El doctor Chávez y el señor Hirsch
El otro yo plástico del actor de Un oso rojo
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"Te permito que les digas lo que quieras. Todo, excepto que son un hobby", advierte el actor Julio Chávez personificando a su otro yo, el artista plástico Julio Hirsch (en realidad, su verdadero nombre). Y el objeto de esta defensa es su producción de muebles en miniatura que hasta el 4 de mayo expone en el restobar Sonoridad Amarilla (Fitz Roy 1983), en Palermo.
Es conocida la dedicación del protagonista de la película Un oso rojo a la pintura. Pero sólo sabiendo que su padre fue carpintero puede alguien comprender esta otra... afición. He aquí su descargo: "La palabra hobby atañe a cuestiones personales por las que uno no cobra –explica–. Pero es un problema porque eso no hace a las actividades menos serias ni menos profundas. Lo que pasa es que la plata es fuerte en nosotros. Si no hay dinero de por medio, todo es hobby."
Hirsch se dedica a las artes plásticas desde hace veinte años. Y hace dos, mientras construía los marcos de sus cuadros con telgopor, dándoles carácter de madera, descubrió a estos objetos que define como "primarios, casi sin forma. Me gustó la ficción de construir algo que parezca madera, pero que al levantarlo resulte liviano como un pan –cuenta–. Y cuando empecé a construir esos mueblecitos pequeños, inútiles, me puse a asociar esta actividad con el hecho casual de que mi padre era carpintero. Pero nunca hubo un acto consciente".
Obras de ficción
Tienen forma de piano, de armario, de telar, y hasta de un combinado Winco. Pero hay que usar la imaginación para hallar las semejanzas. "Es que cuando un mueble empieza a parecerse mucho a un armario, acabo con el parecido –explica–. Digo: voy a hacer un roperito. Pero siempre me ocupo de que no se parezca tanto o que parezca hecho por alguien que no pudo terminarlo. ¡Ese es el detalle!: que las cosas parezcan hechas por alguien al que le salieron mal."
Hirsch acabó construyendo sus muebles en cartón. Y como quien decora una torta, luego encastró azulejos pequeños y amorfos. "Necesitaba encontrar material brilloso, algo que evoque y tenga que ver con las joyas –dice–. Encastrado en el cartón que parece madera, el azulejo semeja una piedra preciosa. En ese sentido asocio esta actividad con la teatral. Porque representa algo que, en la realidad, no lo es. Por eso, ambos trabajos pertenecen al mundo de la ficción."
La muestra se llama Insistencia en la construcción. Y el antecedente del padre carpintero no es menor. "Nací rodeado de su trabajo, pero esto no es un homenaje a su ocupación. Más bien, es un homenaje a la mía, inspirado en la suya –argumenta con singular lógica–. En cualquier persona un mueblecito evoca cosas, resonancias. El mueble es nuestra historia."
Si bien Hirsch ve a sus criaturas "encantadoras", por momentos no suena muy amigable el modo en que las define (¡Y después les molesta que le hablen de hobby!). "Es que son inútiles. Inútiles por el tamaño; porque no son de madera y nada puede hacerse con ellos. Pero parecen muebles", culmina con una sonrisa. ¿Y cómo se familiarizan con sus múltiples actividades? Porque Julio continúa dando clases de actuación, pronto se estrenará una película que protagoniza (Extraño, dirigida por Santiago Loza) y una obra teatral que escribió y dirigirá. Como si fuera poco, posiblemente también protagonice una miniserie para TV.
"La vida parece corta; pero no es tan corta. Y el tiempo parece volar; pero no vuela tan rápido –reflexiona–. Hay bastante tiempo en el día. Y si existe un poquito de organización y concentración... bueno, me hago lugar para construir mueblecitos. Mi propio mundo."
Jorge Luis Fernández





