El hombre y el poeta en todo su universo
Si una obra teatral lleva por título el nombre de un personaje de la historia política, social o artística, posiblemente el primer deseo del público sea encontrarse con el personaje tal cual lo conoce o imagina. Los iniciados en el tango, en Homero Manzi y su obra, probablemente no encuentren en la primera escena de Manzi, la vida en orsai al Homero calcado que esperaban. Sí, tiene la barba candado, pero ese tan saltarín y divertido tal vez tome cierta distancia de uno más sobrio en su verbosidad; más corpulento y, probablemente, menos ágil. Entonces: ¿por qué Manzi, la vida en orsai es una obra brillante, con 23 premios y una magnífica reposición que debutó el último viernes?
Para encontrar la respuesta hay que ver el todo. Jorge Suárez (un notable Manzi) tiene en Néstor Caniglia (a cargo de tres personajes) a un gran interlocutor, y en Julia Calvo (Nelly Omar), a una compañera con la que en menos de una hora y media consiguen arrancarle al público todas las emociones. Ninguno de los tres clona ni arma una caracterización. No hay que verlos con el prejuicio de encontrar allí copias de una fotografía o película.
Suárez toma tres elementos para construir su Manzi: el hombre (poeta-letrista), el repertorio creado y a todos esos cantores que Manzi nunca fue, pero que completan su obra. Entonces: ¿Suárez es Manzi? Sí, es en todo su universo. Ese que, además, es el mundo de la política, tan bien reflejada en este drama musical, porque la historia está contada a través de las letras del autor de clásicos como "Sur".
Con todo esto, y con ese romance prohibido que inevitablemente se impone en el relato, brota todo lo universal de Manzi, toda esa poesía maravillosa que tiene en Diego Vila y en sus músicos a muy buenos transmisores. Y, por supuesto, tiene en Suárez y Calvo a dos intérpretes minuciosos, que van a la hondura y el detalle de la obra. Ya en su estreno, hace algunos años, Suárez sorprendió como intérprete. Y en el caso de Calvo, aunque sus cualidades para el canto eran conocidas, en este trabajo ha madurado un nivel de interpretación que no se escucha todos los días dentro del mundillo tanguero. Nadie extraña a los originales. Porque los encuentran en cada verso, como "florando en el adiós".






