
Desde Neuquén, Skapaltata presenta el subgénero menos pensado. “Nada que ver con el mensaje de Sid Vicious y todos esos locos”, dicen
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El universo punk es de lo más generoso: están los que tienen cresta, los que se rapan, los que se tiñen, usan tiradores, se tatúan, los que sólo prueban agua y sopitas, los que se pelean por el color de los cordones, los okupas, los neonazis, los ramoneros, los anarquistas y también están ellos, que le cantan a Dios.
La banda nació hace seis años en Plottier, una ciudad a dieciocho kilómetros de Neuquén capital, y sus siete integrantes se conocieron todos en el Centro Cristiano Esperanza, una iglesia evangélica. Ahí, todos aprendieron a tocar sus instrumentos en los cultos dominicales del templo, pero un día se les dio por el punk rock. Y quién hubiera imaginado, allá por los 70 –cuando Johnny Rotten gritaba eso de que era el Anticristo y a la vez un anarquista y Sid Vicious moría en el intento–, que treinta años después, al otro lado del mundo, en un templo evangélico iba a nacer una banda punk. O sea: punk, pero cristiano. Himnos evangélicos acelerados y con distorsión, algunos temitas propios, y a tocar. O predicar, bah. Porque para ellos, el tema de la prédica es lo primero: “Es la idea fundamental de la banda. Nace de esa necesidad: poder decir algo. La felicidad que vive uno cuando lleva a Jesús en el corazón. Y es una buena noticia que queremos contar y difundir, sin intentar convencer a la gente. Simplemente, queremos contagiarla”, explica José Luis Gabis, violero y alma compositiva del grupo.
El debut, por supuesto, fue en el templo. Y se presentaron como Skapaltata, que, si traducimos, nos queda: Ska para el Tata, ska para Dios, Nuestro Señor. “En realidad, empezamos con la idea de hacer ska, pero nos terminamos volcando más hacia el punk. Y, bueno, el nombre ya estaba…”, aclaran. En 2001 grabaron su primer disco-demo, Melodías para la juventud, y están terminando de mezclar el segundo, con el que piensan presentarse en sociedad. “Igualmente, no creemos hacer punk evangélico: hacemos punk con un mensaje distinto. Positivo. ¿Por qué vamos a cantar cosas depresivas si somos felices?”, se pregunta retóricamente David Almendra, a cargo de la batería. Así convirtieron el grito antisocial en prédicas y alabanzas, con temas como “Porque El vive”, “Tu nombre levantaré”, “Lázaro” o “A mi querido ska”. “Es que nosotros tomamos el punk exclusivamente como estilo musical. No como lo que significaba para Sid Vicious y todos esos locos… Nuestras influencias son más que nada Green Day o Mighty Mighty Bosstones o bandas cristianas como Insiders y Supertones ”, explica Matías Scialabba, cantante de la banda en cuestión.
–¿Y qué les pasa con bandas como Bad Religion?
–Mirá, es una banda increíble, aunque muchas veces el mensaje no nos guste. Pero la Biblia dice: “Examínalo todo y toma lo bueno”; entonces por ahí podemos tomar algún acorde que nos guste y el resto, bueno, lo dejamos pasar. Por ejemplo, la canción de Ska-P, “Cannabis”, me encanta. Musicalmente está buenísima, aunque no comparto para nada que hagan esa apología de la falopa.
El debut en Buenos Aires llegó en 2003 en otro templo, en la calle Estados Unidos al 1200, barrio de Constitución. Pero no fue precisamente en Cemento sino en una iglesia evangélica que queda exactamente enfrente. Ese día, lo que por entonces era el templo under del rock estaba copado por los muchachos de Almafuerte, que ante la tardanza de su pastor, Ricardo Iorio, decidieron amenizar la espera escuchando –con pogo incluido– a la bandita que tocaba en el templo de enfrente. “Y los metaleros se coparon”, juran. Al año siguiente, fueron convocados para tocar en la Costanera Sur para la primavera y este año volvieron a Buenos Aires para participar del festival cristiano Rock&Vida, que se organizó el 24 de septiembre en la cancha de All Boys. Ahí, tocaron para un público de 10 mil jóvenes evangélicos, que al igual que ellos, practican la abstinencia sexual: “La Biblia habla de sexo con una sola mujer, dentro del matrimonio. Y aunque es medio complicado, creemos que es bueno”, aseguran.
–¿A qué aspiran?
–A lo más grande: pegar un disco y de ahí en más empezar una carrera profesional. Además, Dios te ayuda a soñar con lo más alto. Y en cuanto a la misión de la banda, ojalá que la gente pueda entender esto de la música cristiana. Que vean que el rock no es sólo excesos.





