
El precio de dos actores gasoleros
Más personajes: China Zorrilla, como la madre de Roxi, y Fabio Posca, como Bambi, se suman al exitoso elenco del ciclo producido por Adrián Suar.
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Son las nuevas caras del humor en un éxito llamado "Gasoleros". China Zorrilla y Fabio Posca, los debutantes de la segunda temporada de la telenovela, ya pueden ser considerados los rincones humorísticos del programa.
Posca hizo su debut desde el primer capítulo con su desopilante "Bambi". El personaje de la Zorrilla sólo anteayer asomó su rostro en los minutos finales de la tira.
En puntas extremas generacionales, Zorrilla y Posca no sólo están unidos por su condición de miembros recientes de la gran familia gasolera. Reunidos por La Nación , los actores hablaron del humor y de su dedicación al teatro, entre toma y toma de "Gasoleros".
Flor, la perrita de China Zorrilla, precede de memoria el camino a los camarines. No es la primera vez que la actriz trabaja en Pol-ka -fue la abuela de Carlos Andrés Calvo en "RR.DT."- y no será la última en que actúe de madre.
De hecho, los primeros trabajos que la trajeron desde Montevideo hasta Buenos Aires ya la pusieron en ese papel. Entre cigarrillo y cigarrillo, China recuerda que vino a este lado del Río de la Plata en 1971 para hacer de madre de Jorge Salcedo en "Un guapo del 900", dirigida por Lautaro Murúa. Después fue la de Rodolfo Bebán en "Las mariposas son libres", con Susana Giménez.
Pero el símbolo de la maternidad se lo puso en la solapa Alberto Migré. "Me llamó Migré y me transformé en la madre argentina", se ríe China, que si bien lamenta no haber tenido hijos, sabe que es la madre de toda una generación de actores. "Fui la madre de Soledad Silveyra en "Pobre diabla" y después, la de Marilina Ross en "Piel naranja", la que dejó la frase:"Mamita sabe" en la memoria popular."
Aunque ya hizo una primera aparición, es a partir de este lunes que el papel de China tomará fuerza. Ha fallecido el padre de Roxi. Matilde, su madre, que hace veinte años le cerró las puertas de su casa, accede a reencontrarse con su hija.
Una vez que Matilde se instale con sus malos modales y pésimo humor en la casa de Roxi, será inevitable que se cruce con Bambi. Matilde sentirá que el personaje de Posca la saca de sus casillas. Para él, en cambio, China será la abuela que nunca tuvo, porque Bambi es un marginal de la vida. Tanto como El Perro, aquel que componía para Nicolás Repetto en Telefé.
"La conexión que podría tener Bambi con El Perro es la calle -explica Fabio Posca, café de por medio-. Pero si hubiera que imaginarlo en un contexto, El Perro sería el dueño de los burlesques y Bambi, el tipo que va y paga. Si El Perro hubiera recogido a un chico de la calle y lo hubiera criado, sería Bambi."
Personajes a medida
Con la ventaja de su prestigio y carisma, Zorrilla fue quien inventó a Matilde, la madre de ficción de Mercedes Morán. Para componerla incluso cambió sus canas por una melena rojiza que, en verdad, le sienta muy bien. Todo por decisión propia.
"Un día me llamó Suar y me dijo que quería que yo hiciera la madre de Roxi -cuenta China-. Lo único que le dije tanto a Suar como a Eduardo Korovsky, el autor, fue que me gustaría llamarme Matilde, que es mi segundo nombre, y que me gustaría no ser la señora buena y conciliadora. Entonces me encontré con este papel contundente. Matilde hace cosas que son para matarla, tan para matarla que al final te reís."
Dicen que los buenos actores se reconocen por los pequeños detalles. China Zorrilla y Fabio Posca son de esa raza.
"La libertad que te da Pol-ka es que te permite crear los personajes -confirma Fabio Posca-. Puedo agregar cosas que aporten. En el casamiento de Panigassi voy a cantar "El pato borracho", una canción que compuse y que se me ocurrió que podía andar con la situación y el personaje. Además, pude definir a Bambi con hechos. Por ejemplo, yo, a los 8 años, vendía curitas en Constitución. Ahora, Bambi vende los primeros teclados de cualquier grupo musical. Te vende, por ejemplo, el primer teclado que usó Seru Giran aunque tenga cuatro teclas menos, importa grabadores de Banfield y los coloca como recién llegados de Tokio."
Zorrilla no se queda atrás. Cuenta con minuciosidad una escena con Felicidad (María Fiorentino). "Están tomando el té -reconstruye China, al mismo ritmo con que sus manos parecen mostrar los objetos de los que habla-. Matilde, mi personaje, tiene la taza acá y las servilletas a dos centímetros. Sin embargo, le dice: "Felicidad, pasame una servilleta". Y Feli, que es una santa, lo hace aunque tenga que estirar todo el brazo." Para completar el cuadro de la futura suegra de Panigassi (Juan Leyrado), China revela que, como no podía ser de otra manera, Matilde tiene un gran afecto y admiración por Jorge (Manuel Callau) y al hablar de él dice que es "tan inteligente y tan culto..."
Humor con clase
Fuera del set de televisión, Zorrilla y Posca comparten, aunque con estilos y recursos bien diferentes, su tendencia al humor y su vocación teatral. Posca tiene como segundo e inmediato proyecto después de "Gasoleros", poner en cartel su tercer espectáculo aún sin título. Aunque en sus unipersonales Posca recorre con ácido humor cuestiones más que verdaderas, prefiere considerar lo humorístico como el carril por el que hace transitar situaciones y personajes dramáticos o hasta patéticos. La consecuencia de tentar este borde provoca, según el actor, que la gente se ría para no llorar. "A veces se ríen, pero se quedan con la mueca", explica Posca.
China Zorrilla piensa. De pronto, a medida que habla, la China apacible deja paso a una mujer de cuidado. Está enojada.
-¿Qué es lo que le molesta del humor televisivo o teatral?
-Soy una defensora del humor. En esto debo estar vieja porque me escandalizo mucho con el humor actual. En 1973, recién llegada, produje en el teatro Odeón un a obra maravillosa: "Arlequino, servidor de dos patrones", de Goldoni. La persona que no vio los mano a mano de Ulises Dumont con Gianni Lunadei, se perdió uno de los más grandes momentos humorísticos del teatro. De ahí en más siempre he querido mostrar ese humor como con "Fiebre de heno" o "El diario de Adán y Eva". A mí no me gusta lo soez, las malas palabras, reírse del prójimo. Hoy, si el prójimo es tonto, ciego y viejo, mejor. Eso es espantoso. Es una prueba de la falta de recursos. Me escandaliza.
Comprometidos, trabajadores, serios, graciosos e intransigentes -cuando hay que serlo- serán garantía de sólido humor en el día a día de los "Gasoleros".






