
El rock de la buena memoria
Aniversario: las Madres de Plaza de Mayo, junto a once bandas, recordaron en Rosario los 22 años del último golpe militar.
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ROSARIO (De un enviado especial).- Cuando las Madres de Plaza de Mayo anunciaron el "Festival Rock Para Contar", aseguraron que sería un gran festejo. Porque si bien se realizaría para conmemorar la fatídica fecha del 24 de marzo, la misma presidenta de la organización, Hebe de Bonafini, señaló que "festejaremos que nuestros hijos están más reivindicados que nunca, y los milicos más perseguidos por el pueblo que nunca". Y así fue. A 22 años del último y más sangriento golpe militar, más de 10.000 jóvenes festejaron a puro rock en el estadio de Rosario Central.
Con la participación de once bandas, el recital fue ideado como continuación del festival realizado en octubre del año último. En aquella oportunidad, las Madres recordaron los veinte años de lucha ininterrumpida de la organización en el estadio de Ferro.
Desde temprano, miles de chicos se hicieron presentes en las cercanías del Gigante de Arroyito. Las dos primeras horas fueron destinadas a los créditos locales. Así se sucedieron La Bouchard, The Boys Have Penis, Sudaca y Coki & The Killers Burritos. Todos con un corto pero efectivo set, que el público disfrutó desde las plateas bajo un implacable sol.
A pesar de que el escenario y los asistentes estaban separados por 30 metros, el clima fue caliente y emotivo desde el comienzo. Es que los organizadores habían ubicado al escenario dentro del campo de juego, mientras que el público debía instalarse en una de las plateas, sin acceso al césped.
Los cánticos contra la dictadura fueron una constante durante la jornada. Mucho más, después que una porción de la futbolera hinchada de Central llegó con sus banderas y bombos para ubicarse en lo más alto del estadio. Entonces fue el tiempo de la legión extranjera. El español Bumburi, ex líder de Héroes del Silencio, y los mexicanos Molotov también se pronunciaron en contra de las dictaduras en todo el mundo.
Invasión de campo
Después del caliente show de Molotov, una buena parte del público invadió finalmente el campo y rodeó el escenario. Pero los chicos que colaboraron con las Madres en la seguridad, supieron manejar la situación con cautela y la fiesta siguió su curso.
León Gieco emocionó y también divirtió a la gente con sus clásicos, a lo largo de media hora. La noche ya había caído a orillas del Paraná y la gente le escapaba al frío a puro salto.
"Después de 22 años, la década criminal no ha terminado. Antes nos mataban por la espalda y ahora nos matan de hambre", señaló Ivan Noble, en el turno de los Caballeros de la Quema. Y cuando Todos Tus Muertos se hizo cargo del escenario, con su incendiario discurso y parte de sus nuevas canciones, la fiesta logró uno de sus puntos más altos.
Con innumerables problemas de sonido, Los Fabulosos Cadillacs mostraron lo suyo. A caballo de temas como "Mal Bicho", "Matador" y "Saco Azul", el combo conducido por Vicentico y Flavio fue una de las bandas más ovacionadas de la noche.
El cántico "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza", recibió a las verdaderas protagonistas. Luego de los fuertes discursos de un representante estudiantil y un obrero del cordón industrial, Bonafini tomó la palabra y les pidió a los jóvenes que se introduzcan en política: "La política no es una m..., la m... son los políticos".
El final quedó para los más esperados. Si bien una parte del público comenzó a retirarse debido al frío y el cansancio, la gran mayoría coreó cada una de las canciones de La Renga, que cerró la jornada con el emblemático "Somos los mismos de siempre". Y tenían razón. Veintidós años después, el rock, como siempre, dijo presente y repudió la dictadura militar.





