
El Quijote según Cibrián
El autor y director teatral regresa a escena de la mano de El hombre de La Mancha y en compañía de Cecilia Milone y Raúl Lavié. Estrena mañana, en el teatro Maipo
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Vuelve a la cartelera porteña un musical de larga tradición. Y lo hace de la mano de un gran constructor de éxitos, Pepe Cibrián Campoy. Será el propio Pepito el que se ponga en la piel del Quijote, con Raúl Lavié en el papel del ladero Sancho Panza y Cecilia Milone como Dulcinea. El estreno de El hombre de La Mancha, en el Maipo (mañana, a las 21) tiene una serie notable de antecedentes en la Argentina. Y el mismo Lavié es parte de ese historial: en 2005 fue él quien encarnó al protagonista de la clásica novela de Cervantes en un espectáculo producido por Alejandro Romay que tuvo lugar en El Nacional, con Omar Calicchio como Sancho Panza y Sandra Ballesteros como Dulcinea. Romay también había producido en ese teatro una versión protagonizada por José María Langlais y Cristina Caram en 1980.
Pero El hombre de La Mancha se estrenó originalmente en el país mucho antes. Fue en 1968 y en el teatro Cómico, con Ernesto Bianco y Nati Mistral como figuras centrales. También llegó al teatro Gran Rex, en 1999 y con una puesta española encabezada por José Sacristán y Paloma San Basilio. Por aquel trabajo de 2005, Lavié ganó un premio ACE (ese mismo año le otorgaron el ACE de Oro a la trayectoria), pero en esta oportunidad el desafío es distinto. Y todo por una generosa iniciativa suya, como bien explica Cibrián: "Le comenté a Raúl que iba a hacer el Quijote y él tuvo una reacción bastante inusual en este ambiente: me dijo «Yo quiero ser tu Sancho». Esta actitud es una gran excepción a la regla en la Argentina. Que alguien con la capacidad, el talento y la trayectoria de Lavié tome una decisión de este tipo es inusitado en el panorma de la cultura tonta de nuestro país".
Cibrián está feliz con este nuevo trabajo, pero no por eso deja de disparar algunos dardos, sobre todo cuando se le menciona la palabra "Broadway": "Siempre escucho que se hacen comparaciones entre los espectáculos que montamos acá y los que se hacen allá. La primera diferencia es que nosotros somos más sanguíneos, más viscerales. Tenemos esa ventaja, aunque no contemos con tanta plata para producir. Hacemos musicales de excelente nivel porque no importa tanto el tamaño de la producción. Acá la producción somos nosotros y eso hace diferencia, como lo admitieron productores de afuera. Te digo la verdad: yo me aburro en Broadway".
La primera adaptación de esta novela clave de la literatura española publicada por Cervantes en 1605 fue escrita por Dale Wasserman, con música de Mitch Leigh y Joe Darion, y se estrenó en 1965 en el Washington Square Theatre de Nueva York, con Richard Kiley como protagonista (ganó un premio Tony por su labor). Raúl Juliá también se puso las ropas del Quijote en Broadway, con Sheena Easton como Dulcinea, para una versión de 1992. "Hubo muchas versiones de este musical, pero yo lo vivo como algo especial porque tengo con él una relación de larga data -comenta Raúl Lavié-. Ya en 1968, cuando estaba casado con Pinky y vivía en México, reemplacé algunas veces a Claudio Brook en el protagónico. También hice otro personaje en esa misma versión, Sansón Carrasco. Y tengo un recuerdo inmejorable del trabajo con Sandra Ballesteros y Omar Calicchio; de hecho me premiaron por ese trabajo. En el 68 no podíamos tocar ni una coma respecto de la pieza que se había estrenado en Broadway. En 2005 nos permitieron algunos cambios, tanto en el libreto como en la escenografía. Y ahora Pepito le puso su sello al musical. Es una versión muy distinta a las anteriores. Conserva el espíritu, claro, pero hay una visión más humorística, más liviana, menos oscura."
Para Cecilia Milone, la relación con Cibrián tiene una importancia capital: en 1991, cuando tenía apenas 22 años, fue seleccionada para protagonizar Drácula, el musical, un éxito que se mantuvo en cartel a lo largo de tres años, giras por todo el país incluidas. "Todavía hoy, muchos de los que en aquella época eran jóvenes que estudiaban comedia musical recuerdan el impacto que les produjo aquel espectáculo. Pepito es el referente más importante del género en el país porque lo viene trabajando de manera sostenida desde hace muchísimos años -argumenta ella-. No estaba esperando que me llame porque no suelo fantasear mucho con los proyectos, los trato de concretar cuando aparecen. Dulcinea me interesa mucho porque es un personaje de un clásico de la literatura universal. Además, esta versión permite un enorme lucimiento. Espero aprovechar eso. Es cierto que acá no tenemos la misma estructura de producción de Broadway, pero esa estructura tan desarrollada que tienen ellos también genera productos seriados, medio maquinales. También está buenísimo que esté alguien como Lavié, un tipo tan vigente, que sigue grabando discos, llenando el Ópera? Más allá de su larga relación con este musical, Raúl es una gran figura. Yo me siento muy protegida trabajando con ellos dos. Y también me da tranquilidad que sea una obra en nuestro idioma". Sobre ese punto, Cibrián -quien canta en esta oportunidad "El sueño imposible", versión en español de la canción más famosa de la obra grabada por Frank Sinatra, Liza Minnelli y Plácido Domingo, entre otros- aporta más comentarios punzantes: "Aunque parezca increíble, los actores argentinos no tienen una relación cercana con los clásicos en nuestro idioma -remarca-. En todas las escuelas de teatro de acá enseñan Shakespeare, Ibsen y Chejov, pero no les prestan atención a Lope de Vega, a Calderón de la Barca, a Gorostiza, a Dragún... Es parte de esa misma tara cultural que nos hace hablar de stage manager y de coach? Siempre cuento que un día pasé por la puerta del Ópera y me quedé asombrado con la publicidad del musical Mamma mia. Decía «Coming Soon». En España se reirían a carcajadas ante algo así. Los argentinos no tenemos ni un poquito de sentido de pertenencia".
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