
El sueño del pibe ya llegó a Hollywood
El cineasta local Gustavo Mosquera rodará en Vancouver un film de diez millones de dólares, producido por John Woo
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Que un policial sea negro, que tenga violencia tanto física como psicológica, que su producción esté a cargo de los orientales John Woo ("Código: Flecha Rota") y Terence Chang y que su presupuesto sea de diez millones de dólares no es una novedad en Hollywood.
Que su rodaje se realice durante cuatro semanas en Vancouver (Canadá), que Salma Hayek, Mira Sorvino, Gina Gershon y hasta Madonna podrían ser las caras femeninas del reparto, que Matt Dillon, Benjamin Brett, Thomas Jane, Charlie Sheen o Jason Patric estén en la lista masculina tampoco llama la atención en el cine norteamericano.
Pero el asunto cambia cuando Buena Vista FilmSales, de la compañía Disney, anuncia que el director de la película en cuestión, "The Long Hello and Short Goodbye", vive en Bodega Bay -el mismo lugar donde Alfred Hitchcock filmó "Los pájaros"-, se llama Gustavo Mosquera y es argentino.
No es el primero de estas tierras en ser tentado por Hollywood. Hace medio siglo, Hugo Fregonese fue uno de los elegidos, y a principios de los años 90 Juan José Campanella comenzó su carrera en los Estados Unidos con telefilms antes de rodar su opera prima "Ni el tiro del final". Sin embargo, desde la filmación de "Gringo viejo" y "La peste", ambas de Luis Puenzo, mucho tiempo pasó sin que un argentino pudiera filmar en el exterior con un presupuesto de semejante envergadura.
El arte de sorprender
Mosquera, que tiene 40 años, es egresado del CERC (Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica), en tiempos en que asomaba la democracia tras la última dictadura militar. Después de presentar algunos cortos auspiciosos debutó con "Lo que vendrá", un relato de ciencia ficción distópico con locaciones en Buenos Aires y la participación del recordado Hugo Soto, de Juan Leyrado cuando todavía era un villano de película y Charly García. Su audacia fue respaldada sólo por algunos iniciados en el lenguaje del comic o del manga. El joven debutante guardaba varios sueños. Sin embargo, tras intentar llevar a buen puerto un insólito testimonio musical registrado a partir de una ya mítica experiencia radial en el penal de Olmos, que nadie quiso auspiciar, ni tampoco estrenar, se las ingenió para concretar el único, hasta ahora, experimento local válido en materia de workshop .
Así, con la participación de alumnos avanzados de la primera camada de la Universidad del Cine dirigió "Moebius". Filmada con poco presupuesto (una vieja cámara de 35 mm a cuerda comprada como trasto viejo por 100 pesos en San Telmo, por ejemplo), pero con mucha imaginación, logró metas que parecían imposibles.
El lenguaje del comic
En estos días Mosquera está terminando el casting para "The long hello and short goodbye", en la oficina de John Woo. Web de por medio, confesó a La Nación su inquietud frente al nuevo desafío.
-¿Qué fue de tus otros proyectos?
-Desde que me fui con "Moebius" al hombro hace cinco años, ofrecí "Parque Chas" a varias compañías americanas. La historieta provocaba una reacción positiva en cuanto a su estructura en capítulos, lo que le permitía una versión para televisión, estilo "La dimensión desconocida", y otra para cine, como "Bandidos del tiempo". Pero lo negativo fue que se me pidió que hiciera demasiados cambios que destruían a los personajes más atractivos. El caso más concreto se me planteó, créase o no, con los personajes de Borges, Maradona y Perón, porque para la gente de la industria no eran marketineros en los Estados Unidos. Se me pedía que los reemplazara por algún escritor yanqui, un jugador de beisbol o algún presidente viejo americano. Mi respuesta fue "no".
-Y que pasó con "El eternauta"?
-Es bien distinto. Lo que está en juego no es sólo la historieta, sino la historia de la familia Oesterheld en toda su magnitud, de Elsa y sus dos nietos, Martín y Fernando, y de la vida de todos ellos. El destino quiso que la vida de ellos y la de la historieta fueran de la mano de manera inseparable, aun hasta el día de hoy, porque siguen luchando por recuperar lo que es suyo, o dicho de otra forma, lo poco que les han dejado. La idea está en Hollywood y la estrategia es filmar al menos una o dos películas para ellos y ganarme su confianza para pedir el presupuesto que significa llevar adelante "El proyecto Oesterheld".
Woo, el guardaespaldas
-¿Cómo llegaste a John Woo?
-Comenzó cuando mi agente en Los Angeles recibió la copia de un guión estilo policial en la línea de "Los sospechosos de siempre" y me llamó por teléfono para pedirme que lo leyera. Según ellos, tenía los elementos ideales para que aplicara la estética de "Moebius". Pero siempre hay un pero. Y era que el productor asociado a John Woo ya había chequeado a unos 30 directores. Disney había propuesto al mexicano Guillermo del Toro, que ya había pagado su "derecho de piso" con "Mimic". Pero un viernes tuve una entrevista de dos horas con la gente de la producción y el lunes me llamaron para decirme que todo había pegado un giro de ciento ochenta grados y yo era el elegido. Pegué un salto de dos metros...
