
El futuro ya está en danza
Con el reconocimiento del éxito y la fuerza de la juventud, cuatro coreógrafos hablan de los proyectos que bailan en sus mentes.
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La danza se mueve, y el movimiento es el mayor aliado, esencialmente, de este arte.Y si algo se mueve, hay acción y necesidad de seguir, de no parar, de no detenerse, es que hablamos de danza. Y a pesar de los inconvenientes y las dificultades, quienes está entregados a esta vocación persisten. La senda continúa abierta y se nutre de nuevos alientos.
No es la efervescencia de otros épocas, sobre todo, de la década de 1960, cuando surgieron los nombres grandes de la coreografía: la alemana Dore Hoyer estaba en el país, y existían espacios como Amigos de la Danza y el Instituto DiTella, que alentaban la experimentación y el fogueo.
Hoy parecería que todo está hecho. Sin embargo, la actividad resurge; el tiempo abre nuevas brechas a la creatividad y es ahora el momento en el que, después de aquellos años dorados, otros construyen para el futuro: Roxana Grinstein, Diana Theocharidis, Carlos Trunsky y Miguel Robles están afirmados en el camino de lo que desean hacer en la vida. Una vida que es y, seguramente será, el futuro de la danza en nuestro medio.
¿Cómo ven el panorma de la danza y cuáles son sus aspiraciones?
-Acabo de regresar de Israel -dice Grinstein- donde gané el premio a la mejor coreografía de la Suzanne Dellal Dance Competition. En ese país, muy pequeño, hay un impresionante movimiento de danza contemporánea; muchísimos grupos sonsubvencionados o cuentan con algún apoyo estatal para continuar desarrollándose.
Aquí estamos desprotegidos; en concreto, la danza está abandonada a su suerte. Hablo de los esfuerzos que hacen los grupos independientes, ya que para que una labor crezca y dé frutos debe haber continuidad. Es necesario para elevar el nivel general de la danza, para que la gente joven pueda desarrollarse y para que existan referencias y estímulos.
"Haber montado -dice Trunsky- una obra para el Ballet del Teatro Colón, del cual soy integrante no significa que se hayan cumplido mis metas:"Bailando Honegger" surgió en el Taller Coreográfico del elenco y, gracias a que hubo una buena preparación previa y ensayos suficientes, la obra fue más tarde incorporada al repertorio d e la compañía Estable e interpretada por mis compañeros.
Sin embargo, me encantaría contar con un grupo de gente con el cual trabajar. Cuando quise hacer cosas fuera del Colón, el costo fue altísmo por el desgaste de no conseguir mínimos elementos hasta por la cuestión económica, que se paliamos entre los baialrines y yo. Todo fue a pulmón. No se pude armar un grupo y exigir cuatro o cinco horas de ensayo y trabajo diario si no hay respaldo económico.
"A pesar de que formé mi compañía hace ocho años _dice Theocharidis_ y milagrosamente pude mantener la unidad, mis aspiraciones no están cumplidas, porque mi idea es trabajar paralelamente con un grupo de músicos. Actualmente, la ganancia está en el borderaux de cada espectáculo, si es que hay alguna recaudación. Durante un par de años, y porque gané varios premios coreográficos que significaron dinero, pude producir mis proyectos y pagar el cachet de los bailarines. Ahora es imposible."
-¿Cómo describen el perfil de sus trabajos?
"Mi estilo -continúa Diana- es unir la danza y la música. Me interesa la actuación de los instrumentistas en vivo y, generalmente, las partituras originales: trabajé con varios compositores en este sentido.
Me tomo largo tiempo para investigar desde el movimiento lo que deseo concretar en escena: "Cuarteto para el fin del tiempo", con música de Olivier Messaien, que repuse hace poco en el SanMartín, me llevó un año.
Tengo una idea intuitiva de lo que quiero: según las obras, a veces, me acerco, otras, me alejo. La creación significa esa búsqueda que, por suerte, no está terminada. Aspiro lograr un lenguaje con el cual me identifique y con el que los intérpretes y yo nos conjuguemos."
"Haber estudiado -dice Robles- con Ana Itelmanen el Taller Coreográfico delSanMartín marcó mi vocación coreográfica.
A los 19 hice mi primer trabajo.Formé mi grupo, Antikos, en 1992. Esta posibilidad de creación grupal tiene también un sentido de exorcismo. A través de la danza puedo expresar todo lo que no manifiesto de otra manera.
La necesidad de hacer coreografías es paralela a la de indagar y sacar ciertas cosas de mí.
A pesar de las enormes dificultades, de estar quejándome continuamente porque todo es arduo y sin dinero, mi impulso interior tiende a la esperanza; lo que interesa es seguir."
Un destino de boxeadores
Excepto Trunsky, que cobra su salario como integrante del Ballet del Colón, los demás se mantienen a puñetazos, dictando clases o en otras labores. Los proyectos coreográficos son autosolventados; son sus propios y humildes patrones. Todos tienen la sensación de invertir in eternum sin la ilusión de recuperar el capital. Lo que cuenta, nuevamente, es la intensa necesidad de crear.
"Desde chico bailaba -dice Carlos-, me tiraba de la mesa, hacía movimientos al compás de la música que escuchaba por la radio. Un día me dijeron que en el Colón se podía bailar.
Allí aprendí una técnica, la clásica, con la que comencé a expresarme. Luego formé parte, hasta hoy, de la compañía; también, del Ballet Contemporáneo del SanMartín, que se manifiesta en la vía moderna.
