El taxi de Rolando Rivas, "una joyita" que descansa en la localidad cordobesa de Villa María

Pieza de museo, el antiguo Siam Di Tella provoca más de una lágrima entre los visitantes
Pieza de museo, el antiguo Siam Di Tella provoca más de una lágrima entre los visitantes
Gabriela Origlia
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15 de febrero de 2019  • 00:06

CORDOBA. Mónica Helguera Paz abre la puerta del taxi en plena marcha y se lanza adentro ante la mirada sorprendida de su conductor, Rolando Rivas. Era marzo de 1972 y la telenovela protagonizada por Soledad Silveyra y Claudio García Satur empezó a paralizar el país los martes a las 22. El Siam Di Tella, el taxi del muchacho de Boedo, se convirtió en una estrella más. Hoy descansa en el Museo Iris de Villa María ( Córdoba ).

Lustroso se luce junto a otros 70 autos y 45 motos y, por el valor en los recuerdos que tiene en muchos argentinos, es uno de los más fotografiados. "Es parte de nuestra historia, a la gente le emociona verlo", cuenta a LA NACION Alberto Fenoglio, el impulsor del museo. Recuerda que él, en el 72, veía Rolando Rivas en la casa de un vecino.

"A veces nos daba un poco de vergüenza, porque la gente empezaba a cenar, pero era el único televisor en la cuadra y nos invitaban". Las vueltas de la vida hicieron que un día Daniel Brusca, un porteño, fuera por el museo, tomara un café y le ofreciera el Siam Di Tella modelo 1960, uno de los dos que se usaron para grabar la telenovela.

Brusca era el dueño de la agencia en la que Alberto Migré alquilaba el taxi; había dos iguales porque se grababa todos los días y si a alguno le pasaba algo, el otro tenía que estar a disposición. Cuando el ciclo terminó, en diciembre de 1973 –cuando el autor hizo de pasajero-, Brusca restauró uno y lo dejó en la compañía como recuerdo.

"Es grande y con el paso del tiempo le parecía que los hijos no le daban al auto la importancia que tenía, así que me lo ofreció -describe Fenoglio-. También se usó en 'El secreto de sus ojos'. Era un auténtico taxi petitero, bien fileteado, con volante nacarado. Una joyita".

Cuenta que cuando llegó al museo le hicieron "algunas caricias" (brillo, pulido) pero insiste en que es un auto "muy fiel, de andar seguro". El Museo tiene una década y aunque hay modelos de vehículos desde los años 30, su fuerte va del 55 al 65.

Don Iris, el padre de Fenoglio, fue el que empezó con la colección con la idea de hacer un museo. Su hijo la continuó. "El de Rolando Rivas es atractivo por su historia y por lo que significa para los visitantes".

Todavía el Siam Di Tella hace algunas "salidas" cortas; la última "más larga" fue ir a la Ciudad de Buenos Aires para participar del programa 'Gracias por venir', que se emitía por Telefe, en un homenaje a Solita Silveyra. Fenoglio viajó y lo invitó a Brusca: "Se emocionaron cuando se vieron y recordaron las épocas en las que hacían la telenovela. Rolando Rivas, un poco, nos marcó a todos".

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