El regreso de las comedias románticas

Películas como Me casé con un boludo y Una noche de amor son prueba de que el género puede volver a liderar la taquilla; sobre todo, porque son historias con problemáticas locales y realizadores también enamorados de lo que hacen
Francisco Ganduglia
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27 de marzo de 2016  

Carla Peterson y Sebastián Wainraich, en Una noche de amor
Carla Peterson y Sebastián Wainraich, en Una noche de amor Fuente: LA NACION - Crédito: Disney

¿Y será nomás nuestra gran kryptonita? En tiempos de grandes tanques y poderosos superhéroes que, encima, se juntan para potenciar poderes y taquilla, el cine nacional parece apelar al arma más antigua e inmaterial de todas: el amor.

En efecto, si se revisa el último ranking de las 10 películas más vistas de Ultracine, salta a la vista la firme presencia de dos comedias románticas vernáculas: Me casé con un boludo (estrenada el 17 de marzo) y Una noche de amor (25 de febrero). La gran noticia, claro, sigue siendo la notable performance de la película protagonizada por Adrián Suar y Valeria Bertuccelli que en su primer fin de semana quedó al tope de ese listado, superando por casi el doble a Kung Fu Panda 3 y alcanzando cifras muy cercanas a las del debut de Relatos salvajes (420.000 espectadores). Habrá que ver qué sucede este fin de semana largo, con el implacable estreno de Batman vs Superman copando casi tres cuartos de la cuota de pantalla, pero es un hecho que aún con ese tanque enfrente, la comedia de Juan Taratuto (que ya pasó con creces la marca del medio millón) seguirá estando entre las más preferidas.

¿Se amigó el cine argentino con la comedia romántica, ese género tan asociado a Hollywood? "No sé si alguna vez estuvo peleado –responde Sebastián Wainrach, protagonista y guionista de Una noche de amor– pero de lo que sí estoy convencido es que de Taratuto a esta parte (pongamos 2004, que fue el estreno de su primera película), hay una nueva comedia en la Argentina. Antes quizá se abordaba el género desde el lado más picaresco y caricaturizado y ahora se trata de comedias que no dejan de buscar la sonrisa y la risa pero que sobre todo cuentan historias. No lo digo sólo por Taratuto, hay un grupo importante de actores, directores y guionistas que demuestran que las historias de amor se pueden contar de otra manera."

Realismo, crudeza, cierta oscuridad y una apelación permanente a la identificación del público son algunas de las constantes que aparecen en las diversas charlas con los responsables de este sorpresivo idilio. "Como buen amante del género, yo también creo en las lindas casualidades y quizá esta primavera de las comedias románticas no es más que eso, una mera casualidad", bromea Peto Menahem, que en un par de semanas se mostrará en la pantalla grande como Alejandro, un sonidista maniático y solitario cuya vida se revolucionará con la intempestiva llegada de Julia, su vital y alocada vecina (Muriel Santa Ana). La película se llama Caída del cielo y la dirige Néstor Sánchez Sotelo, debutante en un género con el que, admite, tenía ciertos prejuicios. "Durante mucho tiempo –dice– se tomó a las comedias románticas como películas menores pero creo que eso está cambiando. Vengo de hacer un drama con contenido social (Los nadies) y reivindico el poder enamorarme de una historia como ésta, que es un guión ajeno y que me conmovió por su historia y por sus dos personajes que son tan antisociales como entrañables."

Peto toma el guante: "Nunca entendí el porqué de esa mirada peyorativa con el género. A mí no me pasó nunca, ni con la parte de comedia ni con la del romance. ¿De dónde salió que es fácil contar una linda historia de amor? Todo lo contrario", dice a la vez que destaca el contenido generacional del nuevo panorama: "Son realizadores y actores que andamos todos por la barrera de los 40. Quizá hace diez años queríamos hablar de otros temas, pero hoy nos gusta hablar de las parejas y el amor. Nos aburguesamos", remata y ríe, con la serenidad de quien dice (¿como siempre?) una broma a medias.