En la creación no me interesa qué técnica uso, si hay contracciones, las rodillas hacia adentro, los pies descalzos o en puntas: son elementos que tengo para demostrar una sensación equis. Siempe vi las imágenes en el espacio impulsadas por la música.
Monto diferentes movimientos hasta que hago la selección de lo que se acomoda con mi visión interior y, de allí, sale el producto. Cada vez que una obra está en escena, me sorprende, porque, en realidad, lo más interesante es el proceso de creación."
"Lo que nos une -explica Roxana- es la pasión entre los coreógrafos y los intérpretes y a todos con la danza.En mi caso fue "Reverberancias", una obra cuyo primer esbozo hice en 1984, la que cambió mi rumbo, porque me interesó hacer coreogarfías para otros.
Lo anterior quedó pegado con mi carrera de bailarina. Trabajo mucho con lo visual, más que con la música. Me interesa el claroscuro, las luces y las sombras, las imágenes superpuestas. Así llegó "El escote": las formas cuentan; hay una visión plástica que no se despega del contenido emocional."
Las grandes apuestas
"Respecto de mis obras -dice Carlos- , sin duda "Bailando Honegger" gustó al público y a la crítica: esto me agrada.
Sin embargo, la que más me interesa es "Numinor", una coreografía de mis inicios que no vio casi nadie. Es una fuerte propuesta teatral.
La música, muy violenta, pertenece a KeithJarret (tuve la suerte de que el propio compositor me diera la información necesaria). La primera parte es bailada por mujeres; la segunda, por hombres: hacen exactamente las mismas secuencias. La considero mi autorretrato; inclusive, aunque no está evolucionada, el planteamiento de los movimientos es lo que más me atrae de lo que he hecho hasta hoy y, seguramente, es la obra que más quiero.
"Mis coreografías -dice Diana- traducen resonancias; hechos, ideas, sentimientos de la vida que hacen impacto mí y salen a través de la danza. La verdadera satisfacción es poder hacer la obra, el proceso de gestación.
Cuando la obra sale a la luz, no me importa tanto si será una función o veinte:la alegría es haber podido plasmar lo que tenía en la mente y en el corazón."
"Hay que entender -dice Roxana- que si bien ninguno hace una traducción exacta de su vida o de sus estados anímicos, cada cual traslada su universo personal. Por esta causa, la visión es única y tiene sello propio."
"Descubrí , en 1993, -dice Miguel- un diferente prisma a partir de "Frío ascético", obra que comenzó una especial trilogía con "Fábula apócrifa" y terminó, en 1995, con "Miserere". Las tres están encadenadas y siguen mi interés por temas religiosos, por mundos oscuros, un lenguaje que intenta la expresión hasta los límites, donde aparecen cuerpos deformados, torturados.
Esto surgió por un gran conflicto respecto de mi idea del bien y del mal y de mi formación en un colegio de sacerdotes. Si"Frío" fue el inicio hacia el infierno, por lo que salió en "Fábula" la llamé mi obra maldita: hasta generó cosas terribles entre la gente de la compañía., de tanto meternos en lo más siniestro.
En"Miserere", el tema existencial continúa, pero, aunque hay agonía, aparece al luz y la invocación a la esperanza.
Respecto de coreógrafos admirados, surgen los nombres de Pina Bausch (la que abrió mundos); Mats Ek por su extraordinaria versión en danza contemporánea de "Giselle"), el monolítico repertorio de la pionera Martha Graham, Vaslav Nijinsky, WilliamForsythe y Jiri Kylián (por su rico y deslumbrante lenguaje).
-¿Son defensores de la fuerte formación técnica?
-Para tener libertad -dice Roxana-, para expresarse sin límites, el bailarín debe poseer excelente técnica. Es el elemento que tenemos para romper las limitaciones.
"El cuerpo responde así -según Diana- a la todas las instancias y estilos, a través de la información que ha recibido durante años, que es siempre al misma, los mismos pasos de las clases.
¿Cuál es el futuro?
"No entiendo -medita Miguel- que ningún gobierno, sea el que sea, de ayuda. No basta que nos unamos bailarines y coreógrafos si después no vemos el mañana.
"La danza es parte de nuestro patrimonio cultural -dice Carlos- pero no es la única que está abandonada: parecería que la cultura toda está en desgracia.
"Lo que asusta -dice Roxana- es que cuando los argentinos nos presentamos en el extranjero hacemos buen papel;casi siempre ganamos premios y somos reconocidos: los nombres son muchísimos. Para ir a Israel tuve ayuda, en algunos pasajes, de la Secretaría de Cultura de la Nación; si no, no hubiera podido ir .Lo que importa es que aquí hay calidad:mostrarla afuera es una manera de hacer conocer nuestra identidad y quienes pongan dinero en esto, en la cultura, no sufrirán decepciones.
Excepto Diana, que ya hizo su experiencia en el extranjero, los demás coinciden en que si tuvieran gozaran de buenas condiciones de trabajo en otro país, se irían. Sería el caso tan común de talentos que pierde el arte nacional.
Lo curioso es que, de América latina, la Argentina es el país que tiene la mayor y más larga tradición en en danza clásica y moderna. Aquí existen asentadas escuelas en ambas técnicas; conocimiento y estilo; valiosos coreógrafos e intérpretes;público experimenatdo y amante de este arte.
El campo es amplio y tuvo un sólido y fulgurante pasado. El presente es incierto y el futuro está en manos, exclusivamente, del inmenso esfuerzo, autoaliento y pasión de los que quieren seguir en la senda. La mención final del cuarteto es:"Esperemos que ésta no sea otra especie en vías de extinción..."
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