-Pero, ¿y Woo...?
-Todavía no había llegado el momento, porque Woo estaba filmando "Misión imposible II" en Sydney. Recién lo conocí hace un par de semanas. Nos encontramos para almorzar e intercambiamos opiniones sobre el proyecto. Pero es alguien muy reservado y nunca me preguntó cómo pienso filmar la película. Creo que tengo mucha suerte porque he dado con un productor muy respetado, de lujo.
-¿Qué cuenta "The Long Hello..."?
-Jeff Vintar, el autor de la historia, es un fanático de la serie negra. Hace cinco meses que trabajo con él en la adaptación. Creo que el resultado es excelente. Además, la versión final fue aprobada de inmediato. La película arranca en un departamento de un edificio torre durante una noche de tormenta. Apenas unos segundos antes ha ocurrido un terrible tiroteo entre seis personas. Son dos mujeres y cuatro hombres que están aparentemente muertos y cuyos cuerpos yacen en distintas y extrañas posiciones sobre una alfombra teñida de sangre. Una vez que corrieron los títulos, uno de ellos levanta su cabeza del piso. Asombrado, mira el desastre a su alrededor y pregunta a todos: "¿Hay alguien que pueda decirme qué car... pasó acá?" Pero la respuesta nunca llega. Al toque comienza un entrecruce entre presente y pasado, sin voz en off alguna. El espectador va descubriendo retazos de hechos en donde ve cómo varios personajes se unen para tender una muy bien planeada trampa a un ex convicto que, por algún motivo, no es bienvenido a la libertad. Todo va bien hasta que algo falla y nadie es capaz de adivinar quién lo está provocando. ¿El cazador cazado? Nadie puede suponer que un detalle minúsculo pueda engendrar semejante carnicería...
-¿En qué etapa están ahora?
->En este momento estamos terminando de realizar el casting.
-¿Cuándo llegará a los cines?
-Si todo va bien comienzo a rodar a fines de mayo. Es probable que la película esté terminada antes de nuestro otoño, y de ser así, calculo que se estrenará al promediar la temporada 2000-2001.
-Mientras, estás instalado en lo de John Woo...
-Hasta que termine "Misión imposible 2", Woo me presta su oficina. No tengo celular, ni creo que use uno, porque ya es suficiente mareo la cantidad de gente alrededor y líneas sonando.
-A eso se suma la complejidad de la trama...
-Lo que tiene este proyecto en relación a "Moebius" es una estructura laberíntica y matemática en la forma en que está contado. Es una inmensa ecuación plagada de cajas chinas. Cada nueva escena devela y añade un ladrillo más a la pared, pero de atrás hacia adelante, de tal manera que hay que reconstruir el edifico entero sumando piezas inconexas que revelan el todo recién sobre el final. No tiene la carga metafísica que apliqué en los túneles de Buenos Aires, ni hay intención de un doble sentido como lo fue en "Moebius" y "Lo que vendrá", cuyos actores sobre el final dicen un mismo intencionado texto: "...aquí no ha pasado nada", en alusión a los autoritarios que siempre han querido que los argentinos perdamos la memoria. No, sin duda que esta nueva película abre otro canal de trabajo que amplía el espectro de lo que vengo trabajando hasta ahora.
Importancia
Sorpresa tras sorpresa, Mosquera sigue aprendiendo de las diferencias. "Un día me encontré con Woo en la oficina -cuenta a La Nación - y le dije que le estaba muy agradecido por depositar toda su confianza en mí. Me contestó: "No importa nada de todo eso: solo siéntase cómodo haciendo su trabajo". Evidentemente es otra filosofía de vida, ¿no?"
"Tuve que irme de la Argentina"
En San Sebastián, en Bangkok y en otras ciudades de los Estados Unidos donde se proyectó y premió a "Moebius", siempre se habló de la habilidad del director para hacer lo imposible con poco dinero. Ahora que cuenta con un presupuesto de diez millones de dólares, sigue pensando lo mismo que cuando terminó "Moebius" con solo 250.000 pesos: "El esquema de producción está tan aceitado que no hace falta pedir nada específico. Aun así esto no hace que un producto salga bueno y, a veces, la estructura gigante tiende a tragarse a los artesanos que pueden hacer una buena obra de arte. El extremado poder del sistema de producción puede ser una pieza en favor pero más lo suele ser en contra. El monstruo está recostado allí. Por eso muchos despotrican contra la forma de producción que reina por estos pagos. Seguramente también despotricaré cuando termine esta película, porque el contraste es muy grande. Hice toda mi carrera con mínimos recursos para dar vida a guiones que los productores creían inverosímiles y por suerte los premios que junté en el exterior me permitieron ser encontrado por un agente de Hollywood que se encarga de buscarme guiones que estén dentro de lo que me interesa. No tuve otra opción que irme de la Argentina. No recibí ninguna oferta de trabajo. Eso me hubiera permitido quedarme. Pero a pesar del cambio contundente sigo pensando igual, y aunque ahora voy a tener hasta seis cámaras, no voy a descansar la fuerza de la película en el despliegue técnico, porque no es la clave para encontrar el verosímil de una historia. Y es en esto último donde está la magia del cine".
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