Parejas que buscan combatir la monotonía (Una noche de amor), otras que enfrentan sus disimilitudes (Me casé con un boludo) y unas que echan mano a novedosos recursos de pasión, como en la próxima película de Ariel Winograd, otro de los nombres salientes de esa (joven) generación. El filme se llama Permitidos, está en pleno rodaje y seguramente será de lo más rendidor para las arcas del cine nacional durante la segunda mitad del año. ¿Su premisa? Una pareja (interpretada por Lali Espósito y Martín Piroyansky) busca reflotar la pasión a través de "permitidas" aventuras amorosas (encarnadas en las figuras de Benjamín Vicuña y Liz Solari). "Creo que la identificación del público es un factor clave. Y para eso hay que ir a fondo con la historias, con sus reveses, su oscuridad, con todo. Creo que muchas de las películas de estos último años están logrando eso", comenta Wainrach.

Pablo Solarz es un nombre indispensable en ese proceso. Guionista y director, escribió, a excepción de la primera, todas las exitosas comedias románticas de Taratuto. Su propia película, Juntos para siempre (2010), también ahondó en el romance y el desamor. "No me considero, en absoluto, un especialista del género", dice antes de agregar: "Tampoco me siento parte de un movimiento que esté cambiando las cosas. Creo que como industria seguimos teniendo el desafío de hacer comedias cada vez más serias y mejores. Me pondría más ahí, en el lugar de aprendizaje antes que en el de cambio", sentencia. Sus personajes han dejado huella, sobre todo la Tana Ferro (Bertuccelli) y su media naranja, el Tenso Polski (Suar). "No sé si Fabián y Florencia (los personajes de Me casé con un boludo) lograrán lo mismo. Uno no puede más que ilusionarse con esa idea, con el sueño de horadar el inconsciente colectivo a través de una historia y sus personajes. Lo más asible que puedo hacer es buscar que algo similar me suceda a mí. Si me río a carcajadas o me conmuevo mientras escribo, voy por el buen camino. Mauricio Kartún solía decirme «nosotros somos nuestros primeros espectadores», eso me quedó para siempre."

Para Solarz, que destaca la película Embriagado de amor como de las mejores del género, la originalidad es uno de los aspectos a cuidar. "¿Por qué me gustan obras como Las preciosas ridículas, de Moliere, o Como les guste, de Shakespeare? Por su cosmogonía, por una visión del mundo en la que me siento afín y me interesa. El asunto, la peripecia de la trama puede no ser tan complejo o novedoso, pero sí debe haber una visión detrás, una subjetividad particular que nos conmueva. Para mí una buena comedia tiene que tener su dosis de oscuridad. Siempre, pero particularmente más si está hablando de amor", sentencia y descarta como preocupación la superposición de estrenos del mismo género. "Mientras más estrenos, mejor. ¿Cuál sería el riesgo de ese panorama? ¿Que las películas sean parecidas? Está en la responsabilidad de cada uno hacer lo imposible por lograr algo nuevo y no trabajar sobre fotocopias de una fotocopia. El compromiso emocional, intelectual pasar por ahí. Por soñar siempre con algo nuevo."

También en clave dramática

El 19 de mayo llegará la esperada (por razones de todo tipo) El Hilo Rojo, la nueva película de Daniela Goggi (Abzurdah). La historia toma como puntapié una antigua leyenda china y su sentencia de que un hilo rojo, invisible e irrompible une a las personas que están destinadas a encontrarse. Durante el rodaje del film se produjo el famoso incidente entre Pampita y sus protagonistas, Benjamín Vicuña y la China Suárez, hoy ya novios oficiales. La película promete mucha piel y sensualidad y seguro será otro de los estrenos nacionales más taquilleros del año. Realidad y ficción unidas bajo la pregunta que la propia película lleva como lema: "¿Cuándo hay amor entre dos personas el final siempre es feliz?".

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