
El tango, según la música clásica
El disco se llama Historia del Tango /History of Tango (en castellano e inglés, el texto que trae el librito interno del álbum también es bilingüe). La imagen de tapa es una foto muy delicada que sugiere una pareja bailando tango. El repertorio cuenta con clásicos del cancionero tanguero ("Taquito militar", "Sur", "Naranjo en flor", "Por una cabeza", "El día que me quieras", "Nocturna" y Palomita Blanca". ¿Elementos suficientes para armar un disco for export. Claro que sí. Aunque no todo es lo que parece.
El disco es, ante todo, la incursión en conjunto de la guitarrista Berta Rojas y la Camerata Bariloche al tango, con los arreglos de Carlos Franzetti y la dirección de Popi Spatocco, más la participación de un bandoneonista que ya ha trabajado con la orquesta, Néstor Marconi. Otra de las particularidades es la interpretación de una obra conceptual, La historia del tango, de Astor Piazzolla, dividida en cuatro temas autónomos (como Astor lo supo hacer con otros de sus ciclos, como Cuatro estaciones porteñas).
¿Elementos suficientes para dejar de pensar que es un disco for export? Claro que sí. Aunque los trazos finales del título, del resto del repertorio y la imagen de tapa hablen de una producción de proyección y venta en el exterior o para público extranjero.
La Historia del tango según Piazzolla son cuatro temas que homenajean, de algún modo, maneras de hacer tango en distintas épocas. "Bordel 1900" y "Café 1930" hacen referencia al tango de las primeras épocas mientras que "Nightclub, 1960" y "Concert d’aujourd’hui" son muestras de ese "nuevo tango" encarado por Piazzolla.
Una lectura singular
La ventaja que tiene trabajar con la música de Astor, en comparación con los tangos más "clásicos", es que su obra es mucho más maleable. Es un estilo tanguero que se adapta mucho más a otro tipo de formaciones que no son las típicas del tango ni los conjuntos habituales. Por otro lado, hay que decir que la Camerata Bariloche ya tiene un camino recorrido en este tipo de terreno, totalmente offroad de las composiciones clásicas; por eso asimila la gestualidad tanguera. Parte del mérito seguramente lo tienen el arreglador y el director. Lo mismo se puede decir de la artista paraguaya Berta Rojas. Será por su origen sudamericano, por el conocimiento de lenguajes populares, como los de algunas obras creadas por Agustín Barrios, o simplemente por su interés en una música popular como el tango, que la ponen en buena sintonía con este lenguaje y la orquesta de arcos.
Y más allá de que algunas obras, por arreglos e interpretación, están mejor resueltas que otras, o que los planos sonoros podrían haber sido diferentes –con mayor perspectiva en donde claramente hay solista y acompañamiento y de cercanía en las partituras más dialogadas– la combinación orquesta de arcos y madera + arreglador + director + solistas ha sido, en este caso, muy afortunada y, al mismo tiempo, inusual. No pasará inadvertida. Hay momentos en los que han sabido encontrar otra lectura, especialmente para la obra de Piazzolla, tan interpretada en esta época.
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