmemente, los listening station. No queremos que alguien llegue a su casa y diga «Oh, Dios, que me he comprado»."
Cambio de hábito
La instalación de la cadena Tower cambiará algunos de los hábitos de los melómanos. Habrá allí una extensísima cantidad de títulos, incluidos algunos importados que ahora sólo se consiguen en las las cuevas especializadas. Además de combinar, en un mismo local, discos y libros; una receta que ya existe, y desde hace años, en la avenida Corrientes pero que nunca agota ambos rubros.
"Habrá una gran variedad. Partimos de la base de que tratamos con gente inteligente, que puede amar profundamente una fuga de Bach pero también disfrutar cuando escucha jazz o a los Rolling Stones.
"La gente es muy diversa y creo que tendemos a olvidarlo cuando intentamos venderle lo mismo a todo el mundo. Tratamos de encasillarlos, de creer que a determinada cantidad de personas le gusta la música clásica, a tantos otros el pop. Y creo que eso no es verdad, por eso vamos a traer un amplio espectro de música. No queremos tener quince mil copias de un mismodisco. Queremos tener un poco de cada cosa, pero de todo. Hay artistas, como Bob Dylan o Keith Jarret, que tienen editados una enorme cantidad de álbumes a nivel internacional. Aquí, por diferentes motivos, no están todos, habrá como mucho cinco o diez de cada uno. Bueno, nosotros queremos completarlo".
Otra de las filosofías de la empresa tiene que ver con el entorno. La meta es lograr ambientes agradables, donde el cliente pueda sentirse a gusto. "Si alguien viene a nuestro local y durante cinco horas da vueltas, mira revistas y libros, escucha música, revisa compactos y no compra nada. Fine, pasó un buen rato y, tal vez, la próxima vez compre. Habrá vendedores pero sólo si uno los requiere".
El tema del personal también es peculiar. En los locales norteamericanos, y casi como una política, tienden a reclutar personajes: desde alternativos pelos de colores hasta dreadlocks, esas curiosas trenzas al estilo jamaiquino. Acá aún no está decidido el estilo, pero en principio tendería hacia un punto medio. Ni tan sobrios que intimiden, ni tan extraños que inhiban.
Con 180 locales repartidos entre los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón y otros países orientales, Israel y México la expectativa es grande. "Sé que mucha gente aquí conoce ya a Tower y se estará preguntando si el de aquí será como, por ejemplo, el de Nueva York. Les digo que esto es y no es verdad. No será igual porque tratamos de que cada uno tenga sus características. Inclusive acá habrá, arquitectonicamente, algunas sorpresas que no te voy a contar y que serán totalmente nuevas, incluso para Tower. Pero en cuanto a stock no habrá ninguna diferencia. Te lo aseguro